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No es el aeropuerto, ¡son los gasoductos de Bartlett!

Una auditoría está en circulación desde el año pasado y no hay registro público de que el presidente o su gobierno la hayan impugnado o desmentido: el capricho de Manuel Bartlett de renegociar los contratos de los gasoductos causó un daño al erario cercano a los 150 mil millones de pesos.

En la segunda de tres entregas de la revisión de cuenta pública 2019 por parte de la Auditoría Superior de la Federación, también se dieron a conocer otras irregularidades que no son menores, que no fueron controvertidas por el presidente ni por su gabinete y terminan dándole tristemente la razón al hoy exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, quien en EL UNIVERSAL ha profundizado en que quienes renegociaron los contratos de transporte de gas (gasoductos) al inicio del gobierno de López Obrador no entienden el concepto de valor presente neto.

El diagnóstico de la ASF sobre el lance de Bartlett contra los gasoductos, que data de inicios de 2019, es lapidario. Con la renegociación se modificaron las tarifas y se extendieron los plazos de los contratos. En términos nominales hubo un ahorro en los primeros años, pero ese ahorro es temporal y se va a terminar pagando mucho, muchísimo más caro en los años siguientes. Considerando la vigencia total de los proyectos resultó que “al final del término de los contratos pagará (la CFE), en términos nominales, 6 mil 836 millones de dólares adicionales a los estipulados antes de la renegociación de los gasoductos”, lo que representa 583 millones de dólares en valor presente. ¡Casi 7,000 mil millones de dólares en términos nominales! ¡Cosa de 150 mil millones de pesos!

¿Quién va a pagar por las afectaciones económicas, sean del tamaño que sean, a la hacienda pública por la renegociación de los gasoductos? ¿Quién tuvo la idea de renegociar? ¿El que dijo que eran “contratos leoninos”? ¿El que le lavó la cabeza con el discurso nacionalista de hace medio siglo? ¿Algún día alguien irá a juicio por el criminal manejo económico y presupuestal de los proyectos emblemáticos del actual sexenio? ¿Quién pagará por el daño patrimonial?

El presidente presume que al cancelar el aeropuerto de Texcoco no tiró a la basura 331 mil millones de pesos, como lo divulgó inicialmente la Auditoría Superior de la Federación, sino “sólo” 100 mil millones de pesos. De los gasoductos no dice nada. Es mucho peor… salvo que tenga otros datos.

SACIAMORBOS. Se publicó en Reforma un estudio de un consejero independiente de Pemex que revela que cruzan de contrabando 1,700 pipas diarias a México con combustible. Si cada pipa tiene 20 mil litros de gasolina, estamos hablando de que diariamente entran ilegalmente 34 millones de litros. Es decir, casi 240 mil barriles. Cuando prometieron acabar con el huachicol decían que se robaban 75 mil barriles diarios de combustible. A juzgar por este estudio de un alto involucrado en Pemex, el contrabando de gasolina actual es un problema tres veces mayor que el huachicol en su peor momento. Por si no bastara, EL UNIVERSAL publicó ayer que el crimen organizado robó de ductos de Pemex 30% del gas LP que se distribuye en el país. Alentador.

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