Pólvora e infiernitos

 

POLVORA E INFIERNITOS Miguel Zacarias

PRERROGATIVAS 2015: LOS DAMNIFICADOS DE LA CHIQUILLADA

SALDOS. Entre los partidos políticos de la chiquillada, que tienen poco o casi nada que celebrar en Guanajuato, hay sus niveles. Hay quienes sonríen porque han sobrevivido al vendaval; otros que no pudieron resurgir y algunos más que están en el limbo.

PUÑO ARRIBA. Entre los que respiran hondo y profundo porque la franquicia se mantiene, destaca el Movimiento Ciudadano que salvó registro y habrá ‘pluri’ para el dueño en Guanajuato, Eduardo Ramírez Granja. Ahora sueñan con un efecto regional positivo. En Jalisco, el MC tuvo un avance impresionante como fuerza política.

ADIÓS. Pero hay otros que simple y sencillamente desaparecerán del mapa. Es el caso de los partidos del Trabajo y Humanista, este último con debut y despedida.

NO MÁS. En el caso del PT, nadie, además de Rodolfo Solís Parga dueño de la franquicia, llorará la desaparición de ese instituto político que de por sí ya había perdido el registro en Guanajuato pero que lo mantenía a nivel nacional y eso le permitía seguir usufructuando la marca. Aquí no recibió ni un clavo de prerrogativas en los últimos tres años. Ahora ya nada ni nadie lo va a salvar.

PASO FUGAZ. En el caso del Partido Humanista, nada le duró el gusto. Pierde el registro nacional y en Guanajuato no alcanzó el 3%. Doble tragedia para quienes soñaban con mantener a flote esta nueva fuerza.

DE REMATE. En Guanajuato estaban recibiendo 3 millones 225 mil pesos de prerrogativas este año pero con la pérdida del registro, entrarán en proceso de liquidación. Tampoco nadie los va a extrañar.

AGRIDULCE. Y bueno, los que tienen sentimientos encontrados son los del partido Encuentro Social que a nivel nacional mantienen el registro pero que en Guanajuato no alcanzaron el 3% necesario para mantenerse a flote.

LO RESCATABLE. Sus jerarcas en el estado tienen el consuelo de algunas posiciones ganadas, pero también de que ellos tendrán derecho a recibir el resto de sus prerrogativas programadas para este año. También a ellos les tocaron 3.2 millones este 2015.

A VER. No tendrán dinero para los siguientes tres ejercicios fiscales pero como consuelo tendrán el registro nacional que algo les dará para sobrevivir en el terruño y volver a la carga en 2018.

MIGUEL MÁRQUEZ, TORRES GRACIANO Y LA SUCESIÓN PANISTA: ¿LA GUERRA O LA PAZ?

LE HABLAN. En la sucesión estatal del PAN, el gobernador Miguel Márquez, que fue el gran elector de ese partido, se encuentra frente a una encrucijada interesante: Decidir qué papel va a jugar en este proceso y si quiere terminar como redentor o crucificado.

DOLORES. El calendario estatutario ha colocado al PAN en una situación compleja que vivirán de manera peculiar sus liderazgos en Guanajuato. Mientras a nivel nacional la sucesión en el CEN se dará en medio de los malos resultados electorales, en Guanajuato los azules viven, lo que podríamos llamar, la crisis del ganador.

APUESTA. Y en ese contexto, las circunstancias han puesto a Miguel Márquez en una situación nada sencilla porque deberá tejer fino si quiere salir sin raspones pero también si desea hacerlo como el ganador y gran controlador en su partido.

DOMÉSTICO. El problema de la sucesión en el PAN es un asunto que involucra de manera predominante al grupo hegemónico; son sus liderazgos los que se tienen que poner de acuerdo para que el tema salga planchado y sin gritos ni sombrerazos.

