Pólvora e infiernitos

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OPERACIÓN DESAFUERO: EL PAN GOBIERNO LO HACE TODO AL REVÉS

VAYA. Curiosa la estrategia del PAN-Gobierno en Guanajuato para articular la embestida mediática para promover el desafuero de la exalcaldesa y diputada federal Bárbara Botello Santibáñez. Exactamente al revés de lo que mandarían los cánones si de lo que se trata es de convencer de que es un tema de impartición de justicia y no una revancha política.

SECUENCIA. Primero aparecen los anti-barbaristas declarados a lanzar adjetivos, posicionamientos políticos y cantidades al aire de posibles desfalcos y sólo 24 horas después entra en escena el procurador de Justicia, Carlos Zamarripa, con datos duros sobre la averiguación en contra de Botello.

PALABRAS. El gobernador Miguel Márquez aseguró ayer en entrevista que lo de Botello es un asunto de procuración e impartición de justicia, simple y llano.

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HECHOS. Pero resulta que los primeros que salen a hablar del tema son Éctor Jaime Ramírez Barba, víctima de aquella monumental rechifla en Las Joyas hace cuatro años en el primer informe barbarista y Alfredo Ling el responsable de sacarle varios trapitos sucios a la exalcaldesa en la sede del PAN estatal.

SEGUNDA. Al mismo tiempo en San Lázaro, los diputados federales hacen lo propio. Y es Ricardo Sheffield, antecesor de Botello, quien da la voz de ataque con un tuitazo antes que ningún otro panista.

EN PLATA. En otras palabras. Podrá haber elementos para una acción penal contra Botello pero las formas contradicen las intenciones.

TODO TERRENO. Ahora que, en el reducto de la diputada federal tampoco pueden hacer fiesta. Ya se sabe que Botello no es de las que se rinden a las primeras de cambio y que aún contra la pared, se defiende con uñas y dientes.

TIEMPOS. Al final, Botello tiene que hacer cuentas y saber que su fuero tiene fecha de caducidad el primero de septiembre de 2018 y que debe asegurarse que contará con la solidaridad de su partido para la defensa política. Pero también para la defensa el día después de que ya no ostente la curul.

LO QUE FALTA. Sobre todo si no tiene la fortuna de asegurar otro cargo de elección popular. En Guanajuato ya no hay fuero y su ilusión de ser candidata a la gubernatura no sintoniza mucho con la renovación a la que dice apostar su partido.

LA DUDA. ¿Estará el PRI dispuesto a postularla a cualquier cargo contra viento y marea?

LOS REBOTES LOCALES DE LA AVENTURA NACIONAL DE MANRIQUE

EFECTOS. La incursión de la lideresa moral del Partido Verde en Guanajuato, Beatriz Manrique Guevara, en la escena nacional ya marca nuevos derroteros para los verdes que forman parte de la burbuja de este partido en Guanajuato.

LA CARTA. El exprocurador Felipe Arturo Camarena García es el vocero de la campaña de Manrique en pos de la dirigencia nacional de su partido, nombramiento que tendría que leerse más allá de lo anecdótico.

CONTEXTO. Son tres los contendientes por la dirigencia del partido del tucán. El diputado federal Arturo Álvarez Angly, el senador Carlos Puente que busca repetir y la propia legisladora guanajuatense.

LO MENOS. Como es natural, el optimismo invade el cuartel de la diputada Manrique quien ya hizo sus proyecciones en esta contienda que tendrá su desenlace a finales de noviembre o principios de diciembre mediante una votación digital de simpatizantes y militantes del Verde que es toda una novedad en las contiendas partidistas.

APUESTA. Como quiera que sea, Manrique Guevara y su equipo, creen que aún perdiendo en esta batalla, pueden ganar algo. La apuesta de la dupla Beatriz Manrique-Sergio Contreras es que el Verde en Guanajuato no sea un convidado de piedra en la elección de 2018.

OPTIMISTAS. Es decir, en Guanajuato aspiran a no ser un aliado o comparsa de un PRI debilitado y dividido. A sabiendas de que una alianza en lo federal puede ser inevitable no se resisten a una alianza en lo local pero dependiendo de las condiciones y de quienes sean los personajes en cuestión.

NOMBRES. En principio, el Partido Verde no querría ir en coalición si el candidato es el senador Gerardo Sánchez, aunque no tendrían objeción si el abanderado es Miguel Chico, Yulma Rocha o José Luis Romero Hicks.

DE ENTRADA. Y bueno, es factible que con su candidatura a dirigente nacional, Manrique queme sus naves en lo local. La candidatura a gobernadora quedaría en el olvido. Felipe Camarena sería la apuesta en el hipotético caso de que no haya alianza con el PRI en lo local.

A VER. Es la emoción que se siente cuando se trepa al carrito en la montaña rusa de la política nacional. Puede ganar, puede perder pero lo bailado nadie se lo quita.

LA DEL ESTRIBO…

Primer acto. En un video enviado por la Policía Federal, esta instancia presume: “en Salamanca la Policía Federal detuvo a Eulogio ‘N’, se le identifica como un objetivo prioritario de la estrategia estatal de combate al robo de combustible”.

