Óscar Jiménez

León.- Hay una baja más en el ‘escuadrón’ de la vieja guardia: ha muerto don Blas Barajas. Al que fuera impulsor de la histórica Carrera de los Barrios en León le destacaban, entre otras, dos cosas en particular: una nueva visión de la crónica deportiva y, por supuesto, el ímpetu de legar mediante el atletismo de Guanajuato.

Este jueves, la mañana nos recibió con otra de esas duras noticias: a través de las redes sociales que se le habían creado hace algunos meses a Don Blas, su familia anunciaba su fallecimiento. “Hasta siempre papá. Te amamos. El mejor cronista del Bajío”, se informó.

Lo cierto es que Blas Barajas fue eso: un cronista y un mentor —para generaciones enteras— y, por supuesto, un visionario del atletismo que, mediante la disciplina, logró marcar un parteaguas en lo que ahora algunos denominan como ‘running’ y otros derivados, y que al final recae en lo mismo: en la cultura atlética que abrió con Don Blas.

Según los registros de la historia, hace 64 años (hasta la última edición del 2020) parecía descabellado el apostarle todo a una carrera atlética que cruzara por los barrios de la ciudad de León —esos barrios míticos y cuereros—, pero desde las gestiones, Don Blas fue el ‘loco’ que le apostó… y el resto es historia.

Un legado vivo

Fotos: Especiales

Realmente, si se contabilizan los años totales de la vigencia de la justa de los Barrios, el remontarse indica volver a 1953, cuando la carrera tuvo su primera edición con el triunfo de Leonardo Urbina. Claro, con el mando de Barajas.

“(La carrera de los Barrios) llegó a ser selectivo hasta para competencias internacionales y también tenía una gran cantidad de asistentes. Es probablemente, el medio maratón más antiguo de México”, refirió el promotor del atletismo en Guanajuato, José Pilar Esquivel.

El gran legado aún se puede representar físicamente. Y es que en las piernas de Don ‘Chimenea’ Núñez es válido cotejar la historia. Este corredor, que hasta hace un par de años aún pisaba el terreno de las justas atléticas de gran distancia en la ciudad de León, es el registro vivo de todo lo que rodeaba entonces el ‘globo atlético’ guanajuatense, en mucho, impulsado por Blas Barajas mediante la gestión y la labor periodística.

-¿Fue incluso el inicio para luego adoptar ese concepto del ‘running’ acá en Guanajuato?- “Es una precursora, precisamente, porque esos corredores que competían, fueron el ejemplo para los que luego están en la calle trotando con otros objetivos que no son precisamente el de competir”, señala Pilar Esquivel.

Historia hecha persona

Fotos: Especiales

Pero el atletismo quizá era ese ‘máximo’ para Blas Barajas, aunque no el único. Realmente, su labor periodística le inclinó por diversos rumbos, como la cobertura de los Juegos Olímpicos de 1968.

“La fastuosidad de las ceremonias de inauguración y clausura resultaron incomparables y hasta detalles como aquel cuando los atletas norteamericanos de color Tommie Smith y John Carlos subieron al pódium para recibir medallas de oro conquistadas en la prueba de 200 metros planos, levantaron retadores sus puños derechos cubiertos con guantes negros para recordar al mundo la superioridad del ‘Poder Negro’ acabaron dando un contorno atípico a nuestros Juegos”, se publicó en el perfil de Don Blas, en mayo del año pasado, y en donde se recababan parte de los recuerdos del legendario cronista.  

También hubo tiempo, desde los micrófonos, de acompañar al San Sebastián, al Club León y a la Unión de Curtidores. Es decir, la historia del futbol en la ciudad, en una misma persona.

“¡Fantástico! Aficionados de hueso colorado, que deben estar cerca o han rebasado los 80 años, me piden escriba algo sobre el equipo “San Sebastián”. ¿San Sebastián? ¿Cómo, en qué forma recordar a un conjunto que cual ave migratoria pasó por el mundo futbolístico profesional sin dejar mayor huella?”, refería Don Blas.  

Muchas de las voces que le emularon los pasos, ya fuese en las bases periodísticas que siempre mantuvo, o bien, en el deporte en general, coinciden en que la ‘gran aliada’ de Don Blas fue la memoria. Al rebasar, incluso, los 98 años, el pasado 2020 mantenía los recuerdos casi intactos, sin empolvarse. Y así, hablaba largo y tendido de lo que se le pusiera sobre la mesa. Le costaba, ya, un tanto escuchar a detalle, pero por el habla y los recuerdos deportivos no había ‘pero’.

“Platicar con don Blas Barajas era aprenderle mucho (…) el año pasado aún recordaba todo como si hubiera sido ayer; hablaba bastante y con mucha lucidez, con una memoria muy fresca. Su cuerpo ya estaba cansado, pero con una memoria extraordinaria… por eso creo fue un gran periodista”, finalizó Pilar Esquivel.

ndr