ESTADIO LEÓN: VUELVEN LOS JALONEOS

VA DE NUEZ. Una vez que el equipo León jugó su partido de visitante en la Liga Mx, esta semana arranca un nuevo capítulo de la telenovela del Estadio León y la incertidumbre de dónde jugará el partido del próximo lunes, último en casa del torneo regular, contra Santos Laguna.

NUEVO INTENTO. Y las negociaciones ya empezaron en las que se involucra directamente la autoridad estatal porque ya lo dijeron: el impacto social del futbol profesional en León es lo que los mueve.

TIEMPOS. La apuesta de la autoridad es a que el cuadro esmeralda pueda jugar el próximo lunes ya en su sede pero cabe la posibilidad de que no haya arreglo y entonces, tenga que esperar hasta el primer partido de liguilla que se jugaría en la semana del 16 al 22 de noviembre porque la previa hay juegos de repesca en donde no participa la Fiera.

CONTRARRELOJ. Así que, esta circunstancia podría darse en el escenario de que no haya arreglo para los próximos días porque la decisión de jugar en León o sede alterna, tiene que darse a mitad de semana.

EN LO SUYO. Jesús Martínez Patiño, dueño de Grupo Pachuca, mantiene su misma posición. Ellos no moverán un dedo para el arreglo por más que el Municipio de León digna que legalmente pueden hacer uso de las instalaciones.

ESCENARIO. Si se abre la comunicación entre Zermeño y su gente, hay esperanzas de una salida negociada. La presión mayor para la autoridad se daría para el arranque de la Liguilla pues la franquicia y las autoridades quedarían mal paradas luego de que siendo, el mejor equipo en el torneo actual, no puedan siquiera usar su estadio.

A VER. Así las cosas. Grupo Pachuca aguarda paciente en el papel de víctima que tanto disfruta mientras la autoridad estatal trata de arreglar el embrollo frente a Roberto Zermeño que sabe que la política y el futbol son tiempo y circunstancia.

LA DEL ESTRIBO…

En política, la forma es fondo y más en tiempos de pandemia. Fue muy ilustrativo revisar la parafernalia que rodeó al pronunciamiento de cada uno de los 10 gobernadores que integran la Alianza Federalista, cerrando filas contra la 4T y descubrir que el de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, se ubicó entre los más osados y que arriesgó con el número de invitados y la sana distancia.

Más de 100 invitados sentados en torno a un pequeño templete más los representantes de los medios de comunicación en un lugar cerrado: el Museo de Historia ubicado en el Forum Cultural de León.

Los homólogos de Rodríguez Vallejo, de Nuevo León, Jaime Rodríguez; de Michoacán, Silvano Aureoles y de Coahuila, Miguel Riquelme hicieron eventos similares, en un lugar cerrado y similar número de invitados al igual que Ignacio Peralta de Colima.

El de Chihuahua, Javier Corral, lo hizo en el Palacio de Gobierno pero con menos invitados que los demás. El de Jalisco, Enrique Alfaro también tuco tantos invitados como su vecino guanajuatense pero fue el único que decidió hacerlo al aire libre.

Los más discretos resultaron ser el de Aguascalientes, Martín Orozco que ofreció un pronunciamiento rodeado de representantes de la sociedad que le acompañaron de pie y José Rosas Aispuro de Durango quien ofreció una rueda de prensa acompañado de algunos representantes de la sociedad.

ESCUDO OCHO AÑOS DESPUÉS; LA PANACEA QUE NO FUE

El manual del optimismo del proyecto Escudo dado a conocer hace exactamente ocho años se imaginaba el mundo feliz en Guanajuato.

 “El objetivo es tener un sistema de seguridad integral, por primera vez estaremos perfectamente coordinados en todos los municipios, conectados a través de la fibra óptica, homologados en el tema de tecnología y comunicación”.

“Es un programa innovador y modelo nivel nacional, que busca de forma muy clara; la tranquilidad, la paz social en el Estado, tanto para delitos comunes como de tipo federal, y que siempre haya paz y armonía en Guanajuato”.

“Por primera vez perfectamente coordinados con los Municipios”; “Homologados en comunicación y tecnología”. Eso fue hace ocho años, aunque formalmente el arranque de operaciones de Escudo fue en abril de 2014.

