Redacción

Ciudad de México.- Gerardo González Bañales, pareja sentimental de la youtuber YosStop detenida por pornografía infantil, denunció a través de un comunicado en redes sociales que ella está siendo juzgada duramente por la sociedad, además de estar en prisión injustamente.

 “Me parece que hay una grave confusión acerca del tema de Yosseline: ella actualmente está siendo sometida a dos tipos muy diferentes de juicios, el juicio jurídico que es el que actualmente la tiene privada de su libertad y el juicio mediático”, menciona.

Ante esto, Gerardo hizo un llamado a los influencers de este país para unirse y conocer el marco legal que actualmente rige el contenido en redes sociales. Señaló que, para evitar casos como el de YosStop, sería necesario crear una ‘Asociación de influencers’ que proteja a los creadores de contenido digital.

“Estoy completamente de acuerdo en la necesidad de regular y educar el contenido digital que comparten los creadores de contenido digital y por eso creo que es de suma importancia que los comunicadores digitales o influencers formen una asociación para que conozcan su marco de derechos y obligaciones”, resaltó en su comunicado.

Poder de persuasión

¿Es necesario que alguien regule lo que dicen los influencers?  Son personas normales que gracias a su carisma, ingenio, o hasta su apariencia, lograron millones de seguidores en las redes sociales. Les llaman así justo porque crean un efecto en sus fans, les recomiendan qué vestir, comer, escuchar, cómo maquillarse. Muestran un estilo de vida al que los más jóvenes aspiran y muchos imitan.

El peligro comienza cuando mensajes homofóbicos, misóginos, violentos, son parte del discurso de estos personajes.

Los influencers tienen tal poder de persuasión que los partidos políticos se han valido de ellos para beneficiarse. El caso más reciente, la estrategia del Partido Verde en las pasadas elecciones. Pero contratar a celebridades que invitaran a sus seguidores a votar por ellos, les valió una multa de 40 millones de pesos.

¿Todo es tan malo?

Sin embargo, el poder mediático tiene dos caras. Hay un lado positivo.

En 2017, el creador de contenido Roberto Martínez, fan de los Tigres, llamó a sustituir el grito homofóbico usado en los estadios, por el nombre del equipo. Promovió que cada que la tribuna lanzara un “¡Tigres!”, los empresarios detrás del equipo se comprometieran a becar a un niño o pagar un tratamiento médico de alguna persona vulnerable.

Personajes como Scott Traveling, han utilizado su alcance para apoyar a quienes lo necesitan. A lo largo del 2020, el youtuber construyó una casa para una familia de escasos recursos en su municipio natal, Uriangato.

La información es poder. Estar ante un micrófono en radio o TV ya no garantiza tanta proyección como estar frente a la pantalla de un celular o una computadora, trascendiendo cualquier frontera.

Luisito Comunica, el influencer mejor pagado de México, logró alrededor de 400 mil visitas a su podcast ‘En Cortinas’, cuando decidió entrevistar al epidemiólogo Alejandro Macías sobre las vacunas antiCovid.

Contenido útil, sin duda. Pero el propio Luisito fue objeto de críticas por compartir en otras ocasiones contenido que normalizaba la cultura de la violación.

EZM