“Nada más me agaché y me tapé con los brazos”

Afirma que la empresa sólo cubrió los gastos de la clínica particular donde fue operada por fractura de fémur. Foto: Saúl Castro

Según la trabajadora, la caída fue de 55 metros, no 15 como reportó la empresa Gopak

Saúl Castro

GUANAJUATO, Gto.- Después de que una cabina del funicular se desplomara el  pasado 20 de junio, la operadora Nancy Ochoa Jaime, narró a correo su experiencia.

Afirma que la empresa sólo cubrió los gastos de la clínica particular donde fue operada por fractura de fémur. Foto: Saúl Castro
Afirma que la empresa sólo cubrió los gastos de la clínica particular donde fue operada por fractura de fémur. Foto: Saúl Castro

La joven de 30 años de edad, es madre de dos niñas, Jazmín de 11 años y María de 4. Durante el percance sufrió una fractura en la pierna izquierda.

Relata que ese sábado comenzó su turno a las 19:00 horas.  Aproximadamente a las 21:00 horas, cuando iba subiendo, sintió cómo se detuvo el compartimiento y supuso  que se había cortado la energía eléctrica, situación a la que está acostumbrada.

“(…) Yo nada más lo que hice fue agarrarme de los tubos que tenía la cabina, y pensé: ‘lo que sea tu voluntad’(…)  nada más me agaché y me tapé con los brazos”,  describe Nancy.

Cuando cayó la cabina, escuchó un fuerte  ruido y que los  cristales se rompían. Recuerda la sangre en sus manos y que no podía moverse.

Al cabo de pocos minutos llegaron los paramédicos, quienes la estabilizaron para llevarla a la clínica del  Paseo de la Presa.

“Me cambió la vida en siete segundos; el funicular tarda 2 minutos en hacer su recorrido, yo lo hice en un abrir y cerrar de ojos”

Nancy Ochoa Jaime operadora del funicular

Fueron 55 metros

Nancy comentó  que la altura desde la que se desplomó la cabina alcanza los 55 metros y no los 15 que informó la empresa Gopak, “tiene de recorrido 102 metros, yo me caí más arriba de la mitad, como de 55 metros”, asegura.

Desde entonces debe permanecer inmovilizada de cuatro a ocho semanas: “Es algo muy difícil para mí y mi familia”, mencionó la mujer.

Comentó que la intervención quirúrgica para atender la fractura de fémur, duró cinco horas. Le fueron colocados 14 tornillos e injertos de piel.

El jueves de esa misma semana la visitó  en su casa el dueño del funicular, Eduardo Knapp Aguilar, quien nunca le preguntó por su estado de salud: “(…) nada más me vino a decir que la falla estaba donde va la flecha.  En sí, vino a hablarme del funicular, y nada más a decirme que tenía que ir al Seguro Social”.

Coincidió que durante dicha entrevista, llegó el doctor para hacerle una curación, pero su jefe: “nada más se paró y se salió”. Pidió  a su patrón, “tantita humanidad”.

Según Nancy, la empresa pagó los gastos médicos de la clínica particular, pero no recibió otro apoyo.  Detalló que hasta el momento ha gastado aproximadamente 1 mil 600 pesos, entre traslados de la Cruz Roja, que son 300 pesos, y curaciones particulares, de 600 pesos cada una.

Aún forma parte de Gopak

Ochoa Jaime sigue siendo empleada de la empresa Gopak, donde labora desde hace siete años por un  sueldo quincenal de 1 mil 623 pesos. Tiene Seguro Social y las prestaciones de ley. Su incapacidad la cubre el IMSS.

Su situación económica es limitada, con el respaldo de su esposo Ismael y sus familiares, procura recibir una mejor atención médica, ya que la lesión de la pierna fracturada requiere de cuidados especializadas que no proporciona el IMSS.

Después del reposo y si todo sale como el médico lo  espera, Nancy comenzará un largo proceso de rehabilitación.