Palabras Mayores

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MÁSCARA VS. CABELLERA

¿Hasta dónde van a estirar la liga los rebeldes Fernando Torres Graciano y Luis Alberto Villarreal con su particular declaratoria de guerra en contra del oficialismo azul como eventuales oponentes del delfín del gobernador Miguel Márquez, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo?

Con diferentes tonos, tanto el senador como el exalcalde de San Miguel de Allende, pintaron su raya durante los últimos días en contra del grupo hegemónico en el blanquiazul. Mucho más ácido y directo, Torres Graciano levantó una polvareda en el entorno cercano del gobernador.

Menos implacable pero también frontal, el exsenador Luis Alberto Villarreal, quien en un par de días se sacudió la etiqueta de aliado de Márquez y Rodríguez Vallejo y subió al cuadrilátero para tundirle al exsecretario de salud.

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El punto aquí es que tanto Torres Graciano como Villarreal saben cuánto es lo que traen en las alforjas y para qué les alcanza la gasolina que traen en su tanque. Ya el precandidato del oficialismo modificó rápidamente su discurso inicial cuando dijo que no tenía preferencia sobre método alguno: dice que quiere asamblea de militantes.

Pero Torres Graciano y Villarreal tampoco comen lumbre ni son unos kamikazes que están con la idea del, ‘tope donde tope’. Es apenas el inicio de las hostilidades que, de entrada, marcan una reconfiguración absolutamente distinta de los grupos al interior del blanquiazul, comparada con la que se vivió hace seis años.

Diego Sinhué es el candidato del gobernador pero no de la dirigencia estatal. Tiene el apoyo de muchos alcaldes pero no de todos los alcaldes. Parece tener de su lado a los militantes de la nómina estatal pero falta saber si es abrumador la mayoría.

DESDE LA TERCERA CUERDA

El Comité Estatal azul no está alineado al candidato del oficialismo y, por lo menos, desde la jerarquía mayor parece tener la cercanía histórica con Torres Graciano. Hay elementos para pensar que las publicaciones que envolvieron la renuncia de Rodríguez Vallejo provocaron fricciones entre los inquilinos del Comité Directivo Estatal y de Palacio de Gobierno.

Ya hubo quienes, como el alcalde de Irapuato Ricardo Ortiz, pidieron la intervención de la dirigencia panista para reconvenir a Torres Graciano. Pero tal parece que hoy no hay ‘Ayatolas’ en el Comité Estatal azul que censuran y castigan como en antaño.

Luis Alberto Villarreal pactó con Márquez y Diego Rodríguez para conformar los consejos nacional y estatal del PAN en detrimento de Fernando Torres. Ahora, dice Luis Alberto que fue un acuerdo coyuntural que no implicaba apoyar al precandidato oficial.

Como quiera que sea, no es factible pensar en una alianza en automático entre Torres Graciano y Villarreal como no la hubo en su momento entre Córdova y Torres Origel en 2011 o entre Usabiaga y Luis Ernesto Ayala en 2005 cuando desde el ‘Bronx’ retaron al oficialismo.

Hoy ese ‘Bronx’ es disperso, amorfo. Torres Graciano, el más rudo, emergió del aparato al que ahora reta. Villarreal ha sido siempre crítico pero hoy parece más proclive a la negociación.

El propio exsenador tendrá que hacer un recuento de quienes siguen abrazando su causa porque hay algunos de los suyos que ya se echaron en brazos del oficialismo.

Rodríguez Vallejo y los suyos presumen el respaldo de una maquinaria integrada por la burocracia partidista, mayoría de alcaldes y diputados en el Estado. Pero no tienen una mayoría aplastante.

Hay trincheras que parecen inexpugnables como la de Allende con los Villarreal. La pregunta es si el PAN apuesta a una guerra santa como en antaño o a un reparto negociado del pastel. Hoy, pareciera que va a arder Troya pero es apenas el arranque de las hostilidades. Demasiado pronto para presagiar choque de trenes. No sería la primera ni la última vez que se enseñan los dientes y al final, pactan.

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CON LOS TACOS POR DELANTE

Luego de la planilla de unidad para el Consejo Político Estatal que forzó el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, los saldos que quedan en el priismo guanajuatense son diversos.

Es una victoria amarga para el senador Gerardo Sánchez, sin duda, porque al final la planilla acordada de 312 integrantes integra en proporción, según los cálculos de los observadores internos, entre un 65-35 y un 70-30 favorable a las huestes geradistas pero al final no fue el aplastamiento que se pretendía.

Falta revisar la composición de la otra mitad del Consejo Estatal priista, la de los exoficio y de sectores y organizaciones. Es probable que en el balance la balanza siga inclinándose para Gerardo Sánchez.

Pero ya está el aviso y la esperanza del ‘Bronx’. Si el exlíder de la CNC quiere agandallar, pedirán el auxilio del CEN para equilibrar la cancha. ¿Le entrará el CEN a salvarles el pellejo las veces que sea necesario?

LA DEL ESTRIBO…

El enviado del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y representante ante el INE del blanquiazul, Eduardo Aguilar Sierra, ofreció una plática a alcaldes, diputados y enlaces de comunicación de aspirantes a la reelección sobre los nuevos y restrictivos lineamientos del INE y puso un ejemplo que levantó ámpula entre los presentes.

