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Mauricio Mokarzel

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Aislados

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Aislados

Estamos viviendo un momento único en la historia.

Por supuesto que me refiero a la Pandemia del Covid-19. Pero no pienso únicamente en la pandemia.

También pienso en la situación económica mundial. Pero no me detendré en la economía.

Incluyo en mi reflexión la posición de los diferentes líderes en el planeta que tienen la difícil tarea de lidiar con esta situación. Pero tampoco estoy interesado en profundizar en las decisiones tomadas y las omitidas por los gobernantes.

Todos estos elementos mencionados son fundamentales para comenzar a entender lo que está sucediendo, para considerar la magnitud del problema, valorar su complejidad y sobre todo encontrar la salida más conveniente para todos los involucrados.

Y aquí es donde quiero detener mi reflexión. En todos los involucrados. Nosotros. Los que vivimos Aquí. Y gracias a este acontecimiento histórico, “Aquí” puede ser Brasil o Suiza, Los Ángeles o Barcelona, Irapuato o Monterrey; y “Nosotros” puede ser nuestra familia y vecinos, o personas que nunca hemos visto ni veremos en nuestra vida. Somos todos, absolutamente todas las personas que viven “Aquí”.

Gracias a lo que está pasando en todas partes, estamos regresando a la visión de la aldea, donde las personas vivían juntos los retos y las oportunidades que la naturaleza les brindaba, aprendiendo juntos, riendo o llorando en comunidad.

Hoy, algunos antes que otros, nos estamos enfrentando de nuevo a una situación desconocida y amenazadora. Situación que nos genera emociones similares a las que nuestros antepasados debieron sentir al escuchar una manada de lobos aullando en la oscuridad de la noche. Ese miedo a lo desconocido, la sensación de fragilidad y el riesgo de perder algo irremplazable sacudió constantemente a los primeros pueblos de la Humanidad. La raza humana no sólo creció por el agua de la lluvia y el calor del sol, también se forjó por el fuego de los incendios y la intensidad de las tormentas.

Con el tiempo, el refugio de la comunidad nos enseñó a sentirnos seguros, gracias a la aldea que construimos para proteger a nuestro pueblo de las amenazas del mundo exterior.

Varios siglos después, hemos sobrevivido muchas tormentas que han ayudado a demostrar lo fuertes que somos como especie.

Hoy, la amenaza que tenemos en frente no encuentra diferencia de nacionalidad, raza, credo o posición social para atacar. No discrimina, No distingue.

Y al vernos frente a una amenaza así, la mejor forma de protegernos es dejando de lado lo que nos hace diferentes y cuidarnos entre nosotros. Ahora nos corresponde aislarnos físicamente para ayudar a que la menor cantidad de personas sea afectada con el virus, primero protegiendo la vida y después todo lo demás. La realidad es que tenemos mucho tiempo aislados socialmente, separados por muros formados con creencias e intereses.

Y ahora nosotros tenemos la oportunidad de aprender y de recordar.

Tenemos la posibilidad de aprender nuevas formas de hacer las cosas y de recordar cuales eran importantes desde un principio.

Tenemos la oportunidad de recordar a nuestros adultos mayores y aprender a valorar la vida y experiencia que guardan detrás de la mirada cansada y las arrugas en sus rostros.

Podemos recordar lo bien que se siente el abrazo de tu padre, de tu hijo, de tu amigo o de tu vecino. Podemos aprender a ser más generosos con los demás, para que a nadie le falte una mano que los atienda en la enfermedad, o algo que comer en su mesa.

Gracias a esta crisis, podemos recordar lo que nos hace grandes como seres humanos, lo que es valioso y lo que queremos que permanezca una vez que nos hayamos ido. Aprovecha este tiempo reflexionando, cuál es tu papel es esta crisis, y como puedes ayudar a que el impacto sea menor en la salud, en la economía y en la familia.

Aprovecha este aislamiento para pensar que vas a hacer diferente ahora que puedas abrazar de nuevo a tu hermano o a tu hermana, cuando puedas salir sin peligro a la calle y cuando puedas ayudar a tu prójimo viéndolo a los ojos.

