Dos decisiones asumidas por gobiernos con empresas globales de operación en Internet podrían significar un vuelco importante en la actividad de estas respecto de quienes desde su trabajo les producen beneficios por el uso de sus redes. Una en Londres, la otra en Melbourne, la primera con UBER y la segunda con Google, ofrecen a la vez una importante compensación a quienes aportan su trabajo o contribuyen con su información al desarrollo de estas empresas.

En el caso londinense, los tribunales ingleses han establecido en un fallo judicial que la empresa transportista UBER deberá considerar a los choferes que usan su aplicación como trabajadores, por lo que deberán tener derechos básicos y además gozar de vacaciones pagadas. Uber Technologies Inc., es una compañía que desarrolló una aplicación por Internet para proveer de servicio de transporte privado a sus clientes, bajo un modelo de ‘contratación externa’ de choferes que utilizan sus propios automóviles (o trabajadores de personas que tienen ya flotillas), que cuando irrumpió en el mercado revolucionó la prestación del servicio de alquiler de autos tipo taxi, por la calidad de su servicio. Asentada en San Francisco, California, Estados Unidos, su operación es mundial. Beneficiada primero por la libre competencia, ahora debe cumplir con las regulaciones laborales inglesas tras cuatro años de litigios que ya perdió de manera definitiva en el máximo tribunal británico.

En el caso australiano, la empresa Google ha aceptado negociar con el gobierno del mayor país del continente oceánico, tras una reforma legal, pagar a empresas periodísticas por los servicios informativos que prestan y que son vinculados desde la web del gigante, también californiano. Con esto se subsanaría la afectación que sufrieron primordialmente los diarios impresos con el uso de estas plataformas, pero que a la vez proveen de información a los usuarios de Google al vincularlos esta empresa a su buscador. La legislación de Australia obliga a empresas informáticas como Google y Facebook a pagar por enlazar los contenidos de los medios.

En caso de Facebook, se declaró contra le legislación y no negoció de inicio, ha cerrado su plataforma, prohibiendo mostrar cualquier contenido de medios australianos tanto desde Australia como desde el resto del mundo. Sin embargo, esto también le ha granjeado críticas muy fuertes e impactos secundarios en el país de los canguros, de manera tal que ha comenzado a iniciar negociaciones.

Lo sucedido en Australia tiene antecedentes. Francia hace meses también realizó reformas para apoyar a los medios de comunicación a compartir beneficios con los gigantes estadounidenses, los tribunales franceses determinaron que la legislación en materia de derechos de autor de la Unión Europea vigentes atendía la necesidad de compensación.

Sin duda también los medios de comunicación impresos y televisivos, primordialmente, se han beneficiado de estar en el buscador de Google o ser compartidos en las redes sociales. Han podido acceder a personas de todo el mundo y hasta monetizar su participación, pero fueron la base para que también detonara, sobre todo, Google. En las redes sociales, son quienes combaten las noticias falsas o fake news, dando certeza a la información, por el rigor de su trabajo regularmente. En esta relación, debe haber beneficios mutuos para que se sostenga. Google lo ha entendido y está negociando con diversas empresas de información en Estados Unidos, Europa y Australia. En México es posible que pronto el tema llegue a la legislación. La tarea profesional de la prensa puede encontrar un apoyo inestimable en ello.

Si se hace un buen uso a esta política, será beneficiosa para ambas partes y será importante para hacer un lado las fake news. Esto aporta más a las libertades que tratar de imponer regulaciones del Estado donde este disponga quiénes son los buenos y quiénes los malos, solo por sus opiniones.