Palabras mayores

Si hay manifestaciones del tipo de las que señalas en Michoacán, va a haber sensibilidad, el país está atravesando un momento muy complejo. Hay mucha crispación y mucho dolor y no podemos llegar nosotros a un foro en el que participarán víctimas incluso con la consigna de acallarlas, de que no participen, no podríamos hacerlo”

Mauricio Hernández Núñez, coordinador de Delegados. Y los riesgos del Foro de Paz Guanajuato.

Un pecado de soberbia suelen cometer los empresarios en general. Que las reglas para los políticos no aplican en el mismo sentido y con la misma intensidad para ellos.

Por eso hay que saludar con optimismo la intención que encabeza el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de León, José Arturo Sánchez Castellanos, quien anuncia que el organismo que representa ya prepara un ‘Código de Conducta’ para integrantes de las cámaras que lo integran que participan en los consejos ciudadanos.

Es cierto. El famoso código puede ser un catálogo de sugerencias que, como las llamadas a misa, los empresarios pueden seguir o no. Pero ojo, si bien no es verdad que con la intención basta pero en este caso en particular, tiene que ser un jalón de orejas para quienes piensan que los representantes empresariales se cuecen aparte.

La accidentada salida de Pedro González como presidente de SAPAL es el detonante de esta acción que promueve Sánchez Castellanos, quien nunca salió en defensa del expresidente de la Cámara de Calzado ni se envolvió en la bandera del victimismo como lo hizo Jesús Aguilera, un empresario inmobiliario quien calificó como una injusticia lo que había pasado con González.

No sabemos qué incluirá ese código de conducta pero ya de entrada es un cuestionamiento para aquellos empresarios que entran a los consejos y creen que sus acciones no tienen consecuencias.

De manera particular, consejos como SAPAL o el Implan representan en León un plus para cualquier empresario. Son cargos honoríficos. No perciben sueldo por ello. Pero tienen derechos y obligaciones que suplen con creces cualquier salario que pudieran recibir y que, por lo demás, no necesitan.

Ya sabemos que información es poder y si hay algo que tienen a pasto en esos consejos es información privilegiada del rumbo sobre el crecimiento de la ciudad.

Hay quienes usan con prudencia esa prerrogativa y privilegio. Hay quienes no.

En el sector empresarial no son pocos los que creen que es una injusticia que de un tiempo a la fecha, ellos deban responder como sujetos obligados a la Ley de Responsabilidades Públicos. En realidad es un gran acierto.

Es verdad que mucho tiene de encomiable que participen en el quehacer público. Pero tampoco lo hacen a cambio de nada. Y ellos lo saben. Vamos, no es un tiempo perdido el que dedican a esa labor.

Recordemos como hace un año la investigación sobre los moches que cobraba Jorge Ortega, un funcionario de la Secretaría de Desarrollo Económico, a empresarios para darles apoyos, quedó trunca, precisamente porque no hubo quien se atreviera a denunciar.

Y no lo hicieron porque los propios empresarios beneficiarios iban a salir perdiendo porque tanto peca el funcionario que quiebra la ley como el empresario que sabe que se comete una arbitrariedad para hacerlo.

Pero hubo empresarios que justificaron el silencio y hasta se indignaron porque el gobierno les exigía denunciar y dar la cara. ¿De qué corona gozan pues?

De por sí, los sistemas anticorrupción que se han diseñado son endebles, insuficientes y parecen favorecer al infractor, con ciudadanos que piensan que la corrupción sólo está del lado del gobierno, la cosa se pone peor.

Es por eso que casos como el de SAPAL son muy ilustrativos de que no es suficiente la transformación de la forma de hacer política sino de la forma en la que los empresarios participan en política.

Hoy en Guanajuato y en León en lo particular, la participación ciudadana se encuentra amenazada. Pero una de las principales amenazas está en los propios organismos empresariales que han perdido su capacidad de combatividad ante el gobierno.

Los contrapesos en el sector empresarial han perdido calidad en el cuestionamiento y es cierto que el propio gobierno, panista porque aquí gobierna el blanquiazul, ha procurado esa cooptación.

Una golondrina no hace verano. Lo que ocurrió en SAPAL no nos puede llevar a la conclusión de que los consejos ciudadanos están en crisis pero sí que la salida de Pedro González no debe ser punto y aparte, ni es un hecho aislado.

Los empresarios, críticos implacables de la corrupción en el gobierno y que en Guanajuato son un referente importante por el contrapeso a la autoridad, no pueden ni deben perder esa calidad.

Ojalá ese código de conducta que empuja el CCE de Sánchez Castellanos se entienda como un mensaje de quienes pintan su raya ante quienes se victimizan y creen equivocadamente, que son intocables y que no necesitan su propia transformación.

El exalcalde de Salamanca, Justino Arriaga Rojas, respira hondo y se debe preparar para una coyuntura que puede ser un buen escaparate para él. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación rechazó la impugnación a su triunfo.

