Palabras Mayores

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Precisamente porque conocen mis
debilidades y mis fortalezas por
eso les digo que están temblando”

Ricardo Sheffield Padilla.
El reto que esperaba…

CON LOS TACOS POR DELANTE

Habrá que reposar los ánimos y moderar las expectativas. La designación de Morena de Ricardo Sheffield como candidato de Juntos Haremos Historia es un trancazo para el PAN. Mucho más para Ricardo Anaya que para Diego Sinhué Rodríguez Vallejo.

Sheffield ya sabe lo que es ser bloqueado en el PAN. Hace tres años hizo la travesura de colarse entre los contendientes por la candidatura a alcalde de León cuando nadie daba un cacahuate por él.

Fue vetado por Miguel Márquez, por Carlos Medina Plascencia pero sus alianzas con el maderismo lograron que tampoco fuera Diego Sinhué el designado. Apechugó con una ‘pluri’ para ser diputado en San Lázaro.

Tozudo, volvió a aspirar ahora con todo en contra. Que haya aguantado hasta el final no le quita que su mutación sea un acto de oportunismo. Pero el PAN volvió a minimizar la persistencia de su rebeldía.

Creyeron que lo podían doblar con candidaturas para su esposa Renata Arévalo. Todavía hace unos días le habrían ofrecido la dirección del Puerto Interior. Él sólo aceptaría como premio de consolación la candidatura al Senado. Miguel Márquez se la entregó a Erandi Bermúdez. Andrés Manuel López Obrador le dio la de candidato a gobernador.

Para Márquez era demasido pago, darle esa nominación. El costo de esa negativa está a la vista. Si el PAN le da lo que quería se habría ahorrado el entorno actual.

Hoy, el blanquiazul quizá debe irse olvidando del millón 400 mil votos que le prometieron a Anaya, pero Morena y el propio Sheffield tendrán que serenarse. La base de trabajo político de Ricardo es León. Fuera del estado le conocen poco. Eso es una desventaja que requiere de mucho trabajo para convertirse en ventaja.

La ola Morena seduce a muchos desencantados en sus expartidos. Habrá quienes crean que el triunfo está garantizado. El crecimiento del partido al amparo de López Obrador es generalizado en las encuestas y casi todo el país. Aun en Guanajuato que hasta hace seis años era territorio comanche e inexpugnable para el lopezobradorismo.

Pero las elecciones se ganan con trabajo de tierra y ahí Morena es una incógnita. ¿Cómo hará para traducir esas intenciones de voto en sufragios efectivos? Ese es el argumento que sobrevive en el PRI y en el PAN. Que sus estructuras son más efectivas, reales y permanentes. Las urnas pondrán a cada quien en su lugar.

TARJETA ROJA

Ya los vemos y los escuchamos. Los panistas desgarrándose las vestiduras, despotricando contra aquellos que traicionan sus principios, sus valores y una militancia de 20, 30, 40 años.

Instalados en el Olimpo de su soberbia, la mayoría de los denostadores lo harán desde la cómoda posición de quien tiene chamba, curul, cargo público o poderes para dar y repartir.

El transfuguismo o ‘chaqueterismo’ es un vicio y está de moda. Pero al final de cuentas, toda acción tiene su reacción. Abandonar la democracia interna, la de las asambleas, la de la dictadura de la militancia que otorgaba candidaturas a cualquiera que podía convencer o cooptar a los que tienen una credencial tiene sus ventajas pero también sus desventajas.

Ni siquiera pueden presumir que elevaron mucho los perfiles. Concentraron las decisiones en unos pocos y tenía que haber sangría. Ahora cosechan lo que siembran y tampoco pueden pedir disciplina ciega y acatamiento sin reparo de los dedazos.

Ricardo Anaya y Miguel Márquez creyeron que podían transitar los dedazos con costos manejables. Vieron a Guanajuato sin mayores sobresaltos. El PRI en plena autoinmolación. Un crecimiento moderado de Morena y una aplanadora en las elecciones para ellos.

