Agencias

Ciudad de México.- Desde que el Club León anunció a Ignacio González en la alineación titular sorprendió a aficionados y seguramente al rival. Además de ser titular, el zaguero portó el gafete de capitán.

El dorsal 35, había anunciado unos días antes, que la final sería su último partido en el futbol profesional, tras una carrera de dos décadas, la cual selló con una soberbia actuación y mejor resultado. Mejor imposible para ‘El Corazón’, como la afición le llamó por su entrega y pundonor

Nacho, salió como capitán del cuadro esmeralda en la final de vuelta ante los Pumas, apareciendo como un golpe de suerte luego de la expulsión de su compañero, Steven Barreiro en la ida el jueves pasado.

Para el histórico de la Fiera, no le pasaba por la cabeza salir con el gafete en el estadio León, pero al que considera su hermano, Luis “Chapó” Montes, capitán del equipo todo el certamen, se lo pidió. “Yo no quería ser capitán, pero Chapó (Montés) me lo pidió, eso sólo lo hace un hermano, el mejor jugador de la Liga”, dijo González después del partido.

Pero no fue un homenaje. No fue la típica despedida de un jugador venido a menos. Fue un adiós en una final, con la responsabilidad de frenar el ataque de unos Pumas motivados, por haber logrado antes una remontada de antología.

Pero a lo largo del partido cumplió la encomienda, al grado de acaparar los reflectores. Tal com lo hizo en los otros dos títulos del máximo circuito que ganó con la Fiera para convertirse en una leyenda.

EZM