Puso el ejemplo del secretario de Desarrollo Social que en Colima usó el recurso público para promover candidaturas con el aval del gobernador. Lo impugnaron y lo tumbaron. Entre los presentes comenzaron los murmullos y las risitas nerviosas. “¿Estás oyendo Diego?”, habría dicho más de alguno.

 

LOS BOLARDOS Y LOS ESCANDALITOS DE LA NADA EN LA ERA BARBARISTA

Entre las muchas polémicas con temas aparentemente menores que se convirtieron en pequeños ingredientes del  rechazo que acumuló Bárbara Botello cuando fue alcaldesa de León, el ‘affaire’ de los bolardos que se colocaron en las calles del Centro Histórico de León fue uno de los más llamativos.

Esas esferas de cantera cuya función era ampliar las banquetas y estrechar los carriles de circulación de vehículos como una apuesta para privilegiar a los peatones en el Centro Histórico provocaron una gran polémica hace tres años.

Los primeros días se presentaron las quejas de los automovilistas que lamentaron la disminución de un carril. Se presentó la destrucción de los bolardos en varias partes del centro de la ciudad.

De poco sirvieron las explicaciones del gobierno barbarista en entrevistas y posicionamientos en medios.

“Los bolardos garantizan banquetas más amplias y mejor movilidad. En las calles donde se coloquen, los autos podrán circulan máximo a 30 kilómetros por hora y se limitará el flujo de tráfico pesado”, decía un comunicado emitido en aquel entonces.

Y en estricto sentido el gobierno tenía razón. El Instituto Municipal de Planeación explicaba que no se trataba de una ocurrencia sino de una idea que estaba concebida en el plan de ordenamiento territorial que buscaba privilegiar a peatones y ciclistas por encima de los automovilistas.

El problema fue el contexto y las circunstancias en que se ejecutaron esas decisiones. Las obras de remodelación de la zona centro se habían convertido en un viacrucis para ciudadanos y comerciantes de la zona centro.

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El incumplimiento de la empresa Rincón Bajío con los plazos de la obra que dejó varios meses las calles del primer cuadro de la ciudad como zona de desastre fue uno de los dolores de cabeza de la primera mitad de la administración barbarista.

Una obra que no fue de las más costosas pero sí de las que más molestias generó y que empezó a configurar la imagen de la política priista. De esa manera, la colocación de bolardos o cualquier otro aditamento en el primer cuadro de la ciudad, provocaría las reacciones que generó.

 

DE SU RONCO PECHO

“Esta operación por parte de servidores públicos comandados por la Secretaría de Desarrollo Social y la Subsecretaría de Gobierno, nos recuerda al programa ‘Fidelidad’ de Fidel Herrera en Veracruz o al ‘Mano a Mano’ de Humberto Moreira en Coahuila. El PAN combatió en estos estados este tipo de prácticas electoreras y que ahora desde un gobierno panista se estén echando a andar, me parece inadmisible y lamentable”

Fernando Torres Graciano, el senador echando su resto

 

LA IMAGEN DEL DÍA

HUGO VARELA: CASI UN CUARTO DE SIGLO COMO LÍDER DE LA CTM

En el PRI hay sectores que todavía huelen a ese rancio tricolor de los setentas y los ochentas. En donde se respira corporativismo a raudales y pleitesía al tlatoani en turno. Donde el tiempo se detuvo y los liderazgos se perpetúan en  el poder.

Hugo Varela Flores fue reelecto por tercera ocasión como secretario general del CTM en Guanajuato con lo que prolongará su reinado hasta 2023 y acumulará casi un cuarto de siglo al frente de esta central obrera en Guanajuato.

Ayer, el Domo de la Feria vio desfilar glorias vivientes del sindicalismo cetemista, que llevan quinquenios detentando el poder. A Carlos Aceves del Olmo, el líder en turno de la CTM, le rindieron pleitesía, tirios y troyanos en Guanajuato.

El encuentro, que es un fiel retrato de lo que sucedió hace, 6, 12 ó 18 años, sirvió también para medir los estados de ánimo del priismo tras la determinación del Comité Ejecutivo Nacional del PRI de forzar una planilla de unidad para el Consejo Político Estatal.

El Comité Estatal desdeñó el acto y mandó a Jorge Hernández, mejor conocido como ‘El Mounstro’ en representación de Santiago García. El senador Gerardo Sánchez sabía que iba a un terreno hostil y se ahorró la molestia. No así Miguel Ángel Chico ni Yulma Rocha que sí se apersonaron. También estuvieron los diputados federales Azul Etcheverry y Ricardo Ramírez Nieto.

Ni quien se acordara del pleito que protagonizaron Chico y Varela hace algunos años en el Congreso local del PRI cuando ambos encabezaban las facciones en pugna dentro del grupo parlamentario tricolor.

Más allá de la anécdota, que nadie descarte a Hugo Varela como prospecto para el senado en 2018. La lista de potenciales aspirantes es amplísima y la integran desde Guillermo Ruiz de Teresa hasta el mismísimo embajador de México en Uruguay Francisco Arroyo. También suspiran el edil capitalino Edgar Castro, Javier Aguirre y de los gerardistas David Mercado, Guillermo Nieto y el diputado Rigoberto Paredes.

Del lado de las mujeres, la lista es también amplia y caben ahí desde Yulma Rocha hasta Claudia Navarrete.

Claro, las ilusiones de los aspirantes dependerán de quién vaya en el primer lugar de la lista: hombre o mujer. A él o la que le toque encabezar la segunda fórmula sabrá de antemano que va al matadero.