Yo en mi caso no lo podría haber utilizado hasta que no existiera una confirmación técnica. Algunos medios sacan información de hace un año (cuando declaró que no había fosas en Guanajuato) pero hace un año no teníamos esa información. Más allá de cómo cada quien prefiera llamarle a los sitios de inhumación humana clandestinos hay especificaciones técnicas”. Sophia Huett

La enésima maroma verbal de la vocera de seguridad

La puesta al día en materia legislativa en Guanajuato de desaparición forzada y las acciones para responder a los legítimos reclamos de familiares y víctimas llegaron tarde por las omisiones del PAN-Gobierno en el sexenio pasado y ahora, el descubrimiento esperado de fosas clandestinas tomó en pleno jolgorio por la Hannover Messe al gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, que prefirió no distraer su atención y siguió de frente con su agenda.

Pero así ocurre cuando llega el momento de pagar por las omisiones del pasado. Así no sean responsabilidad de este gobierno sino del anterior, el de Miguel Márquez que ignoró ese drama y miró para otro lado, echándole toda la culpa a la puerta giratoria.

No se puede decir lo mismo de la Fiscalía General de Guanajuato porque su titular Carlos Zamarripa no se puede llamar a sorpresa de los hallazgos de esta semana en Salvatierra y Cortazar. Si había razones para encontrar flancos vulnerables en su gestión de más de una década, aquí las encontramos: de manera sistemática se negó la posibilidad de fosas clandestinas y no hubo el menor ánimo de escuchar a las familias de víctimas.

La Fiscalía ya anuncia acciones, abre carpetas, se pone las pilas, pero uno se pregunta si el retraso para enfrentar este tema no merece, ya no digamos una disculpa, sino un alto en el camino. Una reflexión sobre el asunto. El silencio ha sido la respuesta del inquilino de palacio.

¿Qué piensa el gobierno de Diego Sinhue sobre un tema que ocupó una parte de las portadas de los medios nacionales en los últimos días? Eso no estaba en los planes de Palacio de Gobierno, pero las fosas clandestinas se convirtieron en el tema de la semana.

El tema de las fosas clandestinas era propio de entidades como Tamaulipas, Guerrero o Michoacán. Así como durante meses o años hubo una negación al problema de la violencia y los homicidios dolosos en Guanajuato, lo mismo ocurrió con las fosas. Pero, envuelta como se encuentra la entidad en esta violencia imparable, el destino, tarde o temprano, nos alcanzaría.

El gobernador Diego Sinhue no suele hablar de asuntos de seguridad. El fiscal Zamarripa ha sido reacio desde siempre a dar explicaciones, hablar ante medios. Es iluso pensar que ahora pueda hacerlo en un tema en el que está contra las cuerdas porque fue omiso por muchos años.

Ahí están las hemerotecas. El PAN ignoró en su agenda legislativa hasta septiembre de 2018 el tema de la desaparición forzada, una señal inequívoca (ya conocida) de que quien lleva las riendas en los temas del Congreso, es el titular del poder ejecutivo.

Uno de los argumentos de los panistas para no entrarle al tema de las desapariciones era que solo se tenía que dar una armonización legislativa con las leyes federales y que no se podía ir más allá.

Bastó que se diera el cambio de gobierno y que llegara Diego Sinhue para que el tema comenzara a abrirse y decidieran legislar. A tiros y jalones tuvieron que abrirse los legisladores locales panistas a las propuestas de los colectivos de familiares de personas desaparecidas.

Los resultados ahí están. La inclusión de la voz de los colectivos ha mejorado sustancialmente y en los hechos se ve la gran diferencia entre ignorar el tema y atenderlo.

No ha sido poco lo que se ha avanzado pero aún no es suficiente. Es evidente que la voluntad política es un buen comienzo para enfrentar un problema y Rodríguez Vallejo la ha tenido en este tema. Ahí están los avances pero también las resistencias que siguen dándose particularmente en la Fiscalía del Estado que no tiene la sensibilidad ni siquiera de retirar una carpeta de investigación que solo mete ruido innecesario en el diálogo con los colectivos.

Los trabajos de las comisiones nacional y estatal de Búsqueda siguen adelante. No es cosa menor que la Federación y el estado sintonicen en algo. El gobernador delega el trabajo en el secretario de Gobierno y la vocería en Sophia Huett, ahora secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública a quien le toca, no siempre con buena fortuna, ofrecer las explicaciones.

Dice por ejemplo que no es que el gobierno de Guanajuato haya negado sin sustento la existencia de fosas clandestinas, sino que había especificaciones técnicas que deben atenderse para definirlas como tales. Ella misma, hace un año, había descartado esa posibilidad y ahora alega tecnicismos. ¿A alguien le importan los tecnicismos frente al dolor y sospecha de las familias?

Al final, el gobernador optó por no hablar del asunto en los últimos días fiel a su estrategia. Prefirió hablar de la Hannover Messe, de integración regional. Pero el tema dominante sigue siendo el de la violencia, el problema central de Guanajuato que no se logra remontar. Si hablan o no ante los medios de eso, es lo de menos. La terca realidad se impone.

El periódico Reforma publicó ayer que el Instituto Nacional de Elecciones prepara un acuerdo que obligaría a partidos políticos con registro en las entidades en las que habrá elecciones para gobernador a postular mujeres como candidatas de modo que se garantice que en la mitad de esas entidades haya mandatarias

“Los partidos políticos nacionales, locales, coaliciones y candidaturas comunes, deberán cumplir con la obligación de garantizar que en sus procesos de selección y postulación de las 15 candidaturas a los cargos de gubernaturas que se elegirán en el proceso electoral 2020-2021 se asignen ocho gubernaturas a mujeres”, cita este diario.

