CLARÍSIMO. El flamante secretario de Desarrollo Social y Humano Jesús Oviedo Herrera tiene la vitrina de exposición ideal para ser considerado el delfín del gobernador en turno para ser candidato panista en 2024. Pero nada está escrito por lo que más vale dar una revisada a las variables que lo condicionan.

EL MANUAL. Para empezar, su avance en el posicionamiento dependerá de su propio trabajo, de las conexiones que teja en el cargo que hoy tiene, la empatía que construya con la militancia y la burocracia y la sintonía que logre consolidar con la clase empresarial guanajuatense.

COMPLEJO. No será una labor sencilla. Del lado de los varones, Oviedo tiene hoy la bendición dieguista. Daniel Díaz tiene opciones aunque su prueba de fuego con la pandemia la pasó con algunos cuestionamientos a su personalidad y carácter.

LOS RIVALES. Erandi Bermúdez, el senador afín a Miguel Márquez se ve hoy con muy pocas posibilidades y Luis Ernesto Ayala estaba en una posición mucho más ventajosa como secretario de Gobierno que ahora como pastor de la bancada azul en el Congreso pero no se le puede descartar siendo como es la carta de la exigente clase empresarial leonesa o un sector de ella.

LAS MUJERES. Y de las mujeres, Alejandra Gutiérrez y Libia Denisse García son las punteras. La primera de ellas, con varios frentes abiertos que no han gustado al dieguismo como su apuesta inicial por tundir a funcionarios de la administración de Héctor López Santillana, hoy cada vez más reposicionado con algunos cambios en el gabinete.

EL PODER. Comienzan a provocar dolores de cabeza o desaprobación en el entorno del gobernador el protagonismo de personajes como Daniel Campos Lango y sí, también esa cercanía que procura explotar la alcaldesa de León con Marko Cortés, el dirigente nacional panista en la medida que es quien definirá el sexo de la candidatura.

MÁXIMA PRIISTA. Y bueno, en el caso de Libia Denise García, el problema es que se pueda desbocar y exceda el protagonismo en un gobierno en el que se acota demasiado la capacidad de iniciativa. El que se mueve no saldrá en la foto.

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LA DEL ESTRIBO…
Será interesante saber cómo le va en los tribunales a los 2 litigios que enfrenta el consejo del Instituto Estatal Electoral que encabeza Brenda Canchola Elizarrarás quien arrancó tumbando caña y en plan provocador con las extensión de medidas afirmativas que dictó el Tribunal Estatal Electoral para garantizar candidaturas a migrantes y promover también espacios para los discapacitados, afrodescendientes y diversidad sexual que impugnó el PAN.

Pero también con la inclusión en la terna enviada al Congreso local para elegir al titular del órgano de control en la que colocó a una mujer que había tenido menor calificación que la de un varón que decidió impugnar.

Las quejas por ambas medidas siguen su curso. El PAN reclama que fue un exceso dictar medidas que no había solicitado el Tribunal Estatal Electoral. La queja ya fue admitida por el IEEG al igual que la del aspirante eliminado.

Dos posturas del IEEG que apuesta por romper esquemas y avanzar en temas de inclusión y paridad frente a las inconformidades de partidos y ciudadanos que en los 2 juicios, piden que el consejo, se remita a acatar lo que muestras las resoluciones de otras instancias. Lo que resulte de ambas impugnaciones será parámetro para saber cómo se pondrá el instituto de cara a 2024.

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SALAMANCA, CUANDO SE CONVIRTIÓ EN BASTIÓN MORENISTA

Hace 3 años, el exalcalde de Salamanca Antonio Arredondo renunciaba a la subsecretaría de Desarrollo Social y Humano obligado por el proceso que había en su contra en la Auditoría Superior del Estado.

Arredondo dejaba así el gobierno del estado cuyo titular lo había rescatado tras perder Salamanca después de más de 2 décadas de haber sido gobernado por el PAN.

La pregunta no era porqué se iba sino porqué lo habían rescatado.

En el PAN-Gobierno sabían que tarde o temprano aparecerían esas acusaciones en su contra tras perder ese municipio que nunca antes representó problema alguno para Acción Nacional.

La única explicación a su nombramiento fue su cercanía a Luis Alberto Villarreal quien, tras la partida de Ricardo Sheffield a Morena lo dejo solito para darse un tremendo festín de cargos y candidaturas para los suyos.

Lorena Alfaro por ejemplo, pudo tener varios cargos hasta llegar a ser alcaldesa de Irapuato aunque hoy enfrenta algunos frentes abiertos en la ciudad que gobierna.

