Pólvora e infiernitos

POLVORA E INFIERNITOS Miguel Zacarias

OCTAVIO VILLASANA: NO PUEDE  O NO QUIERE

DETERMINACIÓN. Al alcalde de León, Octavio Villasana, le quedan tres meses de gobierno y no se sabe si en sus manos está cerrar de una manera más digna su corta etapa como presidente municipal de su ciudad natal o de plano está resignado a hacerlo como hasta ahora, acotado, condicionado y limitado en su margen de maniobra.

UNO TRAS OTRO. La constante en los meses que lleva en el poder han sido conflictos heredados por la administración que encabezó Bárbara Botello en donde el edil leonés aparece acorralado y sin mucha convicción para poner orden y tomar decisiones.

LEYENDAS URBANAS. Y le decía que no se sabe si está en sus manos un cambio de actitud porque cualquiera diría que hasta el momento se impone el diagnóstico de quienes decían que no sería él quien gobernaría sino quien no sólo le entregó la estafeta sino que operó políticamente para que él llegara.

MENÚ. Ponga usted el tema que quiera sobre la mesa. El Molino, el Festival del Globo, la tercera y cuarta etapas del Sistema Integrado de Transporte, el parque Industrial Santa Ana.

DISTINCIONES. La pregunta es cómo opera políticamente el doctor las grandes decisiones. Su antecesora Bárbara Botello Santibáñez no se distinguía por su gran capacidad de conciliación pero iba con convicción a buscar sus objetivos.

INTERLOCUTORES. Como Botello, Villasana tenía en el Verde, a veces, más que un aliado, una aduana que debía superar para cuajar sus proyectos pero en aquel caso había decisión y aquí hay pasividad.

CASO. Y si hay decisión, el asunto entonces está peor porque entonces no hay respeto al liderazgo. El director de Movilidad, Amílcar, dice que hay riesgo de perder más de 200 millones de pesos de recursos federales para el SIT porque Medio Ambiente no aprueba la poda de 400 árboles cuya remediación ya se acreditó.

DEL OTRO LADO. El de Medio Ambiente, Fidel García, asegura que ni Movilidad ni Obra Pública han acreditado el permiso. El tema explota mediáticamente y el alcalde parece no ser capaz de sentar a sus directores para que resuelvan el problema sin gritos ni sombrerazos.

CASO 2. En el caso del fraccionamiento El Molino, la comisión de regidores y síndicos determina el adeudo de compromisos de los desarrolladores: 275 millones pero el secretario del Ayuntamiento, Luis Fernando Gómez, no toma como buena esa decisión de comisiones y se muestra condescendiente con los empresarios.

DUDA FUNDADA. La pregunta es ¿dónde está la mano y la postura del alcalde Villasana para articular una posición coherente que haga saber a los empresarios que en esta administración no hay cuarteaduras y que todos jalan para el mismo lado?

ESTILO Y DECISIÓN. Y así nos podemos ir. Los interlocutores del alcalde leonés están complacidos con su trato, amable, correcto, decente y abierto. El problema es que no hay determinación para ir a fondo en la solución de los problemas.

QUE SÍ, QUE NO. Es como si hubiera varios frentes de poder. La voluntad de Villasana para resolver los problemas con sensatez y apertura pero también las pugnas entre barbaristas y antibarbaristas frente a temas de primer orden.

TRABALENGUAS. La duda es si no quiere o no puede. Da la impresión más de lo segundo. Que deseos le sobran, que voluntad no le falta, pero en una circunstancia como la que vive, la voluntad no es suficiente. Hay varios candados infranqueables. Parece condenado a hacer lo que puede y no lo que debe.

HUMBERTO ANDRADE: LA FORMA, EL FONDO Y LOS TIEMPOS

RARO. Extraña la confusión reglamentaria que rodea el proceso de sucesión en el PAN guanajuatense que podría resultar anecdótica si la fecha de la elección es a la vuelta de no más de 60 días pero que podría caer en la incertidumbre si el proceso se alarga.

AVANTE. El punto es simple: Humberto Andrade ya comenzó a trabajar con los grupos y fracciones al interior del blanquiazul para consolidar por lo menos una candidatura de mayorías, aunque no sea única.

CONTRARIOS. Ese es un signo positivo porque ya ha tenido contacto con algunos integrantes de lo que queda del pacto de la Loma que no lo ven mal como opción.  El problema es que el asunto de los tiempos aún no está lo suficientemente claro para trazar una ruta crítica sólida.

ANTECEDENTES. El pasado sábado como ya se sabe, quedó cancelada la convocatoria que había enviado el Comité Ejecutivo Nacional a Guanajuato para empatar la elección estatal con la del CEN programada para el 16 de agosto.

TEMORES. Pese a que liderazgos panistas de todos los frentes presumían una convocatoria a prueba de impugnaciones, al final los abogados del CDE concluyeron que eso se podía tumbar como si fuera una pirámide de naipes.

SÍ, PERO… Ya se remedió el asunto. Habrá nueva convocatoria con 45 días de por medio, pero hay quienes mencionan otro escollo. El alcalde de Salamanca, Justino Arriaga, asegura que además de corregir los tiempos, se necesita renovar el Consejo Estatal que quedó pendiente de cambiarse cuando se pospuso la elección estatal hace un año para prolongar el mandato de Gerardo Trujillo.

