Pólvora e Infiernitos

EL CODIGO DE ÉTICA DEL CCE: MEA CULPA EMPRESARIAL

NO ES POR AHÍ. Si alguien quiere buscarle un sentido de eficacia al Código de Conducta para Consejeros Ciudadanos de León pierde su tiempo.

ANTECEDENTES. Es decir, hay fundados y documentados argumentos de que esos catálogos de buenas intenciones que no tienen sanción directa para los eventuales infractores no sirven para nada.

LO QUE SÍ. Sin embargo, y tratando de encontrar el ángulo positivo a este asunto, sí se puede asegurar sin temor a la equivocación que este código es antes que otra cosa, un mea culpa de la influyente clase empresarial leonesa.

MÁS LES VALE. Un reconocimiento a que, como instancia de poder en León, activo, actuante y manifiesto, ha cometido excesos en esa pertenencia a los consejos ciudadanos que fueron en el origen, una de las grandes aportaciones del estilo panista del ejercicio del poder sobre todo en León.

TESIS. Es la materialización de la famosa solidaridad y subsidiariedad de los gobiernos emanados del PAN. La promoción de la participación ciudadana y su famoso precepto: tanta sociedad como sea posible y sólo tanto gobierno como sea necesario.

CONTEXTO. No es casualidad que este código de conducta surja justo después de la polémica salida de Pedro González como presidente del Consejo de SAPAL en medio de opiniones divididas en el propio gremio empresarial tras el evidente conflicto de interés en el que incurrió por votar una obra que benefició a un predio de su propiedad.

MÁS. Lo de González es apenas un botón de muestra. En realidad, los empresarios leoneses tienen muchos otros ejemplos para sonrojarse en la historia reciente en León.

LO SABEN. Esos baños de pureza que escuchamos cuando algunos hablan de una suerte de apostolado social porque los empresarios entregan su tiempo desinteresadamente sin la retribución de pago alguno. Por supuesto que son mayoría los que lo hacen.

MÍNIMO. Pero otros (los suficientes para elaborar como acto de contrición un código de conducta) sí se han aprovechado de su cargo, por lo menos para obtener información privilegiada.

CLARITO. Cada uno de los puntos del decálogo del CCE León (y lo saben ellos) tiene su origen en un caso específico de alguien o algunos que ya infringieron esa norma.

ALGO ES ALGO. El mea culpa, disfrazado o edulcorado ya es una ventaja. Para efectos prácticos quizá poco signifique. Si desde los gobiernos han castigado a muy pocos los contralores y zares anticorrupción que tienen leyes y castigos, menos habrá con un código de conducta sin dientes.

POR EJEMPLO. Es el equivalente a la pretendida constitución moral que proyecta el gobierno de Andrés Manuel López Obrador o los manoseados principios panistas o el ‘no mentir, no robar, no traicionar’ de Morena. Pero se agradece el gesto.

JORGE ESPADAS: UNA CONCESIÓN

EN PLATA. La designación de Jorge Espadas Galván como coordinador de los diputados federales panistas es cualquier cosa menos la definición a favor de un incondicional del gobernador electo, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo.

ANTECEDENTE. Espadas Galván fue destituido o, dicho elegantemente, relevado por Christian Cruz hace tres años. El exsecretario general del Congreso nunca negó su cercanía con el exsenador Fernando Torres Graciano como contrincante de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo.

FIEL. Nunca aventó la toalla pese a la aplanadora oficialista a favor del precandidato oficial, hoy casi gobernador electo.

CONSENSUADO. Humberto Andrade sacó adelante a uno de los suyos en la desigual disputa de grupos azules. Se supone que no lo hace a pesar de Diego sino con la venia del gobernador electo. Eso es clarísimo.

COORDINADOS. Espadas coordinará, entre otros, a exsenadores como Torres Graciano y Pilar Ortega y a quien ya fue coordinador de la bancada azul en el Congreso local, Éctor Jaime Ramírez Barba. Ellos y ella ya han sido algo de mayor relevancia que Espadas que tendrá una misión compleja si es que quiere darle un protagonismo y peso que hasta ahora no ha tenido ninguno de sus antecesores en el cargo.

LA DEL ESTRIBO…

250 mil pesos para adquirir un vehículo, 25 mil pesos para adquirir una computadora nueva y 117 mil como bono de entrada literal que hacen cerca de 400 mil pesos son algunas de las partidas a las que presuntamente no accederán los nuevos senadores que recién tomaron posesión en la Cámara Alta. Eso dice una circular que presumen en Twitter los morenistas.

Parte de las medidas de austeridad a las que obliga el lopezobradorismo. Es cierto, la austeridad no es la panacea en México pero por lo pronto nos comenzamos a enterar de la gran vida que se han dado nuestros senadores desde el primer día…

EL PODER DE COOPTACIÓN DEL PAN: AFUERA Y ADENTRO…

El poder de cooptación que ha desarrollado el PAN-Gobierno en 27 años de ejercicio de poder en Guanajuato ha sido variado y con un espectro amplísimo. Aplica para adversarios de partido pero también para quienes han militado en el ‘Bronx’ panista o amenazan con convertirse en un dolor de cabeza.

“Listos para el 2º Informe del Ayuntamiento de León donde las diferencias hacen coincidencias”.

