La adolescencia, etapa de riesgos y oportunidades

En términos de desarrollo evolutivo, la adolescencia es la etapa entre la infancia y la adultez donde se adquieren las habilidades necesarias para el acceso a una vida autónoma, responsable y libre. En términos cronológicos, actualmente se ubica entre los 12 y los 24 años.

La adolescencia es un periodo de grandes cambios físicos, psicológicos y sociales, a través del cual el Yo se fortalece y se encuentra la propia identidad, lo mismo que el sentido de vida.

También es una etapa de duelo porque, de acuerdo con Juan David Nasio, el joven tiene que abandonar la infancia sin dejar de quererla en su fuero interno y encontrar nuevas referencias para afirmar su identidad de hombre o de mujer. El psicoanalista también propone algunos signos afectivos que dan testimonio del fin de la adolescencia y de la entrada en la edad adulta:

-Ser adulto sin temor de jugar como una niña, como un niño.

-Ser apto para reconocer las propias imperfecciones y aceptarse tal como se es.

-Estar cómodo consigo mismo y, por ende, disponible con los otros

-Haber aprendido a amar al prójimo y a amarse a sí mismo de otra manera que cuando se era niña o niño.

La adolescencia es una etapa de riesgos y oportunidades espectaculares en cuanto a cantidad e intensidad. De ahí que el papel, presencia y sensibilidad de los adultos sigue siendo fundamental y significativo durante esta etapa, consistiendo justo en estimular el sano desarrollo, ofrecer oportunidades para tal fin, acompañar en el análisis de los riesgos propios de este tramo de la vida y facilitar el tránsito hacia la adultez.

La adolescencia se considera en todas las culturas como una etapa de grandes retos tanto para los adolescentes como para los adultos que los rodean. No obstante, estudiosas y estudiosos del tema advierten que a esta etapa de la vida se le ha cargado de prejuicios, se le ha hecho mala fama; y en esto mucho tiene que ver, de acuerdo con el experto en estos temas Michel Fize, con que “nuestro conocimiento actual de los adolescentes proviene casi exclusivamente del estudio de sujetos problemáticos o enfermos. Los adolescentes felices, como los pueblos felices, no tienen historia”.

Claro que existen adolescentes con comportamientos desorganizados, atrapados en adicciones y otras dinámicas de riesgo, pero son minoría, estadísticamente hablando. La verdad es que la mayoría atraviesan esa época sin grandes problemas; enfrentan los riesgos propios de la vida sin enfermar física ni psicológicamente; atraviesan adversidades sin quebrarse gracias a su fortaleza, capacidad de adaptación y apoyo de su entorno (en el cual se encuentran personas e instituciones que les acompañan).

Una característica fundamental de las y los adolescentes es el crecimiento acelerado que se traduce en fuerza física y emocional muy grande si la comparamos con la fuerza de la niñez. Aun así, algunos tienen quiebres, los cuales no se explican desde su vulnerabilidad, pues las y los adolescentes no son vulnerables, es el entorno –donde se encuentran los adultos que han de cuidarles y acompañarles en el proceso de crecimiento– quien los deja en situación de vulnerabilidad, sobre todo cuando abusan de ellas y ellos.

Las características esenciales de la adolescencia surgen a causa de unos cambios saludables naturales en el cerebro, el cual influye en nuestra mente y en nuestras relaciones, cambios que encierran beneficios y retos para el adolescente.

De acuerdo con el doctor en medicina, Daniel J. Siegel, los cambios que se dan en los primeros años de la juventud establecen durante la adolescencia cuatro cualidades en nuestra mente: búsqueda de novedades, implicación social, aumento de la intensidad emocional y experimentación creativa, las cuales afectan a la forma en que los jóvenes buscan la gratificación en probar cosas nuevas, conectar con sus iguales de manera diferente, sentir emociones más intensas y rechazar los modos establecidos de hacer las cosas para crear nuevas formas de pensar, sentir, interactuar y tomar decisiones durante la adolescencia.

Efectivamente, estas cuatro cualidades de la mente adolescente tienen tanto ventajas como desventajas, las cuales llenan la vida de beneficios, pero también de riesgos. La presencia pertinente y asertiva de los adultos es clave para la asunción de riesgos medidos y la potenciación de las oportunidades.