Economía y Sociedad Opinión

Oteando lo que viene

A veces se requiere que nuestra clase política se suba a un banquito y vea más allá de la aldea que les rodea, para poder hacer un mejor ejercicio de análisis y prospectiva, pues tendrían más variables en sus cálculos y mayor oportunidad de anticipar situaciones y hasta errores. 

Nada más el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática dio a conocer ayer jueves que finalmente la caída del Producto Interno Bruto fue de -8.5 por ciento, no mayor a –9.0 como se esperaba por parte de varios centros de análisis, pero si medio punto arriba del cálculo del gobierno de México, el subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Yorio, dejó en claro que es temprano aún para considerar que habrá algún repunte espectacular.

Su tesis parte de dos hechos: el primero es que se ha detectado que no hay uniformidad en la recuperación económica de las regiones y mucho menos entre los diferentes sectores productivos. Estas condiciones no favorecen a que haya una detonación de la economía más pronta. “Creo que lo más importante es internalizar que hay una evolución asimétrica en la recuperación y que esto todavía tiene que monitorearse hacia el siguiente año”, asentó Yorio, lo que nos pauta que esta carrera es de larga distancia para recuperarse lo perdido y que todos participen de ello.

El segundo hecho que plantea, sumamente interesante y debiera poner las barbas de muchos políticos a remojar, sobre todo en los estados donde hay prisa por mandar al diablo las medidas de prevención sanitaria o inocentemente creen que la vacuna al paso que va permitirá tener al país a salvo para julio, es que pide estar atentos a las variantes del coronavirus que provoca la enfermedad COVID-19. 

Afirmó el subsecretario Gabriel Yorio que las nuevas cepas que aparecen por región generan el riesgo de un tercer confinamiento, lo cual cree, sería parcial y menor a los otros dos que ha tenido que vivir el país, esto por el proceso de vacunación. “Es un riesgo que hay que tener en el radar”. Un técnico desde el gobierno federal que explica los riesgos sin atender intereses de orden político electoral. 

Bajo esta perspectiva sincera y congruente del funcionario de la SHCP, sumamos ahora la alerta dada desde Estados Unidos, el reconocido epidemiologo Michael Thomas Osterholm, autor del libro “La amenaza más letal”, que señala la alta posibilidad de una tercera ola de contagios de acuerdo a su modelaje a partir de las observaciones a la cepa británica. 

A pesar de la vacunación que se ha comenzado a proporcionar a la población en varios países, considera que las nuevas variantes del coronavirus, haciendo más contagiosa la COVID-19, permiten prever que no ha pasado lo peor como se ha dicho en otras instancias.  

La calma que ha comenzado a darse, precisa, es sólo la existente a una tormenta, pronosticando que marzo será mes crucial donde puede reventar esta alza. El investigador comparó esta nueva ola de contagios con un “huracán categoría 5”, explicando que la vacunación, al momento, no evitará la propagación del virus, ya que gran parte de la población seguirá desprotegida. Y dijo, aún no hemos sumado los efectos de las cepas brasileña y sudafricana, esta, más resistente a las nuevas vacunas.

Si los políticos usaran la ciencia para su trabajo, podrían equivocarse menos y conducir mejor. Por eso son relevantes las expresiones de estos dos personajes, cuando se habla de que los contagios y muertes van a la baja y que tendremos 80 millones de mexicanos vacunados en agosto, lo que alienta hasta deseos de salir a la Feria de León. Hay que tener los pies en la tierra y analizar a fondo, los pasos en la salud, la economía y la política.

Por cierto, la caída del PIB en 2020 es la segunda más grande en 88 años. En 1932 se derrumbó en –14 por ciento y fue desastroso para millones de personas en México. Ahora, el impacto es brutal, aunque se trate de hacer la vista a un lado. Sólo vea si las empresas de muchos de sus amigos sobrevivieron, la tiendita de la esquina, el restaurante del joven que abrió con buen ánimo el año pasado antes de la pandemia. A su pariente desempleado o los precios de bienes y servicios. Ahí se ve ese –8.5 por ciento, no en las mañaneras.

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