Luz Zárate

Celaya.- Los productores de jícama en San Juan de la Vega lamentaron que este año sus ventas disminuyeron de un 50 a un 70%, pues aunque el año pasado sembraron de manera normal, la pandemia por el Covid-19 impidió que pudieran colocar el producto.

La comunidad de San Juan de la Vega, de ser una de las regiones que más abastecen de jícama no sólo en Guanajuato, sino en todo el territorio nacional, en el 2020 no se vendió como antaño y este 2021 será peor, pues los productores no podrán sembrar debido a la falta de agua en la presa Ignacio Allende y por lo cual se cancelaron los dos ciclos de siembra: otoño-invierno y primavera-verano.

“Antes había clientes que venían dos o tres veces a la semana, algunos venían diario a surtirse y se llevaban varias toneladas, pero ahorita sólo se llevan una camioneta pequeña a la semana. Por la pandemia las ventas bajaron bastante, entre 50 y 70%. Nuestros clientes son de Hidalgo, de Michoacán, del Estado de México, pero el año pasado fue malo y este va a estar difícil para la jícama porque aquí alrededor ya no hay agua. La presa de San Miguel de Allende no va a soltar agua, los que podamos, tendríamos que buscar un pozo, pero aun así no alcanza para todos los que sembramos”, dijo Gerardo Hernández.

Los productores platicaron que antes vendían decenas de toneladas, no sólo a compradores locales, sino a clientes de Hidalgo, Michoacán, Tijuana y del Estado de México, pero ahora la venden al menudeo, incluso hasta por caja o por arpilla, pues temen “que se les vaya a quedar debido a que no hay compradores”.

“Aquí vienen de varios estados, pero como ya se está acabando la temporada ya no se está vendiendo, lo más seguro es que se nos vaya a quedar. Por la pandemia las ventas bajaron bastantes; había clientes que se llevaban diario toneladas, otros se surtían jícama varias veces a la semana y ahora no hay nada”, dijo en tono melancólico José Alejandro Cerritos Valencia.

Analizan opciones

Fotos: Martín Rodríguez

Los productores señalaron que algunos de sus colegas que tienen las facilidades económicas tendrán que emigrar a otras zonas como Querétaro, Salamanca, Michoacán o a los alrededores para rentar tierras, pero eso sólo podrán hacerlo quienes tienen la capacidad económica para pagar y soportar económicamente el proceso de siembra y cosecha.

“Por la pandemia los productores perdimos, ni siquiera sacamos lo que invertimos. Muchos perdimos la mitad de lo que invertimos, por ejemplo, estas jícamas ya no estuvieran, están bonitas y jugosa, esta ya es jícama que se quedó rezagada, ya los clientes grandes de Guadalajara, Monterrey, Tijuana, México ya no vivieron a comprar, ya se retiraron y ahorita tenemos que vender de poquito a los que vienen, pero ya en menudeo”, señaló Gerardo Hernández.

La región de Celaya con una superficie de 330 hectáreas produce 9 mil 55 toneladas de jícama, según el Anuario Estadístico de la Producción Agrícola  y el Sistema de Información Agroalimentaria de Consulta (Siacon) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

A nivel nacional, la producción de jícama es de 216 mil 509 toneladas, obtenidas en una superficie cosechada de 7 mil 298 hectáreas, de acuerdo al Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

Los principales estados productores de jícama son: Nayarit, Guanajuato y Morelos. En conjunto, estas tres entidades aportan alrededor de 70% del volumen total nacional.

ndr