Presentan segunda temporada de la OSUG

Fotos: Martín Silva

Durante la rueda de prensa dieron a conocer que tendrá presencia el Festival Internacional Cervantino con dos programas; dentro de sus presentaciones también confirmaron que tendrán un recital navideño gratuito

Patricio Serna

Guanajuato.- Con 13 programas en total y buscando siempre brindar al público una propuesta musical mejor que la anterior, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) presentó lo que será la segunda temporada de este año que comprende de agosto a diciembre.

Esta temporada tendrá inicio el 17 de agosto, el cual se llevará a cabo en el auditorio del Estado con una entrada totalmente libre para el deleite de los guanajuatenses y en donde se interpretará ‘Resurrección’, sinfonía en do menor de la autoría de Gustav Mahler.

Entre los eventos a destacar está la presentación como orquesta residente en el Festival Internacional de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez, el más importante en el país siendo los encargados de inaugurar y dar clausura a tan importante evento.

Siendo una de las orquestas anfitrionas, la orquesta tendrá presencia el Festival Internacional Cervantino con dos programas, en los cuales se interpretará la ‘Séptima Sinfonía’ de Dimitri Shostacovich, ‘Estudio sobre el Olido’ de David Hernández, ‘Concierto para Orquesta’ de Witold Lutoslawski y ‘El Mandarín Milagroso’ de Bartók.

Un gran reto

“Siempre es difícil para nuestra orquesta encontrar programas interesantes para e Cervantino ¿Por qué? Hay varias orquestas, es importante que la OSUG se destaque de cierta manera, que no haga programas estándar, hemos tratado de hacerlo y creo que lo hemos logrado con bastante éxito”, manifestó Roberto Beltrán Zavala, director de la Orquesta Sinfónica.

También tendrán una participación en diciembre, con el cual culminará la temporada con una presentación navideña totalmente gratis en el Auditorio del Estado en el cual se interpretará el ‘Cascanueces’ del ruso Piotr Chaicovsky, por mencionar.

También, como último programa el 14 de diciembre también en el Auditorio del Estado, la OSUG contará con la presencia del Cuarteto Brodsky, interpretando ‘El Caballero de la Ros’a de Richard Strauss y el concierto para cuarteto y orquesta de Bohuslav Martinu.

“Alma y corazón, estas ya no son palabras, esto es una realidad porque sin esta alma colectiva, este corazón común no es posible tener orquesta virtuosa”, concluyó Dimitri Kisselev, concertista de la Orquesta Sinfónica.

Gustav Mahler, una de las figuras mas fascinantes en la historia de la música, fue un compositor que construyó con su música un puente entre dos mundos sonoros, el del romanticismo, cuyo lenguaje armónico expandió hasta la ruptura, y el de lo que serían los lenguajes musicales del siglo XX.

Nacido en 1860 en el seno de una familia judía en Kaliste, Europa central, en aquel entonces parte del imperio austro húngaro, hoy en día parte de la república checa, Mahler no solo nos dejo un cuerpo de obra importantísimo, su propia biografía se lee como una verdadera novela: Vivió su vida sintiéndose siempre un extraño, un bohemio en Alemania, un alemán en Bohemia, un judío en Vienna y finalmente, habiéndose convertido al catolicismo para poder ocupar el cargo de director de la opera de Vienna, un traidor entre los judíos. Con un pánico profundo por la muerte, gran parte de la música de Mahler habrá sobre el mas allá, la vida después de la muerte, lo insignificante de la existencia en la tierra y el consuelo que ofrece el pensar en una vida trascendental, eterna. Tal es el tema de su segunda sinfonía Resurrección: morir para vivir, la vida después de la muerte.

Escrita entre 1888 – 1894, y estrenada el 4 de marzo de 1895 en Berlín con la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por el propio compositor. La Segunda Sinfonía, Resurrección, es considerada una de las obras más trascendentes de la historia de la música y es interpretada por las orquestas más importantes alrededor del mundo.

Una de las muchas interesantes características de la segunda sinfonía es que incluye la participación de un grupo de músicos que deben de tocar fuera del escenario, seis cornos, cuatro trompetas, un set de timbales y un segundo percusionista que toca un bombo y un platillo deben tocar una música que ha de sonar en la lejanía. Este grupo de músicos tiene un valor importantísimo, ellos representan el llamado al juicio final, las trompetas del apocalipsis, el anuncio del fin del mundo como lo conocemos. Aquí en el Concertgebouw este grupo se coloca tradicionalmente en este pasillo, justo atrás del escenario.

Tal y como Gustav Mahler lo plantó en su Segunda Sinfonía, es decir, la vida después de la muerte, hoy por hoy, lo ha logrado, pues vive en los cientos de conciertos de su música al rededor del mundo, vive los músicos comprometidos con su música, en el público que la disfruta y en la mente y la imaginación de todos aquellos que vivimos fascinados por este gran artista.

 

 

 

*EZM