APENAS. Es decir, hoy en el CEN quedará firme oficialmente la comisión auxiliar para la organización de proceso interno que encabeza Éctor Jaime Ramírez Barba. Pero, según su tesis, antes de ir a convocar a elecciones se debe renovar el Consejo Estatal.

ESCENARIO. Esto implica procesos municipales que no son sencillos ni rápidos de tal modo que la convocatoria para la elección estatal tendría que esperar semanas o meses. Hay otros que sostienen que no hay tal condición y que el Consejo Estatal y el Comité pueden renovarse simultáneamente.

PRISAS Y PAUSAS.  No sólo es una cuestión de forma. No es lo mismo que Humberto Andrade comience a consensuar con los grupos al interior del PAN para que lo unjan el 30 de agosto o la primera quincena de septiembre a que la elección se vaya hasta octubre o noviembre.

RIESGO LATENTE. Un largo ‘impasse’ entre los acuerdos y la elección pueden complicar la candidatura de mayorías. Por eso el PAN tiene que resolver pronto su problema de tiempos para que no se vuelvan a aparecer otros fantasmas.

GRILLA Miguel Zacarias

TRANSICIÓN SHEFFIELD-BOTELLO: CUANDO TODO ERA TERSURA

Hace exactamente tres años el alcalde panista de León que iba de salida, Ricardo Sheffield, y la triunfadora de las elecciones de aquel entonces, Bárbara Botello Santibáñez, pactaban las cabezas de sus respectivos equipos de transición.

Del lado sheffieldista, el responsable sería José Luis Manrique y del otro lado, era Martín Ortiz García. Eran los momentos en que todo era miel sobre hojuelas entre ambos políticos.

A Sheffield no se le veía incómodo con la idea de entregar el poder que había detentado el PAN por 24 años a una opositora, mientras que Botello disfrutaba el clímax de su popularidad tras haber derrotado al blanquiazul.

Hoy, tres de esos cuatro personajes que intervinieron directamente en la transición tienen futuro político asegurado.

Sólo Martín Ortiz García, quien se convirtió luego en secretario del Ayuntamiento, no parece tener nada concreto en el horizonte inmediato.

Hace unos días dijo que regresaba a trabajar a su despacho jurídico y descartó la posibilidad de volver a buscar un cargo de elección popular. Ortiz García se quedó con las ganas de ser candidato a alcalde en León y no alcanzó premio de consolación. Habrá que esperar a que se aclaren las aguas en el tricolor leonés.

Bárbara Botello, mientras tanto, aguarda el momento para asumir su curul en San Lázaro en medio de una muy accidentada conclusión del trienio que la llevó a la presidencia municipal. Pese a ser la alcaldesa con licencia, no ha dejado de estar en el ojo del huracán y ni siquiera por el hecho de que concluya la actual administración, dejará de ser noticia por lo que hizo o dejó de hacer en esta ciudad.

Del otro lado, Sheffield y José Luis Manrique, que hace tres años entregaban el poder al adversario, ahora regresan a los espacios públicos. Uno como diputado federal y el otro como regidor.

Mantienen el espíritu de equipo y seguramente harán mancuerna desde su trinchera. Habrá que ver cómo reacciona el exalcalde, a quien le sentaron en el banquillo de los acusados a algunos colaboradores durante la actual administración.

En lo convulso que resultó el gobierno barbarista contra los suyos, ya veremos si busca algún tipo de revancha.

La imagen del día

Que se va Francisco Arroyo: mejor cuenten una de  vaqueros

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Más de alguno se fue con la finta y creyó que el anuncio que hizo el diputado federal Francisco Arroyo Vieyra, en el sentido de que tras 21 años se retiraba de la carrera parlamentaria, significaba el anuncio de su partida en definitiva de la función pública.

Calma. El veterano político priista sólo está colgando los botines que tienen que ver con la carrera parlamentaria y con la búsqueda de un cargo a través de las urnas.

Después de ser dos veces diputado local, otras tres en lo federal y una vez senador, Arroyo sabe que ya no hay condiciones para mantener la búsqueda de nuevos cargos en lo legislativo.

Primero, porque con 21 años a cuestas, como legislador de manera consecutiva, el desgaste político acumulado es evidente pero además si su hija Érika, inicia la suya propia, la prudencia aconseja una actitud distinta.

Pero una cosa es el fin de su carrera parlamentaria y otra cosa que se vaya de la política. Eso todavía está por verse. Él mismo habla de las certezas que tiene en su futuro de corto plazo: Trabajar en su despacho pero en el “de ahí en más a ver qué pasa”, cabe todo un mundo de posibilidades.

Mucho se ha hablado de que busca una embajada, pero es obvio que para eso no puede candidatearse, ni un político de su experiencia puede hablar con ligereza de una posibilidad así.

Son circunstancias que dependen de otros niveles de gobierno y de las sacudidas que sufrirá el gabinete del presidente Enrique Peña ahora que se dé el cambio de legislatura, algo natural a mediados de cada sexenio.

Pero para que un político como Arroyo Vieyra anuncie que se va de la política de manera definitiva falta que todos los caminos para un cargo se le cierren y, hoy, las variables siguen abiertas.

Por lo pronto, hay que borrarlo de los que ya se apuntan por la gubernatura en 2018, aunque en su caso, comúnmente tiró arriba y quedaba en medio. No es tiempo pues del retiro para este personaje que sea como sea tiene su lugar ya en la historia legislativa de este país. 21 años consecutivos de legislador, no cualquiera.

Más de la Pólvora en Twitter: @MiguelZacarias

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