Esto apenas comienza, y creo que aunque hoy debemos estar aislados físicamente, emocionalmente estaremos más unidos que nunca y después de esta crisis, Nosotros seremos más sabios, más humildes y más cercanos como personas y como Humanidad.

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Mauricio Mokarzel

Las ovejas eléctricas

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Las ovejas eléctricas

Damos por sentado muchas cosas. Se nos presenta la sociedad como algo permanente, algo que puede variar por un tiempo, pero que después de soportar un rato la tempestad, los ríos vuelven a su cauce original. Damos por hecho tantas cosas.

Uno de los escritores de ciencia ficción mas influyentes del siglo XX, nos ofreció a través de su obra una forma de ver el mundo desde otro ángulo.

Philip K. Dick ha inspirado a la industria de Hollywood constantemente, planteando preguntas casi filosóficas en sus historias, donde no puedes dar nada por hecho. La percepción de la vida que conocemos se pone en duda al reflexionar si lo que vemos es real o inducido.

La vida del autor no sería realmente interesante si no fuera por sus últimos años, donde experimentó algunas situaciones que podrían considerarse fuera de lo cotidiano. Philip vivió muchos años de su vida explorando la posibilidad de tener algún desorden psicológico, en especial le llamaba la atención la esquizofrenia, y algunos consideran que sus últimos años de vida los vivió con constantes episodios psicóticos. Sin embargo le llegaron a suceder cosas que podrían ser difíciles de explicar, como hablar lenguas antiguas o detectar padecimientos.

Todo esto se puede observar en su obra donde se cuestiona la realidad constantemente por los protagonistas poniendo en duda el status quo.
No hay mejor manera de reconocer la original visión de Dick que recorriendo brevemente algunas de las películas inspiradas en su obra directamente, como la clásica Blade Runner, basada en la historia corta “ Los androides sueñan con ovejas eléctricas ?” donde los androides buscan liberarse de la opresión de un régimen humano, y donde las diferencias entre unos y otros es vagamente perceptible. En la historia, la definición de lo que nos hace humanos se pone en la mesa.

Otro par de películas directamente tomadas de la imaginación de Dick es la de “Total Recall”, éxito taquillero de la década de los noventa y protagonizada por Arnold Schwarzenegger. En esta historia el personaje pone en duda sus recuerdos y todo lo que lo define como persona, cuando se da cuenta que sus recuerdos fueron borrados para implantarle una nueva identidad.

“Minority Report” de Steven Spielberg se enfoca en sistemas de inteligencia artificial que predicen los crímenes antes de que sucedan, cuestionando el libre albedrío y el momento en que tomamos nuestras decisiones.

Por último la única historia que le dió un premio Hugo durante su vida, ha sido llevada a la pantalla por Amazon en la serie “The Man in the High Castle”, donde se explora la historia alternativa si Alemania hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial.

Además de estos ejemplos podemos considerar que la obra de Dick ha influido indirectamente en historias como “The Matrix” de los hermanos Wachowski, “Inception” de Christopher Nolan y “Ghost in the Shell” de Mamoru Oshii.

La propuesta de Philip K. Dick, nos lleva a explorar el futuro de una manera distinta, cuestionando si lo que tenemos hoy es real o simplemente es una representación conveniente de la realidad presentada por algunos beneficiados. Si te gusta la ciencia ficción, date tiempo para leer algunas de las historias de Philip K. Dick; y si pones atención, detrás de la futurista narrativa donde los androides tienen emociones, o la intriga por saber si los recuerdos que tenemos son reales, podrás descubrir lo frágil que es nuestro entorno, y lo que tan fielmente abrazamos como realidad.

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Mauricio Mokarzel

La Invasión de los Wells

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La Invasión de los Wells

Corrían tiempos donde la civilización comenzaba un viaje a lo desconocido. Llevados de la mano de la tecnología y de los nuevos descubrimientos, las personas no tenían claro que esperar de los años por venir.