Están convencidos de que la marca pesa y que su fiel electorado irá a votar sin reparar en la pobreza de perfiles. “Ser guanajuatense es sinónimo de ser panista”, pregonan ufanos.
Hoy que algunos les salieron respondones, sufren una sacudida. Su diagnóstico todavía puede ser certero. Otra vez: la historia se escribirá en las urnas.

DESDE LA TERCERA CUERDA

Por supuesto que ante la nueva realidad, el exgobernador Juan Manuel Oliva se ha convertido en un frente que quizá deban atender. Oliva está dolido y en parte tiene razón. El PAN lo ha maltratado. El gobernador Miguel Márquez lo ninguneó durante la primera parte de su sexenio porque no quería que lo asociaran con su desprestigio.

Pero quizá se le pasó la mano y tensó la cuerda. También Oliva cometió sus pecados. Jugar las contras del oficialismo tiene sus consecuencias. Y hoy, la pregunta es si operará para Ricardo Sheffield y Morena. Puede hacerlo por negocio, pues al fin su despacho de eso vive. También puede hacerlo por despecho.
¿Lo dejarán libre Márquez y Diego o harán al lado su orgullo para volverlo al redil?

CONTRA LAS CUERDAS

Hablando de maltratados, qué tal la desconocida que le dieron a Aurelio Martínez ayer por parte de Yeidckol Polevnsky quien no sólo dijo no conocer a ‘Chachis’ sino que descalificó el aval que le dio la dirigencia estatal de Morena a su candidatura. Habrá nueva encuesta, dice.

Una perla de la dictadura y centralismo que vive hoy Morena cuya soberbia le puede llevar a cometer errores costosos. El jueves ya le llamaron a Aurelio Martínez del CEN del PRI para ofrecerle la candidatura a alcalde del PRI en León.

Ayer dijo que tomaría una decisión el 22 de marzo. Tras el esquinazo de Polevnsky y conociendo su irascibilidad debe tener pie y medio fuera de Morena. Pero ojo. Debe serenarse. Desandar lo andado con Morena y volver a un PRI destrozado y mal herido podría saciar sus ansias de venganza pero también cancelar su futuro político

MÁSCARA VS. CABELLERA

El Partido Verde y el PRI registraron ayer a sus respectivos candidatos a la gubernatura, Felipe Camarena y Gerardo Sánchez.

El Verde, que parece actuar por nota y a contraflujo de Morena, atento a los saldos y defecciones de otros partidos. Confiado en sus decisiones metódicas y poco estridentes, se ponen a prueba, solitos, sin alianza y con poco ruido. Quieren desinflar el globo morenista.

El PRI, mientras tanto, trata de contener la debacle. Parece en la división, las pugnas internas y el desplome en las encuestas de la marca tricolor. Parece que se les viene la noche.

LA DEL ESTRIBO…

María del Carmen, mejor conocida como ‘La Chata’ Sánchez Junquera, una militante panista de toda la vida, perteneciente a una familia de abolengo azul en León, funcionaria de la Secretaría de Gobierno en el gobierno estatal presentó su renuncia al PAN el pasado 12 de marzo y de inmediato Morena la hizo su candidata a diputado federal al Distrito 5. Competirá frente a Éctor Jaime Ramírez Barba.

Se entiende que un panista que no obtiene la candidatura que busca ni la chamba que apetece, se cambie de camiseta sin pudor.

Pero cuál es la lógica de alguien que tiene su chamba en el gobierno estatal haga berrinche y marche una aventura, incierta y cuesta arriba. El PAN contra el PAN nomás por joder. O la mazorca amenaza con desgranarse más.


JORGE VIDEGARAY: EL ‘PRIISTA DE BIEN’
COMO AVE DE TEMPESTADES

Considerado por los priistas un empresario que se camuflajea a la menor provocación y sin mayor rubor, sobre todo cuando tiene que ocultar su militancia priista para parecer más azul y por algunos panistas como un acomodaticio que se coloca a buen resguardo en coyunturas complejas, Jorge Videgaray ha sido protagonista de la vida política local durante muchos años.

Hace exactamente seis años, el empresario constructor renunciaba a su cargo como presidente del Consejo de SAPAL en la administración de Ricardo Sheffield Padilla para aceptar la invitación del entonces candidato priista a la gubernatura Juan Ignacio Torres Landa (qepd).