Así tuiteaba hace un año el regidor del Partido Verde, Sergio Contreras Guerrero, una ‘selfie’ en la red social, minutos antes de la ceremonia del 2º informe del Ayuntamiento. Una imagen provocadora y que escandalizaba al interior del PAN-Gobierno: sonrientes en la postal posaban los panistas Carlos Medina y José Luis Manrique con el propio Contreras.

Al fondo, aparecían, ingresando al Teatro del Bicentenario, el entonces síndico en funciones Luis Ernesto Ayala y el regidor ex de Encuentro Social recién converso al PAN, Jorge Cabrera.

Una imagen que describía el estado de cosas en el cabildo que encabezaba Héctor López Santillana. Muy pero muy lejos de la cohesión.

Con un Carlos Medina, molesto por el esquinazo que le había dado López Santillana a sus críticas al modelo de seguridad que tenían mucho de cierto pero que en el PAN eran leídas con jiribilla en los negocios. Nunca se le hizo que el Municipio contratara el modelo de Gerardo García Preciado ‘El Tipitín’ en seguridad.

Del otro lado, José Luis Manrique todavía en el papel de alfil de Ricardo Sheffield Padilla en el Ayuntamiento, articulaba críticas contra la gestión López Santillana y traía como cliente al vulnerable Daniel Campos Lango.

Por esas fechas, Manrique cuestionó en Twitter el presunto bloqueo que un funcionario de la dirección de Desarrollo Social y Humano del Municipio hizo de sus invitados que son burócratas en esa dependencia al informe legislativo que celebraba Sheffield y que tenía como invitados especiales a Fernando Torres y Miguel Salim.

Carlos Medina nunca apareció junto a todos ellos pero tras bambalinas, se sabía que coqueteaba políticamente. Eso, aunado al dato de su popularidad como panista en León, más el ingrediente Sergio Contreras, puso nerviosos a los jerarcas del PAN.

No fue casualidad, pues, que Márquez, Diego Sinhué y compañía, absolvieran a Medina de sus pecados de fuego amigo con tal de no tenerlo como enemigo en plena época preelectoral.

Lo de Manrique fue más sencillo. Su instinto de sobrevivencia en la nómina azul y la radicalización de Sheffield, facilitaron las cosas. Hoy, cosas del destino, Manrique suela con ser secretario del Ayuntamiento. Soñar no cuesta nada.

HECTOR LÓPEZ: PROMETER NO EMPOBRECE…

Uno de los mayores cuestionamientos que le hicieron al alcalde de León, Héctor López Santillana, los asistentes críticos a la ceremonia del tercer informe fue la ausencia de cifras en las alusiones que hizo al tema de la inseguridad en esta ciudad.

Es cierto. López Santillana trató de ser autocrítico. “No estamos satisfechos”, dijo.

“Sé bien que los leoneses no quieren excusas. Lo aceptamos: es nuestra responsabilidad. Pero solos no podemos”, reflexionó en otro pasaje de su peculiar estilo de resumir los tres años de su mandato.

Pero es lógico. Ofrecer cifras de los índices delictivos en León es como hacerse el harakiri. Es evidente que estamos peor que hace tres años y que muchos tropezones ha habido desde que el propio alcalde se comprometió a defender la seguridad de los leoneses como la de su propia familia.

Porque no es lo mismo comprometer algo complejo cuando se llega fresco, con el triunfo en las alforjas y con el descrédito monumental que había acumulado Bárbara Botello en el ejercicio de gobierno a la cautela que obliga cuando casi todas las variables de delitos han ido al alza.

Porque una cosa es que las cifras de homicidios dolosos haya crecido espectacularmente en los últimos años y que ese sea el dato más mediático y otra que los delitos del fuero común, sigan siendo el talón de Aquiles de los gobiernos.

Hay una paradoja que surgió tras el triunfo de Héctor López en León. ¿Cómo es que un alcalde que estuvo lejos de cosechar las mejores opiniones ciudadanas sobre la seguridad pudo alzarse con un triunfo tan contundente?

¿Por qué los leoneses que criticaban la falta de seguridad se la perdonaron al PAN en 2018 y no se la cobraron como al PRI en las urnas siendo que los números azules fueron todavía más adversos?

Una parte tiene que ver con la falta de contrapesos en esta ciudad. Partidos políticos y empresarios han quedado a deber y la otra provendría de ese temor peculiar en el electorado de León a López Obrador y su fidelidad al panismo.

El edil leonés ya no tendrá pretextos en este siguiente trienio. Es un exceso hablar todavía de la curva de aprendizaje. El propio Miguel Márquez le dijo que tenía recursos para que, con proyectos ejecutivos en mano, se luciera con ejecución de obra en el cierre de año.

Pero el edil leonés no puede incurrir en la soberbia o en el típico ‘montarse en el ladrillo’ y marearse, creyendo que los votos son un cheque en blanco para volver a tropezar con la misma piedra.

Ojalá el notable avance en su habilidad para comunicar en una ceremonia como el visto ayer (fuera del atril, con videos de apoyo, con mayor convicción) se trasladara a los resultados de su gobierno, otro gallo cantaría.

Lo primero que necesita es su golpe de timón en seguridad. Y si insiste con pan con lo mismo, la decepción será monumental.