Otras Voces

El cristal por el que miras

George fue una persona exitosa, y con una visión  muy adelantada para 1888. La compañía que creó era una de las más importantes del mundo.

Mucho de lo que George hizo en su vida tenía que ver con llevar un punto de vista distinto de lo que sucedía en el mundo. Hablaré solo de tres cosas que hizo George Eastman para cambiar la forma en que vemos el mundo. Primero perfeccionó la fotografía, haciéndola accesible y portátil, creando la cámara Kodak y cambiando para siempre el registro de la vida cotidiana. En segundo lugar impulsó los derechos de los trabajadores, mejorando sus jornadas laborales, otorgándoles beneficios como el seguro de vida y el reparto de utilidades, a tal grado que una tercera parte de su compañía era propiedad de sus empleados. La tercer razón por la que George Eastman sorprendió a todos en su época es porque en 1932, en la cúspide de su carrera, siendo uno de los empresarios más influyentes y queridos de su tiempo, decidió un 14 de Marzo sentarse en su  escritorio, escribir una breve nota con su costosa pluma fuente, fumar un último cigarro y quitarse la vida.

A veces pensamos que nuestro punto de vista es universal y lo que vemos es exactamente lo que ven los demás. Nos hemos dado cuenta durante la vida que las diferencias y conflictos entre las personas se presentan precisamente por percibir un mismo acontecimiento de manera totalmente distinta. No es solo hablar acerca de nuestras creencias políticas, religiosas y culturales, o si nos gusta más la vainilla o el chocolate. Lo que llamamos realidad, es algo muy distinto para cada uno de nosotros. Y el culpable principal de que cada uno cuente con su realidad personal e inimitable es el cerebro. La percepción de nuestro pasado, presente y futuro están condicionados a lo que hay almacenado en el órgano que tenemos entre las orejas. Desde los colores que vemos hasta los recuerdos de nuestra infancia, dependen de la forma en que nuestro cerebro guarda nuestra existencia y a partir de ahí, nos comienza a engañar con trucos de magia que nos entretienen toda la vida. Lo real es que no vemos la realidad como es, sino como nosotros creemos que es. Immanuel Kant en 1791 le llamó a este fenómeno idealismo. Donde cada uno vemos el mundo basado en lo que creemos, sentimos y sabemos, construyendo la realidad, paso a paso con pequeños pedacitos del pasado, con lo que sentimos en el momento y con lo que deseamos del futuro. Posiblemente el momento más realista que tenemos en la vida es cuando somos niños pequeños, alrededor de los 2 años, cuando vemos la realidad tal cual es, y poco a poco vamos aprendiendo a filtrar la realidad basados en nuestra experiencia personal.

Por increíble que parezca nuestros recuerdos solo se almacenan parcialmente y cuando traemos alguno a la conciencia, una gran parte de lo que recordamos es construido en el momento, incluso utilizando emociones actuales. Así que si recuerdas tu graduación o tu primer beso, va a ser diferente si lo haces en un día soleado o si está lloviendo.

Nuestra realidad presente es igualmente producto de la interpretación que nuestro cerebro toma del momento, pensemos en este instante como una pintura, donde se reflejan también los deseos y particularidades del pintor, junto con las características de lo que está pintando. Aquí el cerebro pintor se pone creativo y completa la imagen a su conveniencia quitando y poniendo lo que cree es más adecuado. Una de muchas pruebas de lo que hace  este artista del engaño, es el descubrir el punto ciego que tenemos en los ojos donde el cerebro llena ese espacio con lo que ya ha visto.  Por último está nuestra percepción del futuro. Realmente lo que esperamos del mañana está completamente definido por nuestra percepción y nuestras experiencias acumuladas, nuestros miedos y alegrías del pasado definen lo que creemos puede pasar en nuestro futuro. Y así tomamos decisiones. Decidir cuál trabajo será mejor para mí, cual persona es perfecta para compartir la vida o si comprar una nueva televisión es lo que necesito para ser verdaderamente feliz; es diferente para cada persona dependiendo de lo que hemos guardado en el baúl de los recuerdos.

¿Qué tan sombría veía la vida George Eastman, como para decidir que ya no la quería? No lo sabremos nunca, lo que sí sabemos es que podemos rediseñar nuestra realidad, así que dedica dos minutos a observar tu vida actual y trata de replantear todo lo que no te hace feliz, y tal vez podamos ver nuestra vida con nuevos ojos.

[email protected] Twitter: @MMokarzel Facebook: @MokarzelMauricio