En la semana se dieron muchas notas relacionadas con el idioma, solo dos trataré.

A mi juicio, la más importante, pero la menos difundida fue la adición al artículo 2 de nuestra Constitución para reconocer como lenguas nacionales a las lenguas indígenas. A partir de esta modificación las lenguas indígenas tendrán la misma validez en la ley que el español.

De forma inadmisible, ante la ley había dos tipos de mexicanos: los que hablaban español y los que no. Estos últimos, si por alguna razón se involucraban en un proceso judicial, como si fueran extranjeros, tenían el «derecho a contar con un traductor».

Por fin, y después de siglos de preponderancia del español, las lenguas indígenas tendrán la misma calidad que el español. Nunca debieron ser consideradas lenguas de segunda.

La modificación no es un caso menor porque en el 3.° constitucional se incluía el término lengua nacional y se asumía así al español o castellano. Con la modificación, todas las lenguas pasan a ser lenguas nacionales y, por tanto, ahora la voz indígena tiene el mismo peso que el español. Los jueces deberán, entonces, tener un traductor si no entienden la lengua nativa de algún involucrado; pero también deberá añadirse el contar con un contexto, de acuerdo a usos y costumbres para comprender el acto de algún monolingüe de lengua nativa.

Y aunque la práctica aún no se refleje como supongo aquí la trascendencia, al menos es un avance a que dejemos los mexicanos la discriminación, subvaloración o minusvaluación de las etnias solo por el hecho de no tener el mismo marco cultural e idioma.

Otra noticia de suma importancia es la actualización del lexicón oficial, el Diccionario de la lengua española. DLE. La nueva versión aún es parte de la 23.a edición. Esta es la versión 23.4 del Diccionario en línea. Contiene 2557 modificaciones, entre adiciones, incorporación de nuevos vocablos, ampliación de acepciones (añadir significados o definiciones a las ya existentes) y modificaciones a las enunciadas en ediciones anteriores.

Es muy importante destacar que el diccionario oficial es panhispánico. Tradicionalmente se le ubica como diccionario de la Real Academia Española. Cierto que es la institución editora y la primera que lo tiene en línea. Pero eso se debe a que, a diferencia de las otras 31 academias de cada país donde se habla el español, es la única que cuenta con infraestructura y presupuesto propios. En la revisión y modificaciones participan todas las academias de la lengua, incluso la Mexicana. Por tanto, el diccionario es de la autoría de todas y no de una academia.

En la edición anterior, incluso, se acusó de favorecer términos latinoamericanos. Pero eso es natural, en conjunto, somos la mayoría de hablantes del español. Por ello, influimos de forma más decisiva en la evolución del idioma que recoge el Diccionario.

Los cambios en esta edición estuvieron influidos por la pandemia y la tecnología, pero no fue lo único. Destaco que ya podremos usar el verbo trolear y llamar por su nombre a la muy mexicana botana nachos.