Daniel Moreno

Comonfort.- José Luis Gámez Valdivia y José Corral, representantes de la Minera Adularia, al encabezar un recorrido por sus instalaciones, aseguraron que la empresa opera con apego a las normas y respeto al medio ambiente.

Informaron que para poder instalar una mina se deben pasar varias etapas: exploración, prefactibilidad, factibilidad, construcción, explotación y cierre; etapas que en conjunto podrían representar décadas y millones de dólares de inversión.

En el caso del proyecto que involucra a Celaya, Juventino Rosas y Comonfort se inició luego de detectar la existencia de minerales mediante satélite, ya en un recorrido físico se buscan indicios de minerales y en este caso se buscan yacimientos de plata.

Los representantes señalaron desde el 2015 se obtuvieron los permisos para poder iniciar la exploración, que es la etapa que se está llevando a cabo. En ella se analiza si hay determinados minerales y en qué cantidad.

En un recorrido por la zona se mostraron maquinarias con la cual se perfora hasta los mil metros de profundidad y se sacan muestras de la roca en busca de vetas de plata, aunque al momento los minerales más abundantes han sido el carbón, cuarzo, pirita y otros.

José Corral y José Luis Gámez manifestaron que tan solo el proceso de exploración puede durar hasta unos 20 años y si el proyecto no es viable no se avanza a las siguientes etapas y esto será dinero perdido para los inversionistas, aunque con ganancias para quienes hayan trabajado en el lugar.

Exploración    

En cuanto al proceso de exploración, los trabajadores de Minera Adularia indicaron que el trabajo que han realizado desde hace años es perforar, sacar muestras y esas muestras llevarla a su bodega en Neutla, en Comonfort; allí se analizan y se envía a un laboratorio para conocer su composición.

Para barrenar, una máquina especial taladra el suelo y debe usar agua y lubricantes biodegradables en la perforación. Se utilizan cuatro pipas diarias, sin embargo, mostraron que toda el agua que se ensucia con la tierra y minerales de la extracción se pasa a diferentes piscinas donde se limpia y se vuelven a ocupar.

Este proceso inconformó a algunos vecinos, pues anteriormente se hacían fosas en el suelo y el agua se volvía negra; el geólogo José Corral indicó que ese color no es por productos químicos sino por las piedras que se extraen; en este caso sale mucho mineral con carbono que torna el agua negra pero puede tener color gris, blanco, verde o rojizo, entre muchos otros.

También indicaron que la gente acusó meses atrás que las pipas se estaban llevando el agua del acuífero, sin embargo, los trabajadores de Minera Adularia manifestaron que se construyó una represa donde se ha juntado agua de la lluvia y de allí se surten para llevar agua a la máquina barrenadora, pero si esto no fuera suficiente se usa agua de un pozo ubicado en Celaya con permiso de uso industrial.

José Corral expresó que aunque se reutiliza el agua siempre hay pérdidas, porque al perforar, el agua se puede filtrar por grietas y se pierde, no obstante, aseguró que no hay riesgo de contaminación, pues los elementos que la tornan de otros colores son los mismos que están bajo el suelo y negó que las aguas negras sean altamente toxicas o que a causa del uso de pozos se estén sobreexplotando el acuífero en la zona.

Medio ambiente   

Debido a toda la regulación que existe sobre la actividad minera y como parte del cuidado al medio ambiente, José Luis Gámez, mostró que en las instalaciones de Minera Adularia se produce energía eléctrica a partir de celdas solares, el agua de lluvia se almacena en 5 tanques de 50  mil litros cada uno y se cuenta con un vivero con capacidad de producir 2 mil  plantas al año. Expresó que en el vivero se generan plantas medicinales, frutales y de ornato que son propias de la región así como composta que se podrá usar en la reforestación de la zona.

Pues el ambientalista indicó que el proyecto de Minera Adularia está fijado en un espacio de 6 mil hectáreas, pero las perforaciones apenas son casi imperceptibles dado que el diámetro de los agujeros es de unas 4 pulgadas y al terminar se tapan. Aclaró que el permiso que se tiene no implica que perforaran todo ese terreno; también señaló que ya se hizo la reforestación de una hectárea en zona serrana y se espera cubrir otras dos hectáreas.

Como parte de los permisos de exploración, las empresas mineras deben llegar y hacer estudios de la flora y la fauna para evitar tanto como sea posible el impacto ambiental, también se han construido zanjas ciegas, con lo cual se capta agua de lluvia y se acelera la filtración al acuífero. Aprovechando el vivero se espera en poco instalar un mariposario y también allí ya se usan los lodos grises y negros, resultado de la perforación, que ante la desinformación los habitantes de las comunidades denunciaron que son productos contaminantes, pero en realidad son minerales que ayudan a la fertilidad del suelo.