BANDERAS DESPLEGADAS. Márquez no tuvo mayores problemas para pactar y acordar en los procesos de selección de candidatos en el PAN y en las propias campañas. Si el PAN tuvo buenos resultados se debió a esa cohesión interna en lo esencial.

SÍ O SÍ. Pero hoy, el jefe del Ejecutivo tiene que pactar sobre todo con un liderazgo que es Fernando Torres si es que ambos quieren cruzar el pantano sin mancharse el plumaje.

CANDIDATO. Ya le comenté en otro apartado el caso particular de Gerardo Trujillo a quien los afines al senador le ponen cruces. Torres Graciano trae a su gallo que es el magistrado del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, Vicente Esqueda Méndez.

LOS RUIDOS. Miguel Márquez no querría a Esqueda por un asunto que tiene que ver con el futurismo político. Fernando Torres quiere ser candidato a gobernador en 2018 y el eventual arribo de su compadre y amigo representaría para sus adversarios internos, entregarle media nominación.

EN LA OTRA ESQUINA. Ya Éctor Jaime Ramírez Barba dijo, con mucha jiribilla, hace algunos días que el próximo líder del PAN no tenía por qué ser el coordinador de campaña de nadie.

MÁS VALE MAL ARREGLO… Y Márquez y Torres Graciano pueden tener sus diferencias (se dice que el senador no es el favorito del gobernador para el 2018) pero parecen tener respeto mutuo por sus respectivas fortalezas y debilidades. Ambos saben que no les conviene un pleito y menos en esta circunstancia.

POLARIZACIÓN. En ese contexto, una buena parte de la solución al conflicto podría estar en ellos dos. Si se tratara de una simplificación, cualquiera propondría que si no es Trujillo que tampoco sea Esqueda.

TOMA Y DACA. Es un tema que habrán de dirimir ambos. La solución podría ser un tercero en discordia. Ricardo Torres Origel ha levantado la mano como aspirante y Éctor Jaime lo hizo a medias. Seguimos esperando al caballo negro si es que lo hay.

LOS ORÍGENES Y LAS LEALTADES

LA MANO. Se trata de un paquete nada sencillo para Miguel Márquez, un político que se ha hecho fama de conciliador pero que sin hacer mucho ruido, se ha hecho fuerte al interior de su partido.

LOS RECUERDOS. El gobernador tendrá que recordar su origen para saber qué es lo que quiere para el 2018. Él, en términos llanos, es el fruto de un dedazo en el PAN. Es el producto de los usos y costumbres de un partido que lo hicieron beneficiario del aparato azul para llevarlo a donde ahora está.

PADRINOS. El entonces gobernador Juan Manuel Oliva no tuvo empacho en presumirlo como su delfín (con todo y sus debilidades frente al Yunque); el propio Fernando Torres primero y posteriormente Gerardo Trujillo le pusieron la estructura a sus pies. En mayor o menor medida, con todos debe pactar.

NADIE GANA TODO. Él tendrá que decidir cómo se juega la sucesión 2018 y ese proceso tiene como primer capítulo la definición del dirigente estatal en donde tendrá que quedar mal con alguno o algunos y deberá elegir entre guerra o paz interno. Alguien tendrá que ceder.

GRILLA Miguel Zacarias

EL CLÍMAX DE LA EMBESTIDA BARBARISTA  VS EL GOBIERNO DE SHEFFIELD

Hace exactamente dos años, el gobierno de Bárbara Botello alcanzaba el clímax de su embestida en contra de alguna irregularidad durante la administración de Ricardo Sheffield cuando en comisiones se aprobaban las sanciones en contra de quienes fueran directores de Obra Pública, Mario Ontiveros y el de Desarrollo Urbano, Manuel Villagómez.

Al primero de ellos se le aplicaba la sanción máxima para un funcionario: Dos años de inhabilitación para ejercer un cargo público mientras que para Villagómez eran sólo 10 meses.

