Otras voces

China-México comienzan a escribir el futuro

Ha sonado la hora para la creación de empleos con un proyecto robusto, para detonar la creación de más de 20 mil empleos, impulsando la inmensa riqueza de la cultura Maya, unido a las playas más bellas del mundo en el sureste, con la construcción del Tren Maya. Recorriendo más de 1500 km, atravesando cinco estados del sureste. Esta es una nueva oportunidad para unir nuestro legado arqueológico con las playas paradisiacas del Caribe. Este proyecto seguramente China lo aprovechará para equilibrar nuestra balanza comercial deficitaria con ese gigante asiático amigo y socio estratégico.

El Centro de Estudios y Sociales del Tercer Mundo, cuyo origen se remonta a los años 70s, se dedica al estudio del fortalecimiento de nuestra soberanía, económica, tecnológica y financiera, bajo la tesis de un Nuevo Orden Económico Internacional, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas en la VI Asamblea especial en 1974, la finalidad fue impulsar a los países pobres de Asia, África y América Latina, a incorporarse al desarrollo, abandonando la idea de “la ayuda al desarrollo”. Estos países se negaban a la simple ayuda, porque ayuda necesitan los inválidos y lo que pedían era un orden más justo y más equitativo porque poseían grandes riquezas naturales: petróleo, minerales, bosques, recursos hidráulicos en abundancia, lo que pedían era precios justos a su materia prima, y aliviar la carga de la deuda externa, reducir o eliminar aranceles de países industrializados, transferencia de tecnología, disponer de soberanía de espacios marítimos y oceánicos.

El estado mexicano en aquellos años pensó en el equilibrio internacional, diversificando sus relaciones diplomáticas con diversos países con visión de futuro, que hoy constituyen una oportunidad para diversificar nuestro comercio, atracción de inversiones y nuevas tecnologías. Aquellos países atrasados son hoy los nuevos motores de la economía y crecimiento mundial como es el caso de China, país al que se le había marginado durante la Guerra Fría no permitiéndole pertenecer al concierto de naciones.

México votó en la histórica XXVI Asamblea de la ONU (octubre de 1971) por el ingreso de China y porque ocupara el sitio que le correspondía en el consejo de seguridad. Esta conducta engrandeció a la diplomacia mexicana autónoma, no subordinada, inspirada en el respeto al derecho ajeno como requisito para la paz y la justicia (Benito Juárez).

México y China sellaron sus lazos de amistad hace 46 años el 14 de febrero de 1972, con el comunicado firmado en Nueva York entre el embajador mexicano Alfonso García Robles y el embajador de China.

Hay un nuevo amanecer, estos países amantes de la paz comienzan a escribir una nueva historia sin presiones, amenazas, impulsando nuevos proyectos ante presiones comerciales, pensando en la amistad la autodeterminación y la no intervención; deciden impulsar proyectos de cooperación: energética, empresas mixtas, construcción de refinerías, petroleros, desarrollo de la Zona Económica Exclusiva.

Los temas agrícolas y pecuarios están a la vista, son toda una oportunidad para crear complejos agroindustriales, empresas pesqueras que redunden en un mejoramiento económico de la población en nuestros litorales.

Un grupo de empresarios toma la decisión de constituir el Grupo China-México (La nueva Nao de China) con compromiso en cooperar en sistemas de ferrocarriles modernos (el Tren Maya), construcción de puertos, aeropuertos, ciudades inteligentes, desarrollo de la Zona Económica Exclusiva (3.5 millones de kilómetros cuadrados), granjas fotovoltaicas, gasoductos, oleoductos, plantas petroquímicas y etanol.

Esta es la oportunidad para México de diversificar nuestros mercados. No conviene poner todos los huevos en una sola canasta. Estamos muy norteados, tenemos que orientarnos.