Otras Voces

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Aquí nada ha cambiado, ni el talón de Aquiles

 

Bárbara Botello

Estamos por cumplir tres años de la puesta en marcha del Programa de Seguridad Escudo. Cuando se presentó, en abril de 2014, nos prometieron que con él viviríamos en paz. Nos mintieron.

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En mayo habrán pasado ya ocho años de la gran estafa que montó el exgobernador Juan Manuel Oliva para comprar, en unos mil millones de pesos, los terrenos para la fallida refinería. Revelado el escándalo, nos dijeron que ya no habría más Cereal y Pastas Finas. No fue cierto.

Después del sexenio de Oliva, caracterizado por manejos no muy pulcros, el nuevo Gobierno nos prometió que ya no habría licitaciones amañadas. Faltaron a la verdad.

El programa Escudo, los terrenos que compró el Estado para la empresa Toyota, y la asignación de contratos a las empresas de siempre para la distribución de medicamentos del Seguro Popular, se han convertido en el talón de Aquiles de este Gobierno: nos demuestran que, en realidad, nada ha cambiado en la última década.

Lo único diferente es el cinismo: ahora es mayor.

“Guanajuato es sinónimo de tranquilidad y todos queremos que así siga siendo”, presumió el gobernador Miguel Márquez en Silao, el 15 de abril de 2014. Ese día presentó a Escudo como un sistema casi milagroso.

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“Escudo contempla la puesta en operación de diversas herramientas tecnológicas que nos permitirán reaccionar eficazmente a incidentes delictivos y aún más importante, prevenirlos. Es una respuesta contundente que con la suma de esfuerzos de todos, permitirá que Guanajuato siga siendo un Estado que vive en paz”, dijo el gobernador.

A la vuelta de los años sigue sin quedarnos claro cómo es que Escudo previene delitos.

Con qué facilidad mienten. Resulta que Escudo no es el problema, sino la legislación. La respuesta del mandatario estatal ante la crisis de inseguridad ha sido hacer un llamado a los diputados federales para que legislen sobre la portación de armas de uso exclusivo del Ejército.

Nuestra respuesta seguirá siendo la misma: urge que transparente Escudo, porque no vemos la reacción eficaz a incidentes delictivos ni la prevención por ningún lado, y estamos hablando de una inversión de miles de millones de pesos.

Si Márquez no transparenta Escudo, la compra de terrenos de Toyota y la licitación de medicamentos, confirmará que en realidad no hay mayor diferencia entre éste y el anterior Gobierno.

¡Nos leemos la próxima semana!