Redacción

Argentina.- El aumento de denuncias en América Latina sobre tocamientos o insinuaciones, es una contundente nueva ola del movimiento “Me Too” (Yo Yambién).

“Era mi profesor y me pedía fotos desnuda”. “Desperté y él estaba sentado sobre mí y me pegaba en la cara con su pene”. “Agarró mi mano e hizo que lo tocara para sentir su erección. Yo seguía diciendo que no”.

“No”. Estas dos letras al unirse crean una poderosa palabra pero en muchas ocasiones es ignorado que expresa “negación”, es lo que han dicho miles de mujeres en Latinoamérica que han sido víctimas del uso del poder con fines sexuales.

Las denuncias sobre tocamientos contra actores, deportistas, periodistas, educadores, políticos o cantantes han sido menospreciados, cuestionados y ridiculizados en una región en la que, sin embargo, al año mueren 60 mil mujeres a manos de un hombre, según ONU Mujeres.

Por ello, el colectivo feminista chileno “Las Tesis”, creó el performance “Un violador en tu camino”, haya sido seleccionado la semana pasada por la revista Time como una de las 100 personalidades que han marcado el 2020 deja entrever que se aproxima a la región una “segunda ola” del movimiento “Me Too”.

“No a bañarme con él. No a dejarlo que me hiciera sexo oral. No a desnudarme junto con otra mujer. No, no, no, no, no”.

Así relató la actriz mexicana Salma Hayek al diario The New York Times el acoso de Weinstein, cuya empresa, Miramax, puso la mitad de los 12 millones de dólares que costó la película “Frida”, que ella protagonizó y por la que fue nominada a un premio Óscar.

Fardín relató que, una noche, cuando estaba el elenco de gira en Nicaragua, “comenzó a besarme el cuello. Me agarró la mano, me hizo que lo tocara y me dijo “mira cómo me pones”, haciéndome sentir su erección. Me tiró en la cama y me bajó el short. Yo seguía diciéndole que no. No le importó. Se subió encima mío y me penetró”.

Gran impacto tuvo asimismo el caso de la actriz mexicana Karla Souza, quien en 2018 denunció al que había sido violada por un director de cine al inicio de su carrera, sin dar el nombre del agresor.

El “Me too” contribuyó digitalmente al crecimiento en las calles del movimiento feminista en México, donde son asesinadas cada día 10 mujeres y se aviva a diario con protestas, como la reciente ocupación de la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y marchas en rechazo a la violencia cotidiana.

El movimiento también está en Colombia, las periodistas Angie Castellanos y Alejandra Umaña desataron un huracán informativo al afirmar que fueron acosadas por el cronista Alberto Salcedo Ramos, galardonado en 1998 con el Premio de Periodismo Rey de España y 5 veces ganador del Premio Simón Bolívar.

La psicóloga Mayra Gómez-Lugo, investigadora en sexualidad humana de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, aclaró que “la cohersión sexual por roles de poder no implica que la víctima tenga que estar atada o amenazada con un arma. Por eso, no es lo mismo ser agredido por un desconocido que por el jefe, un profesor, político, deportista o artista a quien se admira”.

Afortunadamente, el camino para que se dé una verdadera equidad de género ya se empezó a recorrer y si bien algunos hombres acosan sexualmente porque quieren, como lo aseveró Salma Hayek:

“Las mujeres estamos hablando porque, en esta nueva era, por fin podemos hacerlo”.

La actriz y productora mexicana Salma Hayek. / Fotografía: EFE.

*Con información de debate.com

AC