Luz Zárate

Celaya.- Vendedores de flores que trabajan afuera de los Panteones Municipales Norte y Sur, no se podrán instalar el próximo 30 y 31 de octubre, así como el 1 y 2 de noviembre, lo que terminará de afectarlos aún más de lo que ya estaban, pues en este año sus ventas disminuyeron casi en un 100%.

Años atrás el 1 y 2 de noviembre eran los mejores días de venta, pero este 2020 definitivamente será el peor, pues la pandemia del coronavirus Covid-19 provocó que se cerrarán los panteones durante cuatro meses, hasta el pasado mes de agosto que se empezó a dejar entrar a los visitantes pero con las medidas de higiene y cumpliendo los protocolos correspondientes.

Sin embargo, en días pasados se decidió que los panteones municipales se cerrarán no sólo dos días sino cuatro -el 30 y 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre- y a ellos como vendedores no les permitirán abrir sus estanquillos, aún cuando son comerciantes semi fijos, es decir, se les permite vender todos los días en su puesto, sin embargo durante estos días festivos se les prohibirá instalarse, esto como una medida para evitar contagios de coronavirus Covid-19.

Don Martín Olivares Romero tiene 40 años vendiendo flores afuera del Panteón Municipal Norte, y nunca había visto su puesto tan triste y solo, este sábado sólo tenía dos botes con muy pocos ramitos de flores, mientras que en años pasados para estos días su estanquillo lucía repleto de cempasúchil, mano de león, nube, gardenias, rosas, claveles, entre otras especies.

“De agosto para acá ya dejan entrar a las personas a visitar a sus difuntos, les abren la puerta y sólo dejan entrar a una o dos personas y con cubre bocas, pero había movimiento, y aunque con muy poca venta pero de vez en cuando sí vendemos algo, no se llevan los grandes arreglos pero al menos compran un ramito de 25 pesos, aunque no todos los que vienen nos compran. Nos ha ido muy mal y ahora que van a cerrar 4 días se va a poner peor, eran nuestros días buenos”, dijo el señor Martín Guerrero.

Martín platicó que este año ni siquiera hizo pedidos especiales de flores y mucho menos compró gran cantidad de mercancía, pues de antemano sabe que en estos días no se venderán y con los días que le prohibieron abrir mucho menos podrá ‘colocar su mercancía’.

Él y su familia viven al día, de lunes a domingo llegan a vender a las 9 de la mañana y se van a las 5 ó seis de la tarde, y ni así logran sacar lo necesario para vivir, y comentaron que no entienden cómo es que en los restaurantes, bares, tianguis, fiestas patronales o incluso en la Feria del Alfeñique permiten la aglomeración de personas.

“Nunca nos había pasado esto, que yo me acuerde no había pasado una cosa así, no se vende. Con esta pandemia nos fuimos para abajo, vamos al día, son dos o tres cubetitas las que me traigo, no he traído más mercancia porque cuesta más, porque ya no hay dinero y luego porque subió el precio de la flor, ya con dos o tres manojitos que me traiga para irla sobrellevando”.

El vendedor contó que el primero de agosto empezaron a dejar entrar personas al panteón, muy pocas y siguiendo las medidas sanitarias y pensó que ahí vendría un panorama mejor, pero la realidad es que la situación no cambió.

“Cuando empezaron a dejar entrar gente al panteón pensamos que esto iba a mejorar pero está solo, esto no se ha levantado sigue igual, está muy bajo todo el asunto, ahorita con el cierre de los panteones va a estar un poquito peor, está todo muerto. De todo el tiempo que tenemos aquí este es el peor año, empezaron a dejar entrar gente el primero de agosto, si viene gente pero graneadito, esto es nuestro giro de esto nos dedicamos toda la vida, pero ahorita pues ya nos fuimos para abajo”, platicó.

Ofrece botanas para compensar

Martina Guerrero Romero, vende desde hace 30 años flores afuera del Panteón Municipal Sur, en donde también se esfuerza cada día por tratar de llevar el sustento a su hogar, sin embargo no mejora la situación económica.

Debido a que ha disminuido la venta de flores, ella ha optado por apostarle a ofrecer semillas, cacahuates, chicles y cualquier cosas que pueda vender, pues desde abril que se cerraron los panteones, sus ventas casi han sido nulas.

Pero ella no pierde la fe, se define como una mujer “luchona” que aunque hay adversidad no se deja vencer.

“No le voy a decir que no vendo nada, porque aunque sea un peso de un chicle pero vendo algo. Mi puesto es de flores pero también vendo chicles, semillas, papitas y todo lo que se pueda pues esta pandemia sí que nos ha dejado sin clientes, pero yo no me rindo. Ha habido poca venta, ha habido días que no he vendido nada de flores, sí esperábamos el 1 y 2 de noviembre para mejorar pero no será así y pasando el día de muertos se queda muerto esto”, platicó Martina.

Ella al igual el señor Martín, optó por no comprar más mercancía, no ha hecho pedidos de cempasúchil, nube o mano de león porque lo más seguro es que no se le venda. Sus ramitos cuestan 25 pesos, en otros años vendía docenas de rosas o incluso flores de ornato y de otras especies más caras, pero la pandemia la dejó sin clientes y a éstos sin dinero suficiente para decorar las tumbas de sus familiares.

LC