Hay algunos que los hacen con un interés muy personal, de llegar al poder, de treparse al carro. No es el PAN, no es el PRI, no es el PRD, quienes van a tener mayoría en el Congreso, nadie va a tener mayoría en el Congreso”. Vicente Fox Quesada

El expresidente y el Frente Anti Morena en marcha

El estado de Guanajuato iba a pasar en la proyección que tenía la Federación a mitad de semana, a semáforo naranja. Así lo tenía perfilado pero las autoridades locales se defendieron y alegaron a su favor que su capacidad hospitalaria de camas con ventilador era suficiente.

Nunca ha sobrepasado el 25 % y en los últimos días, incluso ha llegado ha estar en un 13%. Pero al mismo tiempo, el gobierno estatal dice que no quiere basar su apertura económica en la amplia disponibilidad hospitalaria.

No obstante, hay una cifra preocupante que ha empeorado en Guanajuato en el último mes. Si bien es cierto que el estado sigue teniendo una de las tasas de letalidad más bajas del país, ya no es tan baja como en septiembre cuando tenía 6.9 defunciones por cada 100 contagios y solo estaba por encima de tres entidades.

Ahora, la tasa es de 8.6 pero es más alta que 10 estados. Algo ha pasado en los último mes y medio en Guanajuato que los afectados mueren más de Covid-19 pese a que los contagios diarios son menos al mismo tiempo que los casos activos.

Vea usted los casos activos que sin los que muestran con más claridad el potencial de contagio de la pandemia pues son los contraídos durante los últimos 14 días. El 10 de septiembre, la entidad tenía 2 mil 660 casos activos y hasta el viernes pasado había 2 mil 91 y una semana antes, había mil 650.

No hay que olvidar que la ciudad de León llegó a ser primer lugar nacional en casos activos pero con menor letalidad. Ahora, hay menos potencial de contagio pero la enfermedad se ha vuelto más letal.

Hasta el viernes, los municipios con más casos activos eran León con 472, Celaya con 262, Irapuato con 157, Salamanca con 137, Guanajuato capital tiene 101, Dolores Hidalgo 78; Salvatierra con 72 y San Luis de la Paz 64; San Felipe 55 y Silao 38.

Pero quizá el dato más revelador de todos es el de los municipios con mayor crecimiento porcentual de casos activos a partir de que se decretó semáforo amarillo el 5 de octubre y que son Tarandacuao (400%); Huanímaro y Tierra Blanca (300); Dolores Hidalgo (294); Juventino Rosas (200), Guanajuato (91.8) y Coroneo (80). La lista incluye 23 localidades.

Otro punto destacable es que sólo Irapuato y Celaya con cinco puntos porcentuales se ubican entre los municipios de mayor crecimiento de contagios. De hecho son los del fondo de la tabla en esa recopilación y no aparecen ahí ni Salamanca ni León.

En otras palabras, la pandemia está afectando más a los municipios pequeños que a los más grandes y poblados.

El punto es que, a estas alturas, los semáforos epidemiológicos se han convertido más en un instrumento que usan los gobiernos de todos los niveles para mandar señales para regular la actividad económica que en instrumentos que revisa la población para regular las suyas propias.

Es evidente que el semáforo particular del grueso de la población siempre avanza más rápido que el que marcan las autoridades. Los gobiernos, lo saben. Restaurantes que en realidad están a más del 50% cuando deben estar al 30; centros comerciales que cumplen con los protocolos pero no con los cupos, gimnasios por encima del límite permitido.

Ni qué decir en el transporte o en espacios con menor regulación como tianguis, mercados públicos y negocios de diversa manufactura. O fiestas populares como la imagen de una de las calles principales de Purísima hace unos días. El gobierno de León por ejemplo cada lunes ofrece un reporte del número de fiestas, eventos, bailes sonideros, bodas y concentraciones fuera de semáforo que son clausuradas.

Son, claro, de las que tiene conocimiento. Habrá muchas más que se realizan sin problema.

La pandemia por Covid-19 aprieta en municipios más pequeños pero lo más inquietante: ahora es más letal.

Parece casual que de pronto, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo tome sana distancia de la beligerancia de la Alianza Federalista que aglutina a los gobernadores anti-4T.

Nomás vea cómo le fue a Javier Corral esta semana. Por un lado, la difícil decisión que para cualquier mandatario debe ser volver al semáforo rojo en la segunda oleada de la pandemia por Covid19 e igual o peor la embestida que articularon en su contra, en la mañanera de hace unos días en Palacio Nacional.

Desde el presidente hasta algunos funcionarios le tundieron con exceso de rudeza por el pleito por las aguas. Diego Sinhue no fue a la reunión esta semana. Ni ruido hizo el mandatario guanajuatense.

EL PAN Y LOS NUEVOS PARTIDOS: HISTORIAS DE COOPTACIÓN

Ahora que el Instituto Estatal Electoral recibe oficialmente a los partidos políticos con registro nacional en el terruño, vale la pena traer a nuestra mente el poder de cooptación que tiene el PAN como primera fuerza política en Guanajuato, incluso con quienes en lo federal, son sus reales opositores.

