Scarleth Pérez

León.- El olor fétido que registraron los leoneses la tarde de este miércoles se trata de gas metano originado por un fenómeno natural que prevalecerá algunos días hasta que el proceso termine informó José López, consultor ambiental de Guanajuato.

En entrevista, detalló que el fenómeno se derivó del cambio drástico en el clima —dejamos ya el verano, estamos en la plenitud del otoño y ya tenemos en puerta el invierno, apunta José—, lo que produjo la explosión de bacterias en el drenaje con el cambio de temperatura y su correspondiente descomposición orgánica.

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“Entra el cambio de temperatura en los drenajes y hay una descomposición orgánica que genera olores putrefactos”, explicó el especialista del medio ambiente.

Los olores que prevalecerán en el ambiente son similares al azufre, y a los generados por la putrefacción —como huevo podrido—. El actual ambiente fétido también es resultado de la abundante temporada de lluvias, dice José, que se registró en el estado en la temporada pasada.

“Teníamos arroyos fluyendo, presas llenas y ahorita, el nivel de los arroyos ya bajó muchísimo; algunos ya se están secando. Por otro lado, las presas también están bajando su nivel porque empiezan a haber desfogues para efecto de poder tenerlas a una capacidad aceptable en materia de seguridad. Cuando hacemos esto, ¿qué sucede? Toda la maleza que se generó, todo lo que es el biofiltro —que se hace cuando el agua sube a base de bacterias—queda expuesto al bajar el agua”, detalla José.

Y así comienza el hedor

Al quedar expuesto el biofiltro sin una capa de agua que lo resguarde, inicia el proceso de descomposición que también genera olores fétidos, aunado con las corrientes de viento naturales que los disipan por toda la ciudad.

“Los olores no es más que gas metano, materia orgánica en descomposición”, afirma López.

El especialista explica que las zonas que más malos olores registran son las cercanas a presas, ríos, arroyos, sobre todo, en el norte y sur de la ciudad, sin olvidarse de los grandes colectores pluviales, como los ubicados en los bulevares Francisco Villa, Timoteo Lozano y J. J. Torres Landa.

“La parte hidráulica principal de la ciudad es la que se verá más afectada. Tenemos dos zonas que son subcuencas: por el norte está la cuenca Lerma-Chapala, que deriva en la subcuenca que viene de los arroyos de Sierra de Lobos y concluye en la cuenca de la Presa del Palote; y por el lado sur, tenemos el río Turbio que nace por Irapuato y Salamanca y que, al pasar por León, baja su nivel y queda expuesta toda la materia orgánica que se empieza a descomponer”.

Para mitigar el impacto de los gases por descomposición orgánica en el medio ambiente, que se suman al efecto invernadero, el especialista ambiental recomienda verificar los vehículos para bajar la emisión de contaminantes. En cuanto a la salud, invita a tomar medidas precautorias ya que la temporada es susceptible a enfermedades de vías respiratorias.

Lo que investigó SAPAL

En la mañana de este jueves, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL) destinó una célula de investigación para encontrar el origen de los malos olores en el alcantarillado. La red sanitaria que se revisó corresponde a la de las colonias: Obregón, San José el Alto, Rinconada del Sur, San Pedro Plus, Jardines de San Sebastián y Fraccionamiento Guadalupe.

Pasadas las 13 horas, SAPAL informó a Correo el diagnóstico del estudio, en el cual apuntan que no se localizaron anomalías en la infraestructura ni en el agua residual de las zonas.

“SAPAL revisa la red sanitaria con un explosímetro, herramienta que mide y detecta la presencia de gases peligrosos. Para tranquilidad de las y los leoneses, SAPAL continuará con estas revisiones durante el día y ha implementado cuadrillas para atender de inmediato cualquier reporte que pueda surgir”, informó a Correo.

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