Un par de años después, ya en funciones de diputado local pues fue el primero en la lista de candidatos a diputados plurinominales, era el protagonista del nuevo escándalo en una bancada priista al ser el beneficiario del golpe de estado que promovió su entonces aliado Roberto Vallejo para destituir a Javier Contreras de la coordinación tricolor.

Un episodio que hizo mostrar el cobre a varios luego de que el entonces diputado Guillermo Romo denunciara la presunta traición de Vallejo quien fue el promotor de la destitución de Contreras, recientemente destituido como delegado de la Sedatu.

Y claro, Videgaray no podría mostrarse de otra manera que tal cual es. Conciliador, lejano a la confrontación directa y, a veces, entreguista y obsequioso con el panismo gobernante. Por eso, un año después de haber sido nombrado coordinador en la glosa del tercer informe de gobierno de Miguel Márquez proponía un formato que evitaba los cuestionamientos y ponía a los secretarios en un paseo por las nubes en sus comparecencias ante legisladores.

Al final, lo hicieron cambiar el formato pero Videgaray ratifica su perfil de un opositor cómodo para los afanes panistas. Por eso resultaba tan extraño escucharlo hace seis años como un furibundo antipanista en la coordinación de la campaña de Torres Landa. Algún día, Wintilo Vega lo presentó como una de las razones por las que renunciaba a la candidatura del PRI. Quería a Videgaray en lugar de Francisco Arroyo para el Senado.

Hábil en las relaciones públicas y políticas para aparecer en cargos importantes con gobiernos panistas y priistas, polémico ante los puristas de ambos partidos, Jorge Videgaray ha sido ave de tempestades permanente.

RICARDO SHEFFIELD: EL DEDITO DE AMLO EN GUANAJUATO Y EL PICANTE QUE FALTABA

Pedir congruencia hoy a los políticos es pecar de ingenuos. Todos los partidos, han perdido los escrúpulos, han mandado a volar sus principios, han sacrificado el decoro en aras de algo que ya no podemos llamar pragmatismo electoral sino oportunismo descarado, inconguencia a más no poder o para decirlo claro, cambiar de chaqueta a la menor provocación y sin ningún pudor.

La última perla es la designación de Ricardo Sheffield Padilla
como candidato a gobernador de la coalición Juntos Haremos Historia que integran (Morena, PT y PES).

Lo de las encuestas de Morena en realidad es una vacilada. Una encuesta que se diseña y aplica en un par de días que arroja como ganador absoluto a Sheffield por encima de Miguel Chico y de Antares Vázquez es la explicación que oculta el motivo central e inequívoco: el dedito de Andrés Manuel López Obrador.

Una jugada inesperada de Morena que dejó perplejos a todos y de manera particular, helado a un PAN que debe asumir los costos de sus dedazos pero también el de sus desdenes y sus desaires.

López Obrador no dejó ir la liebre. Capitalizó el desencanto de una figura como Sheffield que como sucedió en otros estados, no obtuvo la candidatura que buscaba y sin rubor ni pudor se quitó la camiseta azul para ponerse la de Morena.

Antares Vázquez tuvo que apechugar y tendrá su recompensa. Miguel Chico que soñaba (y trabajó) con ser el sustituto, resultó sorprendido y aguantó vara.

López Obrador no desperdició la oportunidad que le obsequió el PAN en Guanajuato. No lo hizo candidato a alcalde de León sino su gallo por la gubernatura. Una apuesta que tiene su impacto mediático pero que también entraña riesgos.

Decía el miércoles con cierta soberbia López Obrador “lo que importa es la transformación de México, no quién va a ser candidato a alcalde de León o gobernador de Guanajuato”.

No importa pero sí importa. Tan le importa que ficha a un expanista que va a la boleta con ganas de revancha y de cobrárselas a quienes le han pintado cruces desde hace tres años.

El oportunismo más electorero de López Obrador en marcha: para restarle votos a Ricardo Anaya y sumarlos a su causa presidencial, un examigo del panista, abominado por el PAN. “Pa´los toros de Jaral, los caballos de allá mesmo”.

MEJZ*