Paulo Bañuelos Rosales, secretario de Desarrollo Agroalimentario y Rural (SDAyR), debiera dejar la política de choque y confrontación con el gobierno de México, al que achaca todos los males del campo guanajuatense por los recortes en el presupuesto y mejor enfocarse en cómo puede transitar la encomienda que le dio el gobernador, estimulando la sensibilidad de su contraparte en la administración pública federal para que alivie las penas de quienes trabajan las tierras guanajuatenses.

Y es que en este momento las mujeres y hombres del campo de Guanajuato atraviesan uno de los momentos más difíciles en años a la hora de producir. A la carencia de agua en algunas regiones, se suma el encarecimiento de los insumos para la producción agrícola, desde combustibles, energía eléctrica y semillas, hasta los fertilizantes, estos últimos disparados en precios por su escasez hace meses y ahora, de plano en las nubes, por la guerra entre Rusia y Ucrania, principales proveedores internacionales de los nitrogenados.

Los agricultores guanajuatenses desde hace meses pedían la intervención de Bañuelos para conseguir mejores precios en fertilizantes y solo obtenían promesas de negociación, a la par de las acusaciones de que la Federación no apoyaba. Así que, por esa ruta, ni mejores costos en fertilizantes, ni se bajaban subsidios. Tal vez si Bañuelos hubiera cambiado la táctica y en lugar de poner colores políticos por delante hubiera hecho acercamientos y buscado consensos, otro gallo le cantara a la gente del campo de nuestro estado.

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Digo esto, porque resulta que el gobierno federal, en una alianza Pemex y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, ya entregó de manera gratuita más de 352 mil toneladas de fertilizantes de producción nacional en una decena de estados de la República, con el fin de hacer frente ante el desabasto de fertilizantes importados principalmente de Rusia, del cual, ya he dicho, se importa 60% de los fertilizantes nitrogenados que usa en sus campos de cultivo del país.

Y oh sorpresa, Guanajuato, con todo su potencial productivo, nomás no está en esa lista de 10. Apunte usted los beneficiados: Chiapas, Oaxaca, Durango, Zacatecas, Oaxaca, Nayarit, Guerrero, Puebla, Tlaxcala y Morelos. En esta tesitura el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula, cita que se ampliará la entrega de fertilizantes a más de 700 mil beneficiarios dedicados a la producción de cultivos prioritarios en pequeña escala. La cobertura pasará de 602 mil 628 hectáreas en 2021 a un millón 200 mil hectáreas.

Es entendible que en el campo guanajuatense haya necesidades mayores, pero estar ‘cerca de la ubre”’ es mucho mejor que mirar tras la cerca. Paulo Bañuelos debe hacer un esfuerzo político por los agricultores guanajuatenses. Su gestión debe verse. Bien puede pedir consejo a su jefe, el gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, que ha ido encontrando la ruta del entendimiento con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y muchas cosas parecen mejorar.

Paulo Bañuelos debe meterse hasta la cocina con Víctor Villalobos Arámbula. Por ejemplo, no se oyen de los beneficios para los productores guanajuatenses de cebada, en las negociaciones que ya hace la dependencia federal con las empresas cerveceras y los productores de cebada, donde está de por medio la cosecha de cebada maltera para el ciclo agrícola Primavera-Verano 2022.

En los primeros escarceos, el funcionario federal ya puso en la mesa de las cerveceras que se generen márgenes de ganancia justos para todas las partes, sobre todo para quienes producen la cebada. Y otra vez, apareció el tema de los fertilizantes y la guerra en Europa del Este, donde planteó Villalobos realizar compras consolidadas de fertilizantes para lograr los mejores precios, pero… ojo, buscó garantizar la producción, comercialización e ingreso económico de más de 25 mil familias de productores de pequeña y mediana escala que trabajan en una superficie de alrededor de 235 mil hectáreas en el Altiplano (Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Estado de México) y en Durango y Zacatecas. Para los guanajuatenses, productores muy importantes de Cebada, ni un lazo. Hay que hacer pesar el territorio y su poderío, secretario.

Aviso de Ocasión

Es de llamar la atención el pronunciamiento que hacen dentro de la CICEG a los fabricantes de zapato en el marco de la apertura de una edición más del Salón Nacional de la Piel y el Calzado, SAPICA: deben otorgarse mejores condiciones de trabajo y salariales a las personas que laboran en el sector.

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Los empresarios deben asimilar que la mano de obra calificada se les está yendo, porque ante una mayor oferta de empleo de otras industrias y actividades, los salarios miserables del pasado ya nadie los quiere. Su industria ya no es competitiva en el campo laboral, menos con el T-MEC. Habrá que madurar como emprendedores y dejar atrás esos viejos vicios -muy conocidos en la industria leonesa, tan distante de la regiomontana en prácticas empresariales- de grandes utilidades a costa de la explotación laboral, para acabar tirando el dinero en Las Vegas. Todo dentro del ciclo fatal de fundar, crecer y dividir en las empresas familiares, para volver a empezar.