En 2019, Arredondo presentaba su renuncia antes de que la investigación en su contra y una eventual declaratoria de responsabilidad en los hechos que le señalan, salpicara al gobierno de Diego Sinhue.

Para entonces, ya la alcaldesa expanista, Beatriz Hernández Cruz quien fue la que derrotó a Arredondo en la elección de 2018, empezaba a sufrir las consecuencias de la improvisación y algunos excesos en su gobierno.

Basta comparar la relación compleja que tenía con el gobierno del estado Hernández Cruz que la llevó al enfrentamiento permanente en temas de seguridad con la que hoy tiene, César Prieto. Una mala lectura de la neomorenista porque su policía municipal estaba desmantelada.

Y quién lo iba a decir que el hermano menor del dirigente morenista Ernesto Prieto, podría trabar una relación institucional con autoridades panistas.

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MESAS DE SEGURIDAD: APÉNDICES DEL GOBIERNO; A VOLAR LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

El 19 de enero del año pasado, es decir, hace 16 meses, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez anunció que crearía las mesas de seguridad de Irapuato y Celaya y que reordenaría la de León.

Y por lo que se ve a últimas fechas, el mandatario estatal ha cumplido su cometido que en realidad era controlar desde el poder esas mesas y quitar el papel de interlocución que llegó a tener con el poder político la que se formó en León hace varios años.

Aquella ocasión en Celaya, Rodríguez Vallejo lanzó algunas indirectas, dirigidas al exasesor estrella del municipio de León, Bernardo León Olea.

Expuso entonces que su gobierno entendió que los problemas de inseguridad no se resuelven con soluciones mágicas ni proyectos de personajes que venden espejitos.

No hubo otro personaje que haya sido tan cotizado y contratado en el estado como León Olea. En algún momento, cuando ya estaba contratado para León, el exalcalde de Irapuato Ricardo Ortiz, lo quiso reclutar para asesorar a su municipio.

Bernardo León se ganó la animadversión de Rodríguez Vallejo cuando rechazó una invitación para participar en su gobierno.
Recordemos los tiempos de gloria de la Mesa de Seguridad de León.

Cuando la empujaban los empresarios (entre otros el ahora síndico panista, José Arturo Sánchez Castellanos) junto a Rocío Naveja y Luis Alberto Ramos que se convirtieron en un dolor de cabeza para el entonces alcalde Héctor López Santillana, pero también para el fiscal Carlos Zamarripa y para el secretario de Seguridad, Álvar Cabeza de Vaca.

Fue en esos tiempos y en esa mesa en la que se incubaron los pleitos de los 2 funcionarios estrellas del gabinete de seguridad dieguista con el propio Sánchez Castellanos que era presidente del Consejo Coordinador Empresarial de León y apoyaba el modelo de Bernardo León que tenía como eje o ancla el fomento de la cultura de la denuncia y que la policía municipal fuera la receptora de las mismas.

Finalmente, el modelo fracasó en la medida en la que los que lo implementaron, Luis Enrique Ramírez Saldaña y compañía cometieron errores, excesos y presuntas irregularidades.

La llegada de Mario Bravo a la secretaría de Seguridad de León, significó la recuperación absoluta del control de la seguridad de parte del gobernador quien condicionó el respaldo a Alejandra Gutiérrez Campos para ser la candidata en León a la permanencia del citado funcionario.

Cuando Rodríguez Vallejo hablaba de “reordenar” la Mesa de León, se refería a quitarle el perfil beligerante a juzgar por lo que vemos hoy. Sobra decir que la creación de las Mesas de Irapuato y Celaya, al nacer bajo el auspicio oficialista, lo que menos representan es una alternativa real de participación ciudadana.

Frente a ese estado de cosas, es justo pensar en la opción del “mal menor” cuando hemos hablado del elitismo para que un grupo de notables se asuman como representantes ciudadanos en el tema de seguridad pero en verdad representan un contrapeso para el gobierno aunque sea criticable que sean privilegiados para conocer datos que no son del dominio público.

En sus tiempos de gran auge, la Mesa de Seguridad convocaba a funcionarios y se presentaban análisis y resultados que incomodaban a la autoridad.

Hoy la Mesa de Seguridad de León que encabeza Jaime Gallardo no ha hecho ningún ruido mediático y sabemos de su existencia por el Municipio lo menciona en un boletín de prensa, tras una reunión hace unos días.

Y así, entre las cifras alegres de la autoridad y el repliegue mediático absoluto de la Mesa leonesa, la cancha completa para el discurso oficialista es del gobierno.

Misión cumplida para el gobernador: arrinconar la participación ciudadana y reducirla a su expresión mínima. Triste papel de quienes lo permiten.

JRP