Héctor Montes.

Todavía en la década de los ochentas, el PRI tenia tal control que no solo se daba el lujo de poner cualquier candidato sabiendo que ganaría, sino que en muchos lugares el día de la elección armaba eficientes operativos de acarreo y coerción del voto, para colmo, en donde la débil oposición no lograba ni siquiera completar sus representantes de casilla, luego de la votación los priistas cruzaban a favor de su partido las boletas sobrantes. Eran tiempos tan atípicos que una sola persona podía llevar en su morral las credenciales de diez o quince ciudadanos y votar por ellos.

El propio Partido Acción Nacional, padeció entonces los atropellos y la impunidad con la que actuaba el PRI. Fue hasta años después, cuando la región noreste consideró al partido conservador como la opción de cambio que tenía al alcance, éste capitalizó ese hartazgo y una a una fueron cayendo en sus manos las alcaldías.

Por las características de la entidad, durante gran parte del siglo pasado los polos políticos opuestos en el imaginario social fueron PRI y PAN, cada uno proyectaba rasgos ideológicos y hasta estilos muy definidos. Pero vaya vueltas que da la historia, las elecciones a realizarse este año nos obsequian una postal que hace dos o tres décadas sería de escándalo: estos partidos, en varios municipios han creado una hermandad de facto, y no del tipo de las que se forman para ir en procesión a purgar pecados al Santuario de Atotonilco, sino para ayudarse mutuamente a conseguir resultados favorables el próximo 6 de junio.

Simulación y candidaturas a modo…

Petra Barrera.

Luego de que estos partidos realizaron su registro interno de precandidaturas, aun cuando en esos menesteres todo puede cambiar al último minuto, en esta previa definición de aspirantes ya es posible observar guiños de complicidad que esta nueva hermandad ‘guadalupana’ intercambia en algunos municipios.

En San Luis de la Paz, el PRI repite con Luis Gerardo Sánchez, su carta más fuerte, y el PAN le ayuda a esa relección colocando una aspirante débil, Adriana Patricia Olvera.

En Victoria, los papeles se invierten, los tricolores le facilitan el camino a los azules postulando a Erika Salinas, una precandidata de bajo perfil que tiene más de una década laborando en la UMAPS local, actualmente es promotora de salud. Competirá por el PRI, pero proviene de familia panista, su hermano fue síndico del exalcalde Héctor Montes, delegado regional de la SEG, quien ha promovido a Juan Diego Ramírez para que releve a su hermana, la alcaldesa Berenice. Este virtual candidato también es familiar en primer orden de quienes lideran la franquicia del PRD. Con esta designación del PRI, Montes cierra la pinza y desde tres flancos va por un tercer periodo consecutivo para seguirse perpetuando, a través de otros personeros, en los redituables bisnes del poder.

En Santa Catarina, doña Petra Barrera, exdiputada federal a quien ni en su pueblo le conocieron méritos legislativos, pero sí platican que en ese tiempo hizo casa, bodega y adquirió maquinaria, se resiste a jubilarse del erario público, y todo indica estará otra vez en la boletas simulando que busca por segunda ocasión la alcaldía, aunque solo será comparsa de Sonia García, la de origen queretano que ya le agarró el gusto y el modo al jugoso negocio que significa gobernar ese pequeño municipio.

En Xichú, la que se perfila ungida por el PRI es Elvia Sandoval, actual regidora que ya lo intentó en 2015 pero perdió estrepitosamente, lo cual volverá a suceder, pues además de que no ha hecho nada relevante en el Ayuntamiento, desde hace años la persigue el desprestigio del manejo desaseado de un programa de subsidios para construcción de casas, que agravio a cientos de personas y nunca aclaró cabalmente.

Ella le hará el caldo gordo a Guadalupe Esquivel, a quien Diego Sinhue parece obstinado en regalarle otros tres años de paseo por las nubes.

Pronto se sabrá si a estas mujeres que se prestan a esa simulación les darán como premio ser regidoras aunque pierdan, la ley ya lo permite.

En Iturbide… a la antigüita

Francisco Javier Vargas.

En San José Iturbide, donde el electorado suele ser impredecible, esta nueva hermandad aparentemente no le rezará al mismo santo, el PAN apuesta a vender otra vez oropel y mercadotecnia con Cindy Arvizu, y el PRI recurrió a Francisco Javier Vargas, un perfil a la vieja usanza. Se trata de un agricultor acaudalado que desde hace meses vino preparando el camino a la candidatura a través de la CNC local y también usando el típico recurso de promoverse como benefactor, todavía en semanas recientes andaba en comunidades y colonias repartiendo pepinillo y ejotes.

Un rasgo que destaca en esta candidatura priista, es que, al contrario de los otros municipios de la región cuyos virtuales contendientes no tienen más fortuna económica que la que han ido rascándole al erario en su paso por la función pública, éste de Iturbide tiene solvencia monetaria propia, y además, se sabe de sus lazos de afecto con gente del rumbo que le sabe al negocio del dinero.

Podría pensarse que con este perfil a la antigüita el PRI difícilmente conectará con segmentos de la población que ya están en otra sintonía, aunque también está probado que en la política mexicana el dinero hace milagros hasta en las urnas…