Pólvora e infiernitos

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DANIEL CAMPOS, ¿AL PATÍBULO?

ALAS. Una frase pronunciada durante la sesión del pleno del Ayuntamiento de León ayer por el alcalde Héctor López Santillana siembra la suspicacia en torno al incierto futuro de la chamba del director de Desarrollo Humano de León, Daniel Campos Lango.

GUANTES PUESTOS. Ante la petición de los regidores Sergio Contreras y Salvador Ramírez Argote de que era tiempo de que sacara tarjeta roja a Campos Lango, el alcalde fue condescendiente y dio alas a quienes lo quieren fuera del gabinete.

DE PLANO. Lo cierto es que, si Daniel Campos no tuviese el padrino que tiene, hace un buen rato que el alcalde ya lo hubiese despedido de manera fulminante.

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TROPEZAR CON LA LENGUA. El exdiputado local ha hecho todos los méritos habidos y por haber para estar fuera del gobierno. Su frase pronunciada hace unas semanas en la que vinculaba el trabajo en el gobierno con la continuidad del PAN en el poder, queda en el anecdotario.

EJEMPLOS SOBRAN. Un funcionario que trabaja para su santo, que hace promoción indebida desde la administración y que no puede ni siquiera sacar adelante la adquisición de 500 kits de jardinería para igual número de comités de colonos parece ofrecer las razones suficientes para echarlo.

A SU SUERTE. En el cabildo azul, de voluntad propia, nadie se quisiera morir en la raya para defender a Daniel Campos. Ayer se decidió con el respaldo del PAN, diferir la compra de esos kits hasta que el mismo no presente información clara sobre este proceso.

ÉL SOLITO. En la desatada guerra interna en el PAN, se cuestiona a Campos porque en lugar de promover las obras y abonar a la imagen de López Santillana, se quiere colgar los milagritos él solo con afanes futuristas porque esa es la especialidad de la casa.

APOYO. En el arranque del trienio, a Campos Lango se le acreditaba ser ahijado predilecto del secretario de Desarrollo Social y Humano, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo. Así lo asumía el funcionario estatal y delfín del oficialismo para la gubernatura.

DILEMA. Hoy, ya no sabemos si en su fuero interno (no en las frases políticamente correctas) lo tenga en la misma posición que hace años. Si así ocurre, la tolerancia a los errores de los suyos por parte de Rodríguez Vallejo es descomunal.

LA BURBUJA. Y si no es así, habrá que estar atentos a ver si se da algún deslinde porque Campos Lango vive en su mundo y se cree merecedor de un futuro político promisorio.

QUÉ MÁS DA. Por lo pronto, y pese a que López Santillana pareció condenarlo al patíbulo, hay quienes dicen que no va a pasar de ooootro jalón de orejas para este funcionario. El que a buen árbol se arrima…

MIGUEL MÁRQUEZ Y PEMEX: OOOOTRA VEZ, BORRÓN Y CUENTA NUEVA

VA DE NUEZ. El fondo es lo que importa pero la forma no se puede desdeñar. Tras el plantón del pasado viernes, ayer regresó a Guanajuato el director de Pemex, José Antonio González Anaya, para reivindicar la posición de la paraestatal en el combate al delito de robo de combustible y a reiterar la voluntad para el trabajo conjunto con el gobierno de Guanajuato.

ESCUETO. Eso dice la versión oficial. El gobierno del estado difundió un video de Márquez y González Anaya en el que ambos reiteran esa voluntad. Con eso nos quedamos. Un par de minutos de un mensaje en el que, por cierto, el mandatario estatal es el que más habla.

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BLINDADO. De esta manera, González Anaya se confirma como el funcionario federal que prefiere videomensajes en lugar de engorrosos encuentros con los medios. Ya la ocasión anterior que estuvo en el estado, evitó contacto directo con la prensa. Ayer repitió la dosis.

A VER. En fin. El mensaje de ayer sólo fue de cortesías y cumplidos para lavar el desaguisado de la semana pasada. Lo importante será revisar si en el papel, Pemex asume su responsabilidad como corresponsable del ‘huachicoleo’ y de manera muy importante, si admitirá e investigará la complicidad que Guanajuato y otros estados han señalado de su personal en este delito.

LA DEL ESTRIBO…

Momentos de angustia los que pasó ayer el contralor leonés Esteban Ramírez cuando fue llamado a comparecer de última hora ante el pleno del Ayuntamiento. Los panistas de plano descobijaron al fiscalizador leonés quien tuvo que ir ante regidores y síndicos a explicar el procedimiento administrativo en contra de la exalcaldesa Bárbara Botello por supuestamente, haber recibido dinero de más en su finiquito tras salir de la administración.

Está claro que no es el fuerte de Esteban, el toma y daca ante cualquier otro político. Se pone nervioso, trastabillea. Un trago amargo, por cortesía de algunos de la fracción blanquiazul: el alcalde Héctor López, el síndico Carlos Medina y el regidor Alejandro Alaniz.

