Pólvora e infiernitos

NÚMEROS FINALES Y VOTO DIFERENCIADO: BENEFICIARIOS Y DAMNIFICADOS

GANONES. En Guanajuato, el famoso voto diferenciado se presentó con discreción y muy focalizado. Los grandes beneficiarios fueron curiosamente, el gobernador electo Diego Sinhué Rodríguez y el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

CIFRAS. Rodríguez Vallejo obtuvo 203 mil votos más que a Ricardo Anaya en la cosecha estatal mientras que en el caso de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador consiguió 154 mil sufragios más que Ricardo Sheffield.

EN PLATA. En León (que tiene la cuarta parte del padrón en el estado), también Rodríguez Vallejo y López Obrador obtuvieron más votos que sus compañeros de partido en la otra candidatura. Diego Sinhué logró 366 mil con el Frente en León y Ricardo Anaya, 326 mil. Por su parte, López Obrador consiguió 135 mil votos por 112 mil de Sheffield.

EL REPARTO. Si la comparación se extiende para la alcaldía en donde el Frente no pactó alianza pero sí Juntos Haremos Historia, Diego Sinhué obtuvo sólo con el PAN 347 mil votos, 20 mil más que López Santillana que consiguió mil más que Anaya aunque este con la suma de MC y PRD. Los seis candidatos a diputados locales por León del PAN consiguieron 317 mil votos, 10 mil menos que López Santillana mientras que los seis de Juntos Haremos Historia lograron 108 mil, 16 mil más que Ernesto Oviedo, el candidato a alcalde.

CASTIGADO. Mientras tanto, con Juntos Haremos Historia, la diferencia es todavía más significativa, pues López Obrador obtiene 135 mil sufragios que son 23 mil más que Sheffield pero 43 mil más que los 92 mil de Ernesto Oviedo, candidato de la Coalición en León.

POR POQUITO. La próxima senadora Martha Lucía Micher también puede presumir buenos resultados, pues alcanzó 592 mil votos por 570 mil de los candidatos a diputados federales; en los dos casos, debajo de los más de 700 mil de López Obrador pero todos por encima de los 553 mil de Ricardo Sheffield Padilla, el aspirante a la gubernatura.

PARA LLORAR. Ya hemos hablado de la escuálida cifra de Gerardo Sánchez, el excandidato tricolor a la gubernatura que apenas logró 293 mil votos, una cifra no sólo inferior a los 500 mil de Miguel Ángel Chico en 2006 sino a los 303 mil que Bárbara consiguió en León en 2012 para ganar la alcaldía.

NADA. Sánchez García consigue en León apenas 58 mil votos, 6 mil menos que los 64 mil de Clemente Villalpando. No obstante, los candidatos a diputados locales del PRI en esta ciudad lograron 65 mil votos casi la misma cifra que los que buscaron una diputación federal, es decir, mil más que el candidato a alcalde.

CONSUELO. En esta ciudad, Azul Etcheverry, aspirante al Senado consiguió más votos que cualquier priista al alcanzar 70 mil, inservibles para su objetivo de conseguir la segunda minoría.

ALGO ES ALGO. Respecto al Verde, el mejor desempeño fue de Sergio Contreras, candidato a alcalde que logró 63 mil votos, 24 mil más que los logrados por el candidato a gobernador Felipe Camarena que apenas tuvo 39 mil sufragios.

ALTERNANCIA 2018:LOS RASPONES AZULES

PELO EN LA SOPA. Aunque el panismo guanajuatense puede seguirse vendiendo ante los suyos como un oasis azul en el desierto morenista que dejó la reciente elección, hay una parte amarga del primero de julio que no puede evitar.

CALMA. En la alternancia que se dio en 24 de los 46 ayuntamientos, del estado, el partido en el gobierno resultó el más castigado pues a partir del 10 de octubre dejará de gobernar 10 de esos 24 municipios.

DERROTAS. Hablamos de Abasolo, Apaseo el Alto, Apaseo el Grande, Dolores Hidalgo, Manuel Doblado, Romita, Salamanca, San Francisco del Rincón, San Luis de la Paz y Villagrán. Sin duda, los que más le duelen son Salamanca, San Francisco del Rincón y Dolores.

LA PROPORCIÓN. El mayor damnificado, sin embargo, es el Partido Verde, pues dejará de gobernar 4 de los 5 municipios que ahora gobierna directamente (Uriangato, Yuriria, Jerécuaro y San José Itrurbide) y 3 más en los que formó parte de la coalición que postuló al primer edil junto al PRI y Nueva Alianza que son Coroneo, Guanajuato y Tierra Blanca.

A LA BAJA. El tricolor entregará a un partido o coalición distinto cuatro municipios que ganó por sí solo en 2015, Ocampo, Salvatierra (la tierra del excandidato a la gubernatura Gerardo Sánchez García), San Diego de la Unión y Tarandacuao.

DEBACLE. El PRD también sufre dos derrotas en municipios que gobernaba, ambas dolorosas, pues en Cortazar, el alcalde Hugo Estefanía no pudo lograr la reelección y en Acámbaro el diputado Gerardo Silva no pudo ganar  la alcaldía.

LA JOYA. En contraparte, Juntos Haremos Historia, coalición encabezada por Morena, tiene un debut exitoso, pues gana cinco alcaldías, siendo la más importante Salamanca que tenía siete trienios consecutivos gobernada por el PAN. Además gana Apaseo el Alto y Acámbaro.

DE LO PERDIDO… El PRI también pudo encontrar un pequeño consuelo de la derrota estatal luego de ganar en ocho municipios donde era oposición en donde destacan San Francisco del Rincón, único del corredor industrial donde será primera fuerza y Dolores Hidalgo. También será gobierno en Abasolo, Romita, Jerécuaro, Manuel Doblado, San Luis de la Paz y Uriangato.

