Cabe preguntarse si lo alcanzado en el Buen Fin en el estado de Guanajuato y el resto del país, que con base a las primeras cifras resultó bueno para el sector comercial, a la postre será bueno para la economía en general por el desorden y aglomeraciones que, a pesar de todo, se observaron en varias partes. Los efectos sumados a las fiestas de Día de Muertos están mostrando un incremento de contagios de COVID-19 y decesos superiores a la primera mitad del año.

Los efectos de la pandemia, sanitarios, sobre la producción puede resultar letal para muchos negocios en la parte final del año. No solamente por las medidas que pudiera tomar la autoridad, como el retorno al semáforo rojo, que impediría laborar a quienes tienen actividades no esenciales, sino por las pérdidas humanas (que, aunque desdeñadas en varios niveles de gobierno, empezando por el presidente, representan personas que ya no aportarán económicamente) y aquellos enfermos que tampoco acudirán a sus centros laborales, pues, lamentablemente, no todos pueden hacer trabajo desde casa.

Mientras tanto, en el orden económico se reporta que hubo ventas por más de 2 mil millones de pesos en la ciudad de León, de acuerdo con lo reportado por Elizabeth Vargas, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) municipal, con lo que se cubrieron las expectativas trazadas para el Buen Fin en esa ciudad. Restaría la evaluación de los comerciantes de los demás municipios, para constatarse que se logró superar la barrera de los 6 mil millones de pesos en ventas, que fue la meta estatal trazada.

En lo nacional, los primeros datos del sector comercial apuntan a un ingreso superior a los 118 mil millones de pesos, con lo que también las metas fueron rebasadas.

Eso resulta una buena noticia para el sector comercial, que había sido duramente afectado en los meses previos de la pandemia. Y seguramente son parte de los elementos con los que Palacio Nacional recién afirma que hay una recuperación económica rápida y que hasta el crecimiento del 12 por ciento en la actividad económica del tercer trimestre es algo inobjetable. Sin embargo, eso es retórica, pues no se compensa lo perdido, es un arranque.

La Confederación Nacional de Cámaras Industriales (CONCAMIN) ha ofrecido un análisis que da un poco de realismo ante la algarabía del residente de Palacio Nacional que no quiere que le cuenten los 100 mil muertos por COVID-19, porque son para afectarle la imagen: sucede que en los análisis se estima que, a final del año, a pesar de la reactivación económica gradual, el Producto Interno Bruto, dice el pronóstico, caerá -8.9 por ciento. Que en empleos se traduce en la pérdida de 920 mil empleos en 2020; solamente en el sector formal.

Y como ya nadie se acuerda de la promesa del presidente López Obrador de que iba a crear 2 millones de empleos antes de que acabará el año para compensar los efectos de la pandemia, ante lo no creado, ni siquiera todo 2021 servirá para recuperar lo perdido. CONCAMIN precisa que, si las cosas van, más o menos, bien apenas se generarán 550 mil puestos de trabajo. Es decir, casi 400 mil menos que los perdidos, pero… también hay que sumar a toda la población que se sumará al ejército de desempleados porque pasó a edad laboral, trabajos que esta sociedad no puede crear.

Ingenuamente Elizabeth Vargas afirma que para diciembre tendrán excelentes ventas los comerciantes. Como vamos, quienes mantendrán el buen año son los dueños de funerarias, hospitales y farmacias. Los demás estaremos en el riesgo de perder un ser querido, un amigo o nuestra propia vida, si no tomamos medidas correctivas para contener el alza de contagios. No se ha entendido la relación entre pérdidas humanas y horas-hombre por las ausencias de enfermos, en la economía.

En Celaya ya se dieron cuenta del desastre que les ha dejado la feria de los alfeñiques y la toma de las calles, sin cubrebocas, sin sana distancia, de buena parte de la población. Los hospitales se están llenando y la Feria de Navidad, no va. “No salvamos la navidad”, aseguran.