DE GUANAJUATO A LA GENDARMERÍA: “NOMÁS VIENEN CUANDO HAY PACHANGAS”

Las manifestaciones desdeñosas de la Federación a Guanajuato han sido variadas en lo que va del sexenio. El plantón reciente del director de Pemex, José Antonio González Anaya, al gobernador en la reunión para evaluar las acciones conjuntas contra el robo del combustible tan sólo son una mancha más al tigre.

Y frente a esos desaires, normalmente el gobierno local ha respondido con excesiva tolerancia. Sólo de vez en cuando se exaspera y responde con dureza.

Una de estas escasas ocasiones ocurrió hace exactamente un año cuando, harto de la falta de compromiso del gobierno federal, el secretario de Gobierno, Antonio Salvador García López, declaró que el gobierno de Enrique Peña Nieto abandonó a Guanajuato en el envío de elementos de la Gendarmería a la entidad.

Con un folclorismo no muy habitual en él, el funcionario estatal decía que los elementos de la Gendarmería, sólo venían a Guanajuato cuando había fiestas y el resto del año no se aparecían.

“Los vimos en enero en la feria (de León), ahí viene el Cervantino y los vamos a volver a ver en las pachangas, necesitamos que se pongan a trabajar realmente, a hacer el trabajo para el que fue constituida la Gendarmería, de acercamiento, de cuidar las zonas turísticas. En un arranque fueron más de cinco mil elementos, si los dividimos entre los 32 estados, nos tocaría al menos de 180 y ¿dónde están?”

‘Toño’ Salvador, quien fue relevado hace algunos meses por Gustavo Rodríguez Junquera, hizo arquear las cejas y molestó a muchos en un gobierno federal, no acostumbrado a los reclamos.

“Yo quiero preguntar en dónde está la Gendarmería, probablemente acudió dos o tres veces Froylán Sánchez, que era el encargado de la Gendarmería, pero no están, se les ha girado las invitaciones y no van. Nos están dejando solos”.

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Quizá a excepción de aquella ocasión y del reclamo a Pemex, no hay registro de más momentos en los que Guanajuato intentara darse su lugar ante un gobierno federal que sin miramientos da atole con el dedo frecuentemente.

El centralismo en todo su esplendor.

EL DESPIDO DE ALONSO ESCALANTE: CUANDO LA HORMONA MATA A LA NEURONA

En el sector público, por muchas buenas prendas que tenga un funcionario en el ejercicio de su labor y la colección de reconocimientos públicos que pueda acumular, hay un asunto que prevalecerá por encima de cualquier cosa: donde manda capitán, no gobierna marinero.

Esto aplica en el caso del despido fulminante del director del Teatro Bicentenario, Alonso Escalante Mendiola. Porque, a menos que los flamantes integrantes del Consejo del Fórum Cultural puedan negar con argumentos la especie, Escalante se irá simple y sencillamente por las diferencias que tenía con el director del Fórum, Arturo Joel Padilla.

El pasado miércoles lo citaron a las 5 de la tarde en el Fórum sin saber que iba al banquillo de los acusados. No estuvieron Roberto Plascencia Saldaña ni Luis Rodríguez Tirado. Platicó largo y tendido con David González Flores, Mariano González Leal y el propio Joel Padilla quienes le notificaron que por decisión del Consejo, su ciclo en ese cargo había concluido.

Le dijeron que había hecho una gran labor, que estaban contentos con los logros alcanzados pero que tenía que irse a finales de septiembre.

No hubo anuncio oficial de parte de los integrantes del Consejo que sólo anunciaron que será la próxima semana cuando hablarán al respecto.

Descartados absolutamente los argumentos relacionados con su trabajo, sólo quedaba indagar los que tenían que ver con sus relaciones personales. Y pronto, en radiopasillo, trascendió lo de las diferencias con Joel Padilla.

Se dice que Escalante nunca se calló sus opiniones frente al Consejo y defendía sus proyectos y sus convicciones con pasión. Hace un buen rato que la relación con Arturo Joel se había deteriorado. Nunca hubo química entre ambos y en el Consejo tampoco hacía mucha gracia tener en la dirección del Bicentenario a alguien que no se disciplinara fácilmente.

La opción para ellos fue muy simple. Reventar el hilo por lo más delgado, aunque su decisión no cuenta de entrada con la aceptación de la comunidad artística.

“Vengo de una cultura donde la confrontación de ideas, el debate, el intercambio de opiniones no es una forma de establecer distancias sino que esas diferencias, nutren el ejercicio intelectual y la vida misma de los proyectos, no te puedo decir que esto haya influido porque eso no me lo han manifestado pero siempre hay diferencias y las ha habido”, me dijo anoche en entrevista.

Escalante acepta que había diferencias con Joel Padilla pero dice no tener elementos para decir que ese fue el detonante de su salida. La proyección que él y su equipo lograron del Teatro Bicentenario durante siete años ahí queda como reto para el que llegue. En la burocracia cultural guanajuatense, la hormona, mató a la neurona.