Otras voces

La oportunidad del oso

Teddy trabajaba en su discurso. Este discurso era especial pues era su primer proclamación de acción de gracias. Desde que el Presidente Washington proclamó en 1789 que todos los ciudadanos de la recién creada nación americana debían dedicar el último jueves de Noviembre para agradecer a Dios, este se volvió una tradición obligada para todos los presidentes de los Estados Unidos. Cada uno le ponía un enfoque especial, y resaltaba la razón para agradecer. Algunos agradecían el triunfo en una guerra, otros el final de la depresión económica. Incluso Franklin D. Roosevelt, el primo de Teddy, lo convirtió en un desfile comercial años después. Para Teddy Roosevelt, el presidente número 26 de los Estados Unidos, era una oportunidad de oro. El tenía mucho que agradecer, ya que desde su infancia había contado con una “racha de suerte” imparable. De niño fue muy enfermizo y eso le permitió dedicarse toda su infancia al estudio y a desarrollar pasatiempos como la lectura y la observación de aves. Cuando era joven su padre lo motivó a hacer ejercicio para “construirle un cuerpo a su mente”, y así el joven Theodore se dedicó tanto al deporte que se convirtió en cinta negra en judo y un extraordinario jugador de futbol americano. Tanto creció el ancho de su espalda que sus amigos lo apodaron “el oso”. Con los años ese apodo fue el origen de un juguete de peluche en su honor, el osito “Teddy”. Posteriormente estudió en Harvard y se enfocó a la vida pública. Su meteórica carrera política lo llevó de Gobernador de New York en 1898 a Presidente en 1901. Roosevelt era un hombre que sentía un profundo agradecimiento por las oportunidades que la vida le había presentado, pero también sabia que había que poner de su parte para que las oportunidades florecieran. Así en su primer mensaje de acción de gracias se dirigió a su pueblo compartiendo su filosofía del agradecimiento.

Su mensaje se integraba por tres ideas fundamentales: Agradecer la oportunidad de desarrollar nuestro interior en lugar de enfocarse en lo material, demostrar con acciones nuestro agradecimiento y por último detenernos un momento para reflexionar lo afortunados que somos. Roosevelt era un devorador de libros, leyendo 3 libros cada noche, aun siendo presidente. Su amor por la naturaleza lo motivó a fundar el museo de historia natural y explorar el amazonas descubriendo y documentando gran parte del mismo. Ganó el premio Nobel de la paz por negociar la paz entre Rusia y Japón en 1906. Teddy Roosevelt fue un hombre comprometido con sus valores, que demostró toda su vida con hechos el poder de ser agradecido y hasta en su lecho de muerte bajo la almohada, guardaba una pequeña biblia para poder agradecer a su Creador.

El agradecimiento es reconocer que hemos recibido algo valioso de alguien. Es una cualidad que nos permite abrirnos a los demás y establecer una base solida para nuestra convivencia como personas. Es una base para la amistad y genera grandes beneficios en distintos niveles de nuestra vida.

El Dr. Robert Emmons ha dedicado su vida a estudiar el poder del agradecimiento, y demostrado científicamente que dar las gracias es muy positivo para nosotros. Una persona que agradece las cosas buenas en su vida es 25% más feliz que aquella que se enfoca en lo que le falta en lugar de apreciar lo que tiene. Reconocer y agradecer lo bueno que tenemos también reduce el estrés y evita la depresión.

Las personas que expresan su agradecimiento duermen mejor, tienen menos achaques y se mantienen saludables. Y en la relación con otras personas, agradecer reduce la agresividad, nos vuelve más empáticos y nos permite conocer gente nueva.

Existen varias formas de agradecer  y una de las más sencillas es llevar un diario de agradecimiento, donde antes de dormir escribas brevemente de 3 a 5 cosas buenas que te pasaron durante el día.

Otra manera es hacer notas de agradecimiento. Escribe en un papel una nota para alguien que quieras agradecer y ve a entregarla personalmente. No te vas a arrepentir.

A veces creemos que no tenemos nada que valga la pena agradecer, pero cuando sentimos una nube negra sobre nuestras cabezas, el tomar un papel y enfocarnos en lo valioso de nuestra vida aunque sea pequeñito, puede cambiar totalmente nuestra forma de ver el mundo.

Personas como Teddy Roosevelt no se dan todos los días, pero todos podemos alcanzar una vida plena y feliz si nos enfocamos en todo lo valioso que tenemos, si dejamos de lado las comparaciones con otros y si dedicamos un tiempo a agradecer a los demás.

Te invito a invertir dos minutos y comenzar tu diario de agradecimiento, y puedes estar seguro de que Tú te encuentras en el mío. Gracias.