Hace tres años, en el quinto aniversario del lanzamiento de Escudo, la publicación de la revista Newsweek en Español dedicaba su portada a esta entidad con la leyenda “Los muertos de Guanajuato, la entidad más violenta del país”.

Se instalaron 124 arcos carreteros en 92 posiciones; 2 mil 700 dispositivos electrónicos, entre cámaras urbanas, cámaras urbanas locales y lectores para detectar placas robadas. 320 kilómetros de fibra óptica “para lograr una excelencia en las comunicaciones de seguridad pública”, además de que se remodelaron y tecnificaron los inmuebles de 23 centros de emergencia municipales en los mayores centros de población.

El C5i se coordinaba con todas las corporaciones de seguridad y auxilio municipales, así como instancias federales como el Ejército y Policía Federal (PF).

Pero toda esa parafernalia tecnológica no sirvió para impedir que entre 2015 y 2018, Guanajuato se convirtiera en uno de los estados más violentos del país por el número de homicidios dolosos.

Miguel Márquez no imaginó que esa inversión millonaria se fuese a convertir en el lastre de su sexenio por los cuestionamientos al alto costo de la inversión comparados con los resultados que se lograron.

El signo más claro de que Diego Sinhue reconoció el fracaso de la apuesta fue su determinación para borrar del discurso del nuevo sexenio, tesis, muletillas y estrategias.

Ni Escudo, ni la puerta giratoria, ni el Mando único aparecieron en la estrategia de seguridad de Rodríguez Vallejo. No despotricó, tampoco alabó. Fue una muerte silenciosa del  proyecto Escudo que se promovió como la panacea y terminó mal.

LA REBELIÓ DE LA ALIANZA: DERECHO DE PATALEO Y FUTURISMO

Los gobernadores de la Alianza Federalista saben que con todo y la demostración de sincronía ayer para mandar el mensaje más compacto y directo a la 4T de la inconformidad y desazón de los gobernadores opositores, difícilmente harán cambiar de opinión al presidente Andrés Manuel López Obrador en la estrategia de distribución de recursos.

Los mandatarios quisieron mostrar que la rebelión no es política sino que tiene el respaldo de sectores de poder de los estados que gobiernan. En Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo decidió enviar otras señales como la confirmación en un evento público de la carta que ficharía el PAN de la sociedad para la elección de 2021: el expresidente del Consejo Coordinador Empresarial de León, José Arturo Sánchez Castellanos.

Al empresario leonés le sobran cachuchas así que habló como integrante del consejo estatal de seguridad y otra vez, como aquel discurso en el Teatro del Bicentenario en el que despotricó contra la 4T, ayer lanzó un mensaje a los legisladores federales de Morena.

Es la línea que él mismo trazó hace algunas semanas, todavía como líder empresarial: el cierre de filas para impedir que Morena pueda avanzar en Guanajuato electoralmente en 2021.

Y es que, a Diego Sinhue Rodríguez Vallejo que puede presumir un mayor alineamiento del sector empresarial con su gobierno en comparación con su antecesor Miguel Márquez, ya visualiza una doble misión: dar la batalla por el Federalismo y al mismo tiempo, sumar un frente común para que en las urnas, pueda fortalecerse cualquier otro partido menos, el morenismo.

El saldo del daño de los recortes federales en el primer tercio de la 4T lo resumió el propio Sánchez Castellanos. De 43 mil millones de pesos en los 2 primeros años de Enrique Peña a 19 mil millones en lo que va de este sexenio. Ahí está el tamaño de la decepción del gobierno panista frente a la 4T.

Para calibrar un poco lo que esto representa, el superdelegado Mauricio Hernández Núñez ayer estimó en 11 mil millones de pesos el monto global de apoyos directos que estará dando al finalizar este año de manera directa el gobierno federal a ciudadanos guanajuatenses.

El efecto negativo del castigo presupuestal lo resienten los sectores económicos y los alcaldes pero el panismo gobernante tiene que preparar otro control de daños: el efecto que tendrá en las urnas ese creciente apoyo a beneficiarios.

La lucha electoral ya comenzó pero la batalla de los gobernadores va más allá. Porque lo de la 4T es una estrategia no una excepción.

Hoy queda en ejercer el derecho de pataleo con escasas esperanzas de que cambien las cosas. Ya veremos si el año próximo quieren apostar por la ruptura del pacto federal, una medida radical y de consecuencias incalculables.