Entre los cinco alcaldes y alcaldesas del noreste que se van del cargo (tres  restantes fueron reelectos) se podría decir que la panista Berenice Montes Estrada del municipio de Victoria  es la que salió mejor librada, pues aunque en relación a 2018 la planilla del PAN obtuvo menos sufragios, y en el total fue más votada la oposición con las consecuencias que eso tendrá en la integración del Ayuntamiento, su partido volverá a encabezar la administración; además, con un alcalde cercano a ella y a su hermano Héctor Teodoro, el delegado regional de la SEG constituido desde hace años en el principal operador azul de esa comarca. Pero también ella misma fue beneficiada por las ecuaciones electorales, pues aun cuando en toda la zona Acción Nacional mostró una tendencia a la baja, a Montes Estrada le alcanzó para obtener la diputación federal por el Distrito 01.

Por el contrario, en Tierra Blanca, Pedro Pueblito Hernández dejó malos dividendos a ese mismo partido. No pudo hilar fino para coexistir con el Ayuntamiento que mayoritariamente lo torpedeó, al grado de convertirlo casi en florero,  por largos períodos ni convenios ni contratos le autorizaron a firmar. Los tres años fueron de permanente inestabilidad política. La escena más concluyente de su desastre y de cómo siempre estuvo en jaque desde múltiples flancos, fue cuando en abril pasado se escenificó un zafarrancho callejero donde habitantes de una localidad lo golpearon y le arrancaron hasta la camisa.  La derrota era predecible, el PAN cayó hasta el tercer lugar.

Otro que se va y ‘desplumado’ en todas sus ‘peleas’ -como se diría en el lenguaje de los palenques, donde según versiones es frecuente apostador-, es el  panista  Mario Luis Arvizu ‘Mayolo,  de Doctor Mora’. No le dieron la posibilidad de reelección, tampoco le dieron mano en la integración de la planilla y lo bajaron de la ilusión de ser diputado local. Pero si faltaba algo en su mala tarde en el redondel político, el PAN perdió la elección de modo contundente, y para colmo con Morena, la única fuerza que le provoca urticaria a los azules. Con todo eso no se ve sencillo que en el futuro cercano Diego Sinhue u otro ‘padrino’, reviva con algún soplo a este gallo que clavó el pico.

El Platanal, memoria hecha cenizas…

Otra que se va con saldo desfavorable es la panista xichulense Ma. Guadalupe Ramírez Esquivel. Hace un año, refiriéndose a su futuro político, al cierre de su segundo informe, expresó: “Nuestro destino, no está en la boca de la gente, está en las manos de Dios”. En ese momento, dada su cercanía con el gobernador quien no le escatimaba elogios y atenciones, parecía con el camino abierto para buscar reelección, pues además este mandatario tiene como uno de sus lugares preferidos para recrearse El Platanal, un centro ecoturístico donde ella se casó y tiene su lugar de residencia. Considerando que contaba con ese manto protector, fue sorprendente que la bajaran de la contienda y de modo tan rudo.

No deja un buen saldo como alcaldesa.  En la mayoría de la gente prevalece la percepción de que se extravió en el afán de concentrar excesivamente el poder en su persona y de que su gobierno careció de eficiencia y rumbo. Si se hiciera una revisión minuciosa de su periodo, tan sólo en las tareas más nobles deja pobres resultados; por mencionar, siendo Xichú epicentro de una Reserva de la Biosfera de carácter federal, desapareció la dirección de ecología, y desdeñando los protocolos legales, en la propia bodega municipal fueron enterrados desechos electrónicos de la administración. Igualmente, tanto ella como todo el Ayuntamiento, cargarán con la responsabilidad histórica de haber destruido y convertido en cenizas parte sustancial de lo que quedaba de archivos municipales anteriores a 2010.

Si aspira seguir en la pasarela política quién sabe si los mandones de su partido le perdonen la supuesta traición al PAN que mucho se comenta en ese municipio. Aunque por otra parte, quizás no tiene cerradas todas las puertas del olimpo, pues la lógica diría que Ramírez Esquivel seguirá siendo anfitriona de Diego Sinhue en ese rincón de la naturaleza que él tanto visita.

Hermandad de palenque…

En San José Iturbide, Genaro Zúñiga hundió a Morena hasta el quinto sitio. Es de antología  la estocada que él mismo le dio al partido que lo llevó al poder.

Se va como llegó, entre escándalos y despropósitos: la última noticia que esparció a  través de sus amanuenses y heraldos del poblado, fue su ‘sesudo’ descubrimiento de que comparte con el emperador Agustín de Iturbide idéntica sangre gallera en las venas. Y como si lo prioritario en la responsabilidad pedagógica que un gobierno tiene con la divulgación histórica sea resaltar las aficiones y frivolidades de los personajes, en honra de esa hermandad mandó edificar una estatua de a millón de pesos que incorpora una alusión a ese mundo enrarecido de los palenques.

Vaya manera tan simplona de disfrazar esa  tentación frecuente en muchos políticos de dejar en las calles o plazas  alguna ‘huella’ de sus gustos  personales.