El salmantino se levantó de una desventaja que parecía inalcanzable en el PREP del distrito federal 14 cuando sólo se habían contabilizado los votos de las casillas de Salamanca. Faltaban los de tres municipios y ahí dio la voltereta.

Justino Arriaga tendrá que entender que no debe ser un diputado más en la bancada del PAN. Que tiene los temas y el entorno para ser un contrapeso en el bastión morenista de Guanajuato. El balón estará en su cancha.

JAVIER USABIAGA SE VA: LA ANTÍTESIS DE LOS RELEVOS MARQUISTAS

“Me va a costar la expulsión de mi partido, pero me importa más mi país que mi partido”.

Esas fueron las palabras que pronunció Javier Usabiaga Arroyo apenas el 15 de abril pasado en un acto de campaña de José Antonio Meade en Lagos de Moreno.

Usabiaga Arroyo, quien es militante panista, no tenía reparo en apoyar al candidato de la Coalición Todos por México quien visitaba Jalisco aunque en uno de los municipios que están más cerca de León. El llamado ‘Rey del ajo’ se decantaba por el abanderado priista y hacía caso omiso de quienes lo invitaban a sumarse a Ricardo Anaya.

Hoy, es justo recordarlo porque hace un par de años, se filtraba la noticia de que Usabiaga iba a renunciar a su cargo como secretario de Desarrollo Agropecuario y Rural en el gabinete de Miguel Márquez.

Peculiar la historia del exitoso agricultor quien llegó a la política de la mano de Vicente Fox Quesada a la gubernatura en 1995 y luego se mantuvo en el equipo del guanajuatense en su largo peregrinar antes de llegar a Los Pinos.

Y en efecto. Usabiaga no ha sido un hombre de militancias políticas duraderas y se ha dado el lujo de estar trabajando con dos expresidentes. Vicente Fox y Felipe Calderón.

Versiones fueron y vinieron sobre las razones de su salida. Desde ese 18 de agosto al mediodía, los rumores tomaron fuerza y en palacio de gobierno aguantaron al máximo pero no pudieron.

El relevo se consumó. Exitoso en los negocios y con gran ascendiente con sus jefes, Usabiaga no pudo incursionar con los mismos dividendos en la política electoral.

Fue diputado federal pero perdió en una contienda interna la nominación de candidato a gobernador, precisamente contra Juan Manuel Oliva y Luis Ernesto Ayala en 2005.

Apadrinado siempre por Vicente Fox, no pudo sobreponerse a la fuerza del grupo hegemónico que lo liquidó con la cargada con Juan Manuel Oliva. Javier Usabiaga denunció que hubo mano negra, No pasó nada. Fue uno de los que mordió el polvo al tratar de retar al precandidato del oficialismo.

Previo al triunfo de Miguel Márquez en la interna frente a Ángel Córdova, apoyó al doctor en sus aspiraciones. Criticó la forma en la que ganó Miguel Márquez pero a la vuelta de los años, aceptó formar parte de su gabinete.

Su respaldo a José Antonio Meade fue de esas excentricidades que solo personajes como él pueden darse. No lo hizo por chambismo sino por convicción. Su futuro en el PAN estaba cancelado.

UNIVERSIDAD DE GUANAJUATO: NO HAY FORO DE PAZ SIN RESPUESTA A ACOSO

Cuando el rector general de la Universidad de Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, salió el pasado viernes de la segunda reunión preparatoria del Foro de Paz y el cuestionamiento de algunos medios fue sobre la denuncia de presunto acoso sexual que hicieron públicas varias estudiantes con el respaldo del grupo Las Libres que encabeza Verónica Cruz.

La Universidad de Guanajuato, Campus León será la sede de la edición del Foro de Paz que organiza el gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador en esta entidad y algo creíble y contundente tiene que hacer de inmediato para que el prestigio de la institución quede a salvo.

No sólo porque va a realizarse ese evento. En cualquier circunstancia tendría que reaccionar, pero hoy, esa obligación es, digamos, mayor en la medida que nadie en ninguna institución puede decirse un promotor de la paz si no se atiende y responde a las denuncias que hay a este respecto.

La UG es la única institución educativa que participa como promotor directo de este Foro de Paz. Es una distinción pero también una responsabilidad.

Sobre todo cuando hay indicios a partir de las denuncias de las afectadas que los mandos que recibieron las primeras denuncias no respondieron con la prestancia que el tema requería.

Y aquí vale la pena destacar que fue justo la declaración del rector de que no estaba enterado de las denuncias y su compromiso para atender el asunto lo que le da un giro importante a las denuncias iniciales.

Y en ese tenor, habrá que decir que el grupo Las Libres, encabezado por Verónica Cruz, vuelve a dar una muestra que el activismo puede ser productivo cuando se hace con seriedad e información.

En 2010 fueron ellas las que abanderaron las denuncias públicas de las mujeres presas por abortar en Guanajuato a lo que el gobierno, se resistió originalmente.

Hoy, es esa misma organización la que respalda la denuncia pública. A la autoridad sólo le queda atender pero sobre todo actuar.