A Villagómez, el Municipio lo castigó por haber otorgado el 16 de marzo de 2012 un permiso de división de la fracción de terreno en el bulevar José María Morelos con superficie de 215 mil 127 metros cuadrados, sin haber cumplido con todos los requisitos.

La segunda sanción, contra Mario Ontiveros Orozco, ex titular de Obra Pública, fue por favorecer a un familiar con la asignación de varios contratos de obra con un monto cercano a los 3 millones de pesos.

El barbarismo había hurgado en varios frentes del gobierno anterior tratando de encontrar irregularidades y las encontró sólo en estas dependencias. Y bueno, aplicando la conocida frase que reza: ‘como te ves me vi, y como me ves, te verás’, más vale que el actual gobierno ponga sus barbas a remojar y se prepare porque en algún momento de la próxima administración, algún funcionario de menor o mayor nivel, será sentado en el banquillo de los auditados.

Ricardo Sheffield buscó con denuedo llevar al cadalso político a Fortino Hernández Becerra, titular de Desarrollo Social con Vicente Guerrero, y no le pudo hacer nada pese a que decía tener todos los elementos.

Botello trató de hacer lo propio en el tema de los permisos para gasolineras y no cuajó nada importante.

El castigo a dos exdirectores fue lo más que pudo lograr. Nada desdeñable, porque ningún alcalde lo había hecho antes con dos funcionarios de primer nivel pero por debajo de las expectativas que se había trazado el gobierno de la alternancia.

La imagen del día

 ‘Lalo’ Trujillo: Los aliados del ayer, sus adversarios hoy

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Suele suceder en el PAN guanajuatense y en la política en general que tus aliados de ayer se convierten en los enemigos del mañana o viceversa.

Gerardo Trujillo Flores no se puede imaginar en el cargo que hoy ocupa sin el concurso del actual senador Fernando Torres Graciano, y hoy, que tiene toda la voluntad de buscar la reelección, su otrora aliado se ha convertido en uno de sus principales adversarios en ese afán de prolongar su mandato.

El político capitalino se encuentra atrapado en la polarización que provoca la sucesión en el PAN tras una de las elecciones más redituables de los últimos años para el blanquiazul en la que recuperó posiciones perdidas hace tres años, ganó la mayoría en el Congreso y recuperó la supremacía en curules federales.

Para bajarle los humos de la reelección, quienes no simpatizan con su permanencia esgrimen sus argumentos: Recuerdan el supuesto pacto entre las cúpulas blanquiazules que implica la aceptación para que Trujillo prolongara su mandato a cambio de que ya no buscara la reelección.

Cuestionan sus supuestas limitaciones como operador político que habrían propiciado la intervención directa de Márquez en tareas partidistas, más como una necesidad que un lujo de poderío del mandatario estatal.

También aseguran que sus acercamientos con el grupo de Luis Alberto Villarreal le dieron a este grupo al interior del PAN, posiciones nunca imaginadas y que no corresponden a su peso real en el partido.

Quizá por eso Trujillo ha dicho durante los últimos días que no sabe si buscará la reelección porque aún tiene pendientes postelectorales por resolver. Un argumento para disfrazar la falta de respaldos claves, por lo menos hasta ahora.

Él sabe perfectamente que requiere sí o sí, el respaldo del gobernador Miguel Márquez para lanzarse desde la tercera cuerda. Que es un presidente sui géneris del PAN en Guanajuato, distinto a los tres que le antecedieron, Fernando Torres, Gerardo de los Cobos y Juan Manuel Oliva.

Todos ellos recibieron el padrinazgo de su antecesor, se hicieron fuertes al interior del partido, rompieron con su padrino y trabajaron para que su reelección fuese inobjetable.

Trujillo lo hizo diferente. Se dio la tradicional ruptura con su antecesor, pero no terminó de consolidar una fuerza y estructura propia para que esa reelección se diera de forma natural. Cualquiera de sus antecesores con el resultado electoral que él obtuvo habría tenido suficiente para repetir. En otras palabras, su futuro político no está en sus manos.

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