Hace exactamente cuatro años, el entonces regidor del Partido Encuentro Social Jorge Cabrera decidía mutar al Partido Acción Nacional y alegaba falta de apoyo de sus dirigentes en el PES que no dudaban en calificarlo como traidor.

“Desde que asumí el cargo y hasta ahora, he trabajado sin apoyo, sin acompañamiento, ni asesoría. Sin embargo, aún con la falta de respaldo, desempeñé mi posición como regidor con posicionamientos, propuestas e iniciativas a título personal, buscando siempre mejorar la calidad de vida de los ciudadanos leoneses. Ante esta situación he decidido que a partir de hoy dejaré de representar al Partido Encuentro Social, desde este día representaré al PAN en el Ayuntamiento de León”, dijo el regidor.

Cabrera se había convertido en la tercera voz discordante del gobierno de Héctor López Santillana, con un cariz distinto a la camorra que armaban el del Verde, Sergio Contreras; y el barbarista, Salvador Ramírez Argote.

Pero siendo uno de los pocos referentes de un partido de fugaz existencia, su destino era la ignominia si no se definía con melón o con sandía.

Se decidió por el PAN que suele ser muy persuasivo para ganar conversos aunque no sea indispensable tenerlos para ganar mayorías.

Encuentro Social fue una broma de partido. A nivel nacional, le ha servido a Morena para construir su mayoría legislativa. En Guanajuato, el PAN cooptó a su único regidor en León.

No es el único caso. Hace varios años, el Partido Social Demócrata, abanderado por el expriista Wintilo Vega sólo sirvió para engordar el caldo al PAN.

El primer y único diputado local de Morena en la pasada legislatura, David Landeros tuvo que plegarse al PAN cuando se descubrió el cochinero que había en el manejo de los dineros de la representación parlamentaria morenista.

El PAN es insaciable en la cooptación aunque luego premie de manera increíble a sus adquisiciones como Cabrera aunque se hayan arrugado a la hora que se les necesitó en la votación para la licitación del nuevo sistema de recolección de basura.

Ya le dieron la bienvenida a Fuerza Social y a Redes Sociales Progresistas que vienen a engordar el caldo pero a Morena.

EL PRIAN: ¿PACTO CONVENENCIERO CONTRA EL ENEMIGO COMÚN EN GUANAJUATO?

Apenas arranca el proceso electoral 2020-2021 en Guanajuato pero ya podemos adelantar que las posiciones de los partidos políticos en la región no necesariamente van a sintonizar con lo que ocurre en el ámbito nacional.

Hace unos días, la dirigente de la CNOP en el estado, la priista Yulma Rocha tuiteó:

“Morena desaparece los fideicomisos para ciencia y tecnología. Eso afectará a Guanajuato y a sus tres centros Conacyt; el CIATEC, el CIO y el CIMAT. Bien por gobierno del estado que subsanará en algo la eliminación de este recurso pero evidentemente será insuficiente. Morena no es la opción”.

El tuit citaba al gobernador Diego Sinhue que anunció un fondo inicial de 100 millones de pesos para remediar en algo el daño que haría la eliminación de Fideicomisos en Guanajuato: 300 millones de pesos menos para ciencia y tecnología en 2021.

El punto es el discurso que abandera la exdiputada local y federal irapuatense que probablemente lo será nuevamente en 2021 e incluso se perfila para ser la dirigente tricolor.

Cuando el PRI dice que Morena no es la opción, el significado es variado. Identifican a su rival a vencer pero también deslizan en el reconocimiento al gobierno estatal algo que podría interpretarse como un pacto tácito de no agresión.

El PRI enfrentará en 2021 por primera vez una elección siendo el tercer lugar en el espectro electoral. A nivel nacional, debajo de Morena y el PAN y en Guanajuato, tras del blanquiazul y los morenistas.

Y eso le llevará en el terruño a hacer cada vez más comunes posturas como la de Yulma Rocha. Las baterías van a estar enfocadas a cuestionar y criticar a Morena, más que al PAN.

Esto, puede representar una buena noticia para el panismo guanajuatense. En los hechos, podríamos perfilar que en Guanajuato se haría efectivo el PRIAN, como bautizó el presidente esa alianza que percibe él entre ambos partidos, sobre todo para armar su tesis de la perversidad del neoliberalismo.

A nivel nacional, el PRI buscará quitar al PAN del segundo lugar y probablemente articule otro discurso. Así las cosas, no se puede descartar que en el terruño, se consolide una alianza de facto de la mayoría de los partidos, no contra el PAN gobernante sino contra lo que representa Morena.

Y decimos la mayoría porque ahí podemos incluir al PRI, a Movimiento Ciudadano, al PRD, a Nueva Alianza pero no al Verde. Los del tucán no irán en alianza con Morena en Guanajuato pero ellos sí podrían construir un discurso más antipanista que el resto. Ya veremos.