Redacción

San Miguel de Allende.- Uno de los desafíos más grandes para la construcción del Paso Deprimido “El Pípila” es la ingeniería hidráulica; gracias a la organización, planeación y el trabajo arduo se hizo de lo que parecía imposible, lo posible.

Con un recurso de 326 millones de pesos, destaca la ingeniería hidráulica del proyecto, diseñada y construida por técnicos, ingenieros y proyectistas profesionales y altamente capacitados.

El gran desafío proviene de que la zona donde se desarrolla el proyecto es un área de gran captación de agua por el drenaje pluvial y sanitario proveniente de colonias contiguas, sin embargo, la obra contempla la construcción y colocación de rejillas pluviales en los límites de las calles que desembocan hacia el paso deprimido para evitar que el agua llegue al punto central.

De manera práctica, el paso a desnivel únicamente atenderá el agua que se genere por las lluvias directamente en la zona. Además. la ingeniería del cárcamo de bombeo permitirá redirigir el agua por canales pluviales para evitar que se genere una alta concentración de líquido.

Este cárcamo de bombeo, con capacidad de desahogar hasta 130 litros por segundo, está reforzado con tres bombas sumergibles en el centro del paso deprimido, diseñadas para trabajar por demanda, es decir, gracias a su sistema electromecánico, una vez que detecta la entrada de agua, comienza a trabajar una primera bomba, y solo si es necesario, entran en acción las dos restantes para mantener el flujo de agua.

Además, si por alguna razón se va la electricidad, el cárcamo de bombeo cuenta con su propio sistema para permanecer en funcionamiento, lo que anula el riesgo de presentar alguna inundación del paso deprimido.

El Gobierno Municipal en coordinación con el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Infraestructura, Conectividad y Movilidad (SICOM); construyen una de las obras de infraestructura vial más importante en la historia de San Miguel de Allende.

SZ