MENOS MAL. El PAN, por su parte, aunque perdió 10 municipios, recupera el poder en nueve, entre ellos, la capital del estado. También vuelve al poder en Coroneo, Cortazar, Ocampo, Salvatierra, San Diego de la Unión, Tarandacuao, Tierra Blanca y Yuriria.

LA DEL ESTRIBO…

Desde luego que hay argumentos para pensar que el gobernador Miguel Márquez puede ser una alternativa para la dirigencia nacional del PAN si se trata de conciliar a anayistas y antianayistas dentro del blanquiazul.

El mandatario guanajuatense no forma parte del clan de mandatarios estatales que firmaron una misiva contra Ricardo Anaya unos días antes de las elecciones pero tampoco está peleado con ellos.

El problema para el gobernador de Guanajuato es que su virtud también se vuelve defecto. Sus dotes de mediador son bien valoradas, pero en su propia expectativa le cuesta trabajo adherirse a una de las partes en conflicto. Fuera de su zona de confort que es su hábitat guanajuatense, no ha querido asumir riesgos. A Márquez ya lo tentaron y le volvieron a decir ‘Anímate Miguel’. No todo puede ser peladito y en la boca. No todo el PAN es Guanajuato y siempre le quedará el argumento familiar para decir: ‘no gracias’.

ARROYO Y MEDINA: TIEMPO Y CIRCUNSTANCIA DE MITOS VIVIENTES

“Tratar de sustituir al diálogo y el entendimiento por escopetas me parece ridículo y hasta ilegal. Las instituciones democráticas existen”, así lo tuiteó hace exactamente tres años el ahora embajador de México en Uruguay, Francisco Arroyo Vieyra, para cuestionar a Gerardo Sánchez García.

El senador se ponía los guantes en una arenga a los alcaldes priistas para pedirles rompieran relaciones con el gobierno estatal en protesta por las irregularidades en el proceso electoral 2015.

Arroyo Vieyra cuestionó la postura reventadora de Sánchez García tras un discurso de victimización, más o menos como el que pronunció hace unos días tras el nuevo descalabro priista.

Hablamos de un liderazgo panista, en una anécdota de hace seis años. El exalcalde leonés y exgobernador Carlos Medina se daba uno más de sus míticos baños de pureza tras los resultados agridulces de la elección de 2012 para el panismo guanajuatense.

Medina decía que porque lo conocía, jamás se había tomado la foto con el perdedor de esas elecciones en León, Miguel Salim, y en cambio por Miguel Márquez, recién proclamado gobernador electo, sí respondía. Por él sí, pero no por Juan Manuel Oliva.

Un par de estampas de dos políticos que hace muchos años se conocieron como adversarios políticos. Un como gobernador, el otro como diputado tricolor.

Hoy, el priista parece no tener ya futuro político promisorio ante la debacle priista.

En contraparte, Carlos Medina sigue vigente. Pudo superar su paso entre azul y buenas noches como síndico leonés para colocarse en el grupo cercano al gobernador electo Diego Sinhué Rodríguez pese a haber sido una piedra en el zapato para Héctor López.

RICARDO SHEFFIELD:  LA BATALLA POR MORENA

En las aguas turbulentas que suelen correr en las semanas posteriores a las elecciones, la gran revelación de los más recientes comicios por los resultados obtenidos, Morena parece tener en Guanajuato sentimientos y personajes encontrados.

Si bien es cierto, para ser el debut en territorio comanche y bastión panista, la cosecha no es mala, sus líderes le tiraban a lo grande. El problema fueron sus expectativas.

Morena es segunda fuerza con casi la cuarta parte de la votación en el estado; gobernará cinco municipios, tendrá cinco o quizás seis curules de la próxima legislatura local; dos senadoras, decenas de regidores y jugosas prerrogativas para 2019.

Aun así, sus dirigentes formales y el excandidato a la gubernatura no han bajado la guardia y anuncian impugnación en la elección de gobernador, nueve ayuntamientos, un distrito federal y varios locales. En el peor de los casos, quedarán con lo que tienen que ya es bastante bueno.

Pero lo realmente interesante es la batalla que vendrá de manera paralela para administrar esa súbita abundancia que le dejó la elección 2018 a este partido.

Por lo pronto, el irreconociblemente silencioso en los días postelectorales, Ricardo Sheffield Padilla ya dijo que aspira a convertirse durante los próximos seis años en el líder moral de la oposición en Guanajuato.

De acuerdo a Sheffield, en las próximas semanas no lo veremos tan activo mediáticamente como estuvo en campaña. Bajo perfil para construir el futuro inmediato. Y eso, seguramente pasa por la búsqueda de un cargo en el gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador.

Ese será el primer referente para calibrar el aprecio que le tiene el ahora presidente electo a Sheffield. El siguiente será saber qué papel va a jugar cuando ya dijo que no aspira a ser el dirigente formal del partido en el estado, un cargo que se renueva en octubre.

El exalcalde panista dice que no necesita de un cargo para lograr lo que pretende y que cuenta con el respaldo de López Obrador en esos afanes. Para empezar, dice que su impugnación da para anular la elección estatal. Por lo pronto, Sheffield sabe que en la búsqueda del control de Morena en el estado hay otros que quieren lo mismo y que dirán que se formaron antes que él en la fila. Por lo pronto, los dos regidores de León son suyos y uno de los plurinominales, el expanista Raúl Márquez.

Para él que le encanta estar entre las patas de los caballos, se abre una nueva batalla. Fuera de Morena y dentro del partido.