Así, ávidos de novedades y aficionados al nuevo medio de comunicación, millones de personas rodeaban cada noche el nuevo aparato de radio en su sala de estar, a traves del cual se informaban de lo que sucedía en el mundo, ademas de pasar un momento relajante escuchando música en vivo y otras nacientes formas de entretenimiento, como la radio novela.

Fue en una de las últimas noches de Octubre de 1938 cuando a las nueve de la noche una noticia perturbadora estremeció a todos los que la escuchaban.

La CBS, compartía una noticia extraordinaria que describía los hechos acontecidos en el norte de los Estados Unidos. Algo que provenía del espacio estaba conmocionando a los astrónomos y a las autoridades locales.

La invasión extraterrestre se volvía contundente noticia que comenzaba con la caída de un supuesto meteorito en una granja cercana a New Jersey. Un meteorito que llevaba pasajeros que no eran de este mundo.

La narración de los hechos transmitidos comenzaron a describir como gradualmente los extraterrestres que provenían de Marte tenían la intensión de destruir a la humanidad, exterminando a cualquier persona a su paso con armas desconocidas hasta entonces, armas que emitían terribles rayos de luz que desintegraban todo lo que tocaban.

La noticia que sacudió a Estados Unidos una noche antes de Halloween  era una dramatización concebida por el director del Teatro Mercury, que se encargaba entonces de dirigir e interpretar el programa de radio  que conmocionó a millones de norteamericanos. Su nombre era Orson Wells.

Orson Wells le pidió a su compañero, el guionista Howard Koch -que años después escribiría el guión de Casablanca-  hiciera la adaptación del clásico de la literatura “La guerra de los mundos” escrita por uno de los padres de la ciencia ficción, Herbert George Wells en 1897.

Ambos hombres apellidados Wells, lograron por algunos minutos conmocionar con una fantasía bien diseñada a millones de personas. Sin conocerse y sin coincidir en la misma época o nacionalidad compartían la pasión por narrar historias que ademas de entretener pudieran dejar alguna reflexión.

H.G. Wells es considerado uno de los pioneros en el género de la ciencia ficción. A diferencia del género fantástico, la ciencia ficción describe historias que se soportan en descubrimientos científicos reales o imaginarios, y que se apegan a la realidad, detonando en el lector la sensación de que lo narrado es posible y cercano.

“La guerra de los mundos” fue la tercer novela  escrita por H.G Wells, antecediendo a esta “La Máquina del Tiempo” y “La Isla del Doctor Moreau”.

Para Wells, la narración de una invasión proveniente del planeta rojo, buscaba mostrar cierto paralelismo con la colonización que el imperio británico  había llevado a cabo, y que en esas épocas era motivo de gran orgullo y soberbia para su país natal, la Gran Bretaña. Wells quería recordarles algo de humanidad y empatía a sus compatriotas ingleses.

Décadas después, en los Estados Unidos el joven artista y director Orson Wells, tomaba esta pieza de ciencia ficción y con algo de inesperada suerte, la convertía en algo que sacudió las mentes y corazones de un millón seiscientas mil personas.

Lo que sucedió fue que muchas personas no escucharon el inicio del programa al sintonizar la estación de radio minutos después de comenzado, donde explicaban que era una adaptación radiofónica de la novela de H.G. Wells, causando confusión a los que escuchaban un supuesto noticiero que transmitía información increíble. La idea del noticiero surgida de Orson Wells, fue desarrollada de forma magnífica por Koch.

Te recomiendo que te des la oportunidad de leer esta obra clásica de ciencia ficción. La lectura del primer libro que habla de invasores extraterrestres te traerá nostalgia y motivara tu imaginación.

Posiblemente has visto alguna de las muchas interpretaciones cinematográficas de esta historia, pudiendo elegir desde la visión satírica de Tim Burton “Mars Attacks!”, la americanizada “Día de la Independencia” o la versión donde Tom Cruise interpreta al protagonista de esta odisea.  Pero seguramente ninguna tuvo el efecto que provocó la adaptación de Orson Wells, cuando la imaginación trabajaba para provocar emociones en los corazones de las audiencias impresionables de los tiempos de la Radio.