La medida tendría como objetivo obligar a los partidos a cumplir con las reglas de paridad, porque en los hechos no se cumplen del todo.

No será el caso de Guanajuato, renueva gubernatura en 2024, pero, ¿se imagina usted que operara eso en esta entidad? ¿Celebrarían o sufrirían nuestros partidos?

A UNA DÉCADA DE LA AUDITORÍA AL DIF ESTATAL

Esos tiempos son inimaginables ahora porque el perfil del gobernador es diferente y el control de su gabinete, absoluto.

Hace exactamente diez años, en el Congreso del Estado se aprobaba la realización de una auditoría al sistema DIF en Guanajuato que presidía la esposa del gobernador en turno, Juan Manuel Oliva Ramírez.

Oliva ya había sobrepasado la mitad de su sexenio, ya también había dejado claro que Miguel Márquez era su delfín para la sucesión, pero tenía demasiados fierros en la lumbre.

Juan Manuel Oliva no tuvo la fuerza necesaria para impedir que su partido en el Congreso del Estado evitara una investigación sobre presuntas irregularidades de la llamada ‘dependencia más noble’ y que, por ser encabezada de manera honorífica por la esposa del gobernador, nunca antes había tenido problemas.

Pero la personalidad de Marta Martínez, su cónyuge, con alto perfil mediático y con un protagonismo peculiar que nunca fue acotado por el mandatario estatal, ganó espacios y se convirtió en un problema adicional para Oliva.

Fernando Torres Graciano era el dirigente estatal y Gerardo Trujillo Flores el coordinador de la bancada panista. Los dos eran uno mismo y podían plantarle cara al gobernador que no era omnipotente.

Miguel Márquez nunca enfrentó ese problema porque cuidó tener el control del partido desde el arranque del sexenio hasta el final. La coordinación de la bancada en el Congreso local para sus afines; el partido, también en manos de quien asegurara control: Gerardo Trujillo primero y luego, una concesión con alguien que no garantizaba lealtad total pero que jamás fue un obstáculo: Humberto Andrade.

Y hoy, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo que no tiene fisuras en la sumisión del partido con el gobierno y en el propio control del gabinete. Nadie se sale del huacal y tiene la sartén por el mago para mover las fichas de cara al proceso electoral 2021.

La auditoría al DIF en el sexenio de Oliva fue la consecuencia de ese desorden y esa laxitud que distinguió al entonces gobernador. Condicionado por el Yunque, cuestionado por un poderoso dirigente estatal con agenda propia y puesto en aprietos por sus cercanos.

COVID19: RESISTIENDO EL SEMÁFORO; LA BATALLA POR LA ECONOMÍA

El ritual y los discursos que se escucharon el pasado viernes en la toma de protesta del nuevo Consejo Político Estatal del PRI es pan con lo mismo que hemos escuchado en la larga permanencia del tricolor en la oposición

Los jerarcas priistas no han descubierto otra receta más que ese discurso plagado de lugares comunes y loas al heroísmo de quienes han aguantado dos décadas de abandono de su dirigencia nacional.

La resistencia y el estoicismo como virtudes superiores de los que en esta entidad se mantienen en pie de lucha aunque sean sólo unos cuántos los benefactores de espacios de poder.

Otra vez el grito de guerra: “vamos a terminar con los campeones en las plurinominales”. Es lo mismo pero con un PRI más debilitado en Guanajuato.

Más debilitado pero con la solidaridad de su dirigencia nacional. Menos mal  que hay condenas a los que ejercen el chantaje, en obvia referencia a quienes mantienen tomada la sede estatal del tricolor y quieren arrebatar lo que no es suyo.

De hecho, esa es la mejor cosecha para Ruth Tiscareño, Alejandro Arias y Yulma Rocha. El dirigente nacional pintando su raya frente a quienes hoy no tienen argumentos y torpedean los intentos de resurrección de un partido sin argumentos sólidos y con prácticas que acercan a su partido mucho más al perfil golpista que domina en Morena.

 Pero es que es tan marginal la presencia del partido que en tiempos de pandemia ni resienten la toma.

La forma también tiene mucho que ver. La realidad virtual domina hoy al tricolor por lo que, Alejandro Moreno no tiene problema en lanzar una arenga emocional.

No hay que venir presencialmente a Guanajuato a enfrentar reclamos de militantes inconformes, desgastarse en convocatorias a la unidad que no han sido atendidas nunca.

Lo virtual oculta hoy las amenazas que tiene el PRI en Guanajuato. Dijo Alejandro Moreno que lo mejor del partido se ha quedado en el PRI y eso todavía está por verse.

A lo largo y ancho del estado, decenas de priistas que pueden representar un activo importante para el tricolor se debaten entre el ominoso futuro que hay en el PRI y la alternativa que representa Morena si lo que quieren es confrontar al PAN o los guiños del propio blanquiazul a los que se pueden sumar a sus filas.

La gran tragedia del PRI, es su realidad interna. Que sin decirlo abiertamente, los tricolores de abajo no vean opciones viables y rentables para seguir en este instituto político.

Mientras desde arriba, arengas emocionales y lugares comunes que mantienen al partido con vida artificial. Cuando se vaya lo virtual, la cruda realidad exhibirá el momento triste momento que padece.