Óscar Jiménez

León.- Tras los reportes de avistamientos en la Mesa de Ibarrilla durante la noche del 10 de abril de 1987, el caos llegó también a los organismos gubernamentales.

Entonces, la policía era liderada por Antonio Almada Félix (falleció en noviembre de 2018), quien de manera oficial dio a conocer que aquello que tanto había volcado a la ciudad trataba solamente de un incendio de pastizal que tuvo una larga duración, incluso, hasta el día siguiente.

Nadie supo la razón del inicio de aquel incendio.

“Quien contradijo la versión fue el capitán Almada, pero claro que lo iba a contradecir, porque era el jefe de la policía y no podía decir otra cosa”, recuerda el ufólogo Carlos Vivero Chicurel, que actualmente mantiene un canal digital donde se ha extendido en el tema en distintas ocasiones

Sin embargo, el primer reporte ‘oficial’ de aquella noche, no lo generó Almada Félix, sino el comandante Enrique Cabrera, quien entregó otro parte.

En su reporte del día, Cabrera explicó que él mismo había presen ciado “plaquetas” (que se entendía como botellas) de colores amarillo, azul, verde y rojo. Así lo señaló luego de la presencia de 10 patrullas de la policía municipal, así como un médico legista y los periodistas que habían llegado ‘sobre la hora’ al lugar.

“Dice Cabrera que cuando llegó al lugar ya no había nada grande, pero habían unos ‘pequeños objetos de colores tan hermosos que nunca he visto aquí en la tierra’, fue lo que me dijo”, respalda Carlos Vivero, quien el 11 de abril de 1987 se entrevistó con el comandante, y de quien incluso, tiene una copia del parte entregado a sus superiores en la entonces policía municipal.

La polémica en presidencia

Quienes negaron y generaron un contrapeso del tema desde el primer momento, relacionaron los ‘avistamientos’ como un hecho paralelo al entonces reclamo generalizado hacia el presidente priista Antonio Hernández Ornelas (falleció en 2013), a quien se le conoció como “El amigo”, y de quien se buscaba su dimisión del poder.

Al final, tras su elección en 1985 justamente vio su cierre forzado para el año de 1987 por lo que la ciudad vivía un doble ‘descontrol’ durante el periodo. Al ser retirado de su mandato, llegaría Arturo Villegas Torres, antes del inicio de la era panista en el poder leonés.

“El presidente municipal, Hernández Ornelas dimitió o lo hicieron dimitir, y también dijeron que la noticia sirvió para olvidar este otro asunto”, recuerda Vivero Chicurel aunque deja el peso del hecho extraordinario al comandante; “(Enrique) Cabrera estuvo en el lugar dos o tres horas, y él vio lo que vio”.

Para leer la primera parte de esta historia da click aquí.