Los resultados que obtuvo en municipios del corredor industrial, su fracaso en todos los distritos locales y en la mayoría de los federales, son datos suficientes para documentar la contundente derrota de Morena en el estado, así sus voceros y corifeos como Ernesto Prieto pretendan maquillarlo.

Pero tampoco es un dato menor lo acontecido en el noreste de Guanajuato, el significado de la vapuleada que sufrió va más allá del caudal de votos que aportan los ocho municipios que conforman esta región. Tan sólo por su majestuosa geografía, este rumbo de la entidad evoca estampas de Guerrero o Michoacán donde Morena tiene sólidos bastiones, y por su línea discursiva respecto a los ‘pobres’, sumado al perfil de varios programas sustanciales del gobierno federal, aparentemente este sería un territorio muy susceptible para que ese partido enganche con los electores.

Por la visión egocentrista y con resabios virreinales que sigue enraizada en muchos políticos del Bajío, esta región seguido aparece en sus declaraciones como una otredad exótica y es utilizada como escenografía para retratarse con ‘los olvidados’. Hasta morenistas lo han hecho: Mauricio Hernández, delegado de la Secretaría de Bienestar, en noviembre de 2019 en su cuenta de Facebook con fotos abrazando ancianos, publicó: “Xichú, Atarjea y Victoria, son tres de los municipios de Guanajuato con atención prioritaria dado el nivel de rezago en que se encuentran”. Y también, teniendo como fondo un paisaje serrano, flanqueado por varios jóvenes, pregonó: “Los Servidores de la Nación llegando hasta donde pocos lo hacen”. Durante el último medio siglo, frases condolientes como esas se han oído hasta el hartazgo en boca de funcionarios y políticos de distintos partidos que se asoman a estos caminos.

Las cifras de su derrota

Un breve recuento de hechos muestra que sí se invirtió en el intento de ‘morenizar’ el noreste, solo que fracasaron. Recuérdese tan solo que López Obrador, antes de la pandemia, en un lapso de dieciocho meses realizó tres visitas. La primera, a finales de 2018 cuando en San Luis de la Paz agradeció al electorado; en mayo de 2019 ya como presidente volvió a esa misma ciudad, y en marzo del 2020 estuvo en Tierra Blanca.

Paralelamente se construyó la estructura de los Siervos de la Nación a través de los que se aterriza la entrega de apoyos ‘directos’ a discapacitados, adultos mayores, estudiantes, ejidatarios, comités escolares, etc… Según información oficial obtenida por esta columna, al 31 de julio de 2020 había 60 personas con plaza federal de Servidores de la Nación diseminados en los ocho municipios. Se trataba de una vigorosa red insertada entre la población que luego tendría vasos comunicantes con lo electoral, tanto así que algunos de esos funcionarios aparecieron en planillas de Ayuntamiento, o parientes suyos buscaron cargos públicos en su localidad; un ejemplo: su candidato a alcalde de Atarjea fue el hermano de una de las principales operadoras de la Secretaría de Bienestar en ese municipio.

Todo lo que va del sexenio, se ha observado un notable despliegue de acciones para posicionar la dupla gobierno Federal/Morena, tanto en las entrañas de las comunidades como en el imaginario colectivo, incluso, ya en el umbral del inicio de las campañas, aquí dio inició la vacunación a los adultos mayores.

 Sin embargo, a la hora de los votos el resultado fue catastrófico, un solo dato lo confirma: para elegir ayuntamientos acudieron a las urnas 109 mil 335 personas de los ocho municipios, pero solamente 12 mil 907 favorecieron a los candidatos de Morena, lo que equivale a que en toda la región únicamente tuvo el apoyo de 12 de cada 100 votantes. Y si el contraste se hace con la lista nominal la cifra es aún más dramática, los sufragios que recibió son apenas el 6% del total de ciudadanos inscritos. Hasta el PRI los superó ampliamente.

Los responsables del fracaso…

Es un falso y tramposo mito decir que los habitantes del noreste son mayoritariamente panistas, como tampoco existe un sentimiento generalizado de rechazo a López Obrador, esos no son argumentos honestos, ni sólidos, para explicar el rotundo fracaso de Morena. ¿Pero entonces por qué los vapulearon?

Aun cuando carecía de estructuras partidistas formales, y a pesar de sus enormes yerros como los cometidos en el manejo del programa La Escuela es Nuestra, existían condiciones y expectativas sociales favorables para que el rojo marrón ampliará sus espacios en los cabildos, incluso, podría haber sido competitivo en la disputa del Distrito local 02. La causa de su debacle está relacionada con el hecho de que los mandamás en ese partido actuaron como quien se disputa los pedazos de un territorio y el potencial botín, y en esa misma inercia decidieron las candidaturas al filo de los plazos, sin un diagnóstico inteligente y fino, sin el conocimiento preciso de los pulsos de la gente, y al parecer movidos por intereses y afectos personales. Llegaron a tal extremo de irresponsabilidad y ceguera que en San José Iturbide, por dar un ejemplo, conociendo la desaprobación social del gobierno de Genaro Zúñiga, lo premiaron haciendo candidata a Berenice Rico, su esposa, y a él lo mandaron a competir por una diputación Federal. Ya en campaña, igualmente carecieron de estrategias eficaces frente a sus adversarios y atractivas para los votantes.

Los resultados están a la vista, sus candidaturas fracasaron, excepto en Doctor Mora, aunque ahí mismo su triunfo fue apenas con el 31% de los votos emitidos.

Es del conocimiento público que quienes intervinieron en esas decisiones y son los primeros responsables de lo sucedido, fueron Ernesto Prieto, Ricardo García Oseguera, Antares Vázquez, ‘Malú’ Micher, Alma Alcaraz y Ricardo Sheffield.

Por el modo como aborda la coyuntura electoral y por el saldo de la mayoría de candidatos y candidatas que impusieron, en los hechos estos políticos guanajuatenses resultaron más adversarios de la Cuarta Transformación que los propios panistas.

Aunque eso jamás lo entenderá así el presidente de la República, quien seguido equivoca la puntería debido a que por su interpretación de las lealtades, sus cercanos o compadres nunca serán mezquinos, ni ambicionan poder, ni torpedean su proyecto de país, y cuando le entregan malas cuentas, para no mirar la realidad, por decreto los instala en el nutrido nicho de ‘víctimas’ del conservadurismo.

(P.D. a los lectores: en el anterior Divisadero se consignó que en el municipio de Victoria de cada 100 votantes 73 no apoyaron al PAN. La cifra correcta es 63. Gracias.)