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Mauricio Mokarzel

El llamado del Ruiseñor

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El llamado del Ruiseñor

Harper Lee fue una escritora norteamericana que se volvió famosa con un solo libro. Los años anteriores a que se publicara su novela en 1960, Lee trabajaba en lo que le permitiera tener tiempo para escribir en el New York en los años 50. Harper acostumbraba aprovechar su tiempo libre escribiendo, su verdadera pasión.

Desde niña fue amiga del escritor Truman Capote, al cual defendía de los otros niños a pesar de ser dos años menor que él. La influencia entre ambos autores es clara, inclusive ambos amigos se convirtieron en la inspiración para un personaje del otro; Harper en la primer novela de Capote, y Truman en la única novela de Lee.

Pese a que ambos llegaron a ser muy exitosos, la rivalidad y los celos ocasionaron que finalmente la amistad se terminara, pues derivado del rotundo e inesperado éxito de su opera prima ‘Matar a un Ruiseñor’, Harper Lee generó sin querer en su amigo Truman la necesidad de competir y de tratar de mantenerse al nivel de su amiga de la infancia. De esta confrontación surgió en 1966 la obra maestra de Capote ‘A Sangre Fría’, que pese a sus diferencias fue su amiga de la infancia la que siempre ofreció su ayuda incondicional para ayudarlo a terminar este libro.

El fenómeno que generó Lee con su libro, fue inmediato y rotundo. Se convirtió en un best seller instantáneo, ganó un premio Pulitzer y a los dos años Gregory Peck estelarizaba una gran producción cinematográfica, encarnando al abogado defensor Atticus Finch.

El libro llegó con un tema difícil de digerir en una época que no permitía plantear fácilmente ese tipo de problemas. Con gran carga autobiográfica, Harper cuenta la historia de un suceso que le tocó conocer cuando era una pequeña niña de un pueblito en Alabama. El juicio de un hombre negro llamado Tom Robinson.

La historia transcurre en un pueblo sureño en la década de los treinta, donde arrestan a un hombre negro acusado injustamente de haber violado a una mujer blanca. Narrada con toda la carga de inocencia de una niña de seis años, la historia nos es contada a través de Scout, la pequeña hija del abogado encargado de defender esta causa perdida.

Alegre y reflexiva, Scout se transforma durante el recorrido de la historia en una versión más sabia y madura que reconoce el mal por primera vez.

Este libro llega a convertirse en un llamado a la reflexión para una sociedad norteamericana dividida por el racismo y la intolerancia. Esto sucedía en la misma época en la que Martin Luther King Jr. le contaba a las miles de personas reunidas para escucharlo, que tenía un sueño.

La posibilidad de escribir su primer y única novela se le presentó a Nelle Harper Lee en la forma de un regalo. En una reunión con algunos amigos, recibió un sobre con una carta y con el equivalente a un año de su sueldo. La carta decía: “Aquí tienes un año sin trabajar para que
escribas tu libro”.

La generosidad de sus amigos rindió frutos, pues ‘Matar a un Ruiseñor’ ha vendido más de treinta millones de copias.

Este libro cambió la vida de muchas personas, tanto de los que lo leyeron como de los que participaron en convertirlo en una realidad. Y tal vez podría seguir motivando algunos cambios, si nos recuerda lo añejos que son algunos de los problemas que vivimos.

Vivimos tiempos que no tienen referente en la historia de la Humanidad.

Sin embargo existen muchas pequeñas historias que pueden servirnos de orientación entre tanta desinformación y caos.

‘Matar a un Ruiseñor’ es una de estas fábulas disfrazadas de entretenimiento que nos ayudan a ver con mayor claridad lo absurdas que llegan a ser algunas de nuestras conductas sociales, permitiéndonos recordar lo mucho que podemos conseguir unidos y mostrándonos todo lo que se pierde al olvidar que, en los rostros de los demás se refleja nuestra propia humanidad.

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