Segundo acto. El procurador de Justicia Carlos Zamarripa dice en entrevista cuando le preguntan sobre el particular que el detenido no es uno de los criminales más buscados.

“No lo tenemos en la lista de los más buscados, no sé de donde salió esa información. No tengo referencia de eso. Yo platiqué con el titular de la Policía Federal y no me hacía referencia al respecto”.

Tercer acto. ¿A quién le hacemos caso, al procurador de Guanajuato o a la Policía que presume la captura?

¿Cómo podemos titular entonces a este episodio? Las máximas autoridades  se comunican y ni así se ponen de acuerdo. ¿Qué nos podemos esperar de la coordinación de esfuerzos entre ambas instancias?

GERARDO MOSQUEDA: DE MÁRQUEZ A OLIVA, EL CONTROL DEL GABINETE

“He decidido aceptar la renuncia del ciudadano licenciado José Gerardo Mosqueda Martínez al cargo de secretario de Gobierno que venía desempeñando; agradezco a Gerardo Mosqueda por el trabajo desarrollado estos cuatro años al frente de la Secretaría y de las diferentes tareas que le encomendé”.

Con estas palabras, Juan Manuel Oliva selló hace exactamente siete años la salida de su secretario de Gobierno, Gerardo Mosqueda Martínez, del gabinete estatal.

Una salida, muy tardía. Juan Manuel Oliva dejó crecer la percepción que se volvió realidad irrefutable. Su número 2 tenía cancha libre y derecho a moverse a su antojo en el sexenio olivista. Nunca tuvo rienda ni restricción porque para él no mandaban las reglas terrenales sino las del Yunque que no eran de este mundo.

Oliva nunca puso freno a su secretario de Gobierno que muy pronto se convirtió en un lastre para él. Más que su bombero se convirtió en el fuego mismo. Con agenda propia y sin respeto a las jerarquías de gobierno, hizo lo que su hormona le mandaba.

Se peleó con directivos de medios, atizó la pugna con adversarios partidistas, tenía su propia agenda en el equipo gobernante y no generaba respeto a la figura del gobernador.

Nadie se puede imaginar a un subalterno de Miguel Márquez con agenda propia o un lance sin autorización del inquilino de Palacio de Gobierno. Con Juan Manuel Oliva fue algo habitual.

Gerardo Mosqueda llegó al extremo de ir a la oficina del entonces secretario de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, José Espina, y enviar a los medios de comunicación una fotografía de su encuentro para destaparse como aspirante a la gubernatura.

Un exabrupto que ya resultaba inadmisible incluso para un gobernador excesivamente permisivo como Oliva.

Mosqueda siempre fue un problema en lugar de una solución para Oliva. Todavía el gobernador tuvo la deferencia de hacer parecer como renuncia lo que a todas luces era un despido. Era la fuerza del Yunque en ese momento a la cual Oliva no se pudo sobreponer. Por lo menos, en ese aspecto, Márquez puede decir que no se parece a su antecesor.

¿QUIÉN METERÁ LAS MANOS AL FUEGO POR BOTELLO?

Puede ser una mera casualidad. De esas coincidencias que nos suele regalar la política.

Justo un día después de que el PAN-Gobierno en Guanajuato reabrió las hostilidades en contra de su adversaria número 1 en Guanajuato, Bárbara Botello Santibáñez, Azul Etcheverry Aranda, diputada federal, compañera de partido pero adversaria de la susodicha, fue invitada a cortar el listón inaugural de la edición 50 de Anpic.

Etcheverry Aranda ha cultivado un peculiar perfil como legisladora priista. Alejada de estridencias políticas. Lejos de la combatividad que personifican la propia Botello u otra adversaria interna de esta última, Yulma Rocha Aguilar, una de las más consistentes priistas con discurso combativo en contra del PAN.

Etcheverry Aranda ha aparecido en foros empresariales y ha logrado ingresar rápidamente en ciertos círculos políticos para asombro incluso de algunos de sus correligionarios. No es antipanista pero sí es claramente lejana al barbarismo.

“Yo no meto las manos al fuego por nadie”, respondió ayer cuando se le cuestionó sobre Botello Santibáñez. Ni los recuerdos quedan de su paso como presidenta del DIF en el arranque de la administración del cambio tranquilo.

Justo, por esos antecedentes, ayer se convirtió en uno de los personajes más solicitados por los reporteros tras la inauguración de la Feria de Proveeduría del Calzado. El morbo era inevitable cuando se le inquirió sobre el futuro de la solicitud de desafuero de Bárbara Botello.

Trató de ser políticamente correcta. De paso confirmó la impresión sobre los rumores en torno a su futuro político. No quiere ser presidenta municipal y sí tiene al delegado de la Secretaría del Trabajo, Jaime Kirchner como su prospecto favorito.

En el horizonte está la posibilidad de ser candidata al Senado. Machaca con la idea de que será disciplinada de lo que diga el presidente Enrique Peña Nieto.

La coyuntura le puso el reflector encima y no lo desaprovechó. Cuando el panismo gobernante le echa la caballería encima a su villana favorita (del PAN no de Etcheverry), cualquier factor que abone a la percepción, vale la pena para ellos.