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Presupuesto cupular

La Cámara de Diputados puso anoche a tiro de piedra la autorización del presupuesto de egresos 2016. Será otra vez un dictamen nacido del autoritarismo, forjado solamente entre  los diputados de las cúpulas y los enviados de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que acampaban en una tienda de campaña a mitad de uno de los patios centrales de San Lázaro, como cuando un ejército invasor ocupa territorio ajeno.

El presupuesto de egresos será la bolsa con los 4 billones 763 mil 874 millones de pesos que, en octubre, aprobaron como presupuesto de ingresos los mismos diputados y senadores.

Es una cifra astronómica por donde se le vea, a la que todos los años es revestida por un mito. El mito de que los diputados la revisan, reparten y autorizan. Veamos si no: incluso en los años maravillosos en que México era dueño de su petróleo, el presupuesto de egresos anual prácticamente todo estaba comprometido ya.

Que el 96 por ciento, que el 98… todas las partidas presupuestarias son fijas desde hace muchos años. Y esta ocasión no será la excepción, aun cuando este presupuesto llegó en septiembre con el apodo de “presupuesto cero”, queriendo decir con esto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que todas las partidas y programas habían sido puestas y puestos a contraluz, para rediseñar desde cero la ingeniería financiera y fiscal del gobierno.  A Hacienda nadie se lo creyó por supuesto.

Los diputados en este momento de revisión del gasto 2016, el gasto comprometido y fijado previamente por la Secretaría de Hacienda es de 99.67 por ciento.  Y no sólo eso: trae el sino de la austeridad metida hasta el tuétano. Aunque no para todos, hay que decirlo, porque  prevalecerán en ese entramado de partidas carretilladas de dinero para el sostenimiento de los sueldos y salarios de la alta y privilegiada burocracia federal.

Miguel Salim Alle, diputado del PAN, decía anoche que este asunto atoraba la Comisión: mientras que el PRI y Hacienda plantean reducción en gastos administrativos de 3.6 por ciento (en la administración pública federal), han planteado una reducción de 21 por ciento en la parte de infraestructura y programas. Es decir, “el gobierno pide a todo mundo apretarse el cinturón, pero él no lo hace, y, en cambio, disloca todavía más la generación de empleos y desarrollo, al recortar recursos para la inversión pública”, insistió Salim.

Pero estábamos en lo de los porcentajes del gasto comprometido. En este presupuesto de 2016, que ahora está sujeto a revisión, los diputados sólo tienen un margen de maniobra que no va más allá del .33 por ciento. ¿Qué quiere decir esto? Que en este momento, precisamente, los diputados en el seno de la Comisión dictaminadora, la de Presupuesto y Cuenta Pública, sólo tienen como materia prima para la negociación del gasto público 17 mil millones de pesos.

Es decir. El .33 por ciento de los 4 billones 763 mil 874 millones de pesos que conformarán el presupuesto de egresos de la federación 2016.

Nunca antes, que se recuerde, había tenido la Cámara de Diputados un protagonismo tan marginal a la hora de ejercer la función de control político en la revisión de un presupuesto anualizado de la federación. Y no saben qué hacer. Sólo enojarse. Hacerse los enfadados, porque desde que comenzó la revisión del gasto, y hasta este momento, ya sumaban pedidos de presupuesto por más de 800 mil millones de pesos, “cuando sólo hay 17 mil millones…”

Al menos, esta es la versión que la gente del PRI –el partido en el gobierno- pretendía sembrar en la gente que se ha acercado a pedir dinero para ejercerlo en 2016.

Decía el diputado federal priísta Jorge Estefan Chidiac:  “800 mil millones es lo que pidieron las comisiones, ya lo he dicho 400 veces que es imposible. La bolsa al día de hoy es de 17 mil millones, podrá haber reasignaciones dentro del mismo gasto que incrementen esos 17 mil, pero el gasto no va crecer en más de 17 mil”.

Y reiteraba: “Es decir, la bolsa es de 17 mil, más lo que se le pueda recortar a ciertas entidades o ahorros que existan, y con eso generar una bolsa un poquito mayor, en eso estamos trabajando”.

Continuó: “Como lo dije, tenemos preocupaciones en carreteras, en el fondo fronterizo que nos comprometimos aquí cuando el tema del IVA en frontera, que preferíamos un fondo fronterizo, estamos trabajando en él; estamos trabajando en temas del campo, en temas de educación, en fin. Se está estudiando la manera de poder recomponer un poquito el presupuesto, pero no mucho”.

Dijo Estefan entonces que sumaron  “50 mil solicitudes y 796 mil millones de pesos en solicitudes. La cuarta parte viene de la Comisión de Desarrollo Municipal, que provienen de municipios de esos de 800 mil millones”.

¿Pero nada más hay 16 mil?

“Hay 17 millones extras y algo de recortes que se tendrán que hacer; son 17 de ingresos adicionales y algo de reasignaciones”.

Anoche, ni en estas cifras se ponían de acuerdo. Mientras Estefan decían que las reasignaciones no serán más de los 17 mil millones de pesos, había otros como Miguel Salim que hablaba de que serán un mínimo de 80 mil millones. Veremos hoy la cifra final, cuando la Comisión de Presupuesto entregue el dictamen de presupuesto al Pleno a eso de las 2 de la tarde. El Pleno entonces se irá tendido hasta la madrugada del viernes para la autorización. Eso preveían los diputados desde anoche. (Vicente Bello)

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