Agencias

Irak.- Milicias pro-Irán lanzaron anoche obuses contra una base estadounidense en el este de Siria, y la coalición internacional antiyihadista respondió con disparos, según una oenegé, tras los bombardeos de Estados Unidos contra facciones afines a Teherán en Irak y Siria.

Ayer en la madrugada, EE. UU, bombardeó esas milicias y dejó al menos 11 muertos en respuesta a los ataques de los últimos meses contra sus intereses en Irak, imputados a facciones fieles a Teherán, las cuales prometieron venganza.

La escalada coincide con los esfuerzos para que Estados Unidos vuelva al acuerdo nuclear con Irán, que ofrece a Teherán un alivio de las sanciones a cambio de su compromiso de no dotarse de armas nucleares y de reducir drásticamente su programa nuclear.

El lunes por la noche, milicias pro-Irán lanzaron obuses contra una base militar estadounidense situada en el campo petrolero de Al Omar, cerca de Deir Ezzor, en el este de Siria, provocando daños materiales pero sin causar víctimas, dijo el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

La agencia oficial siria Sana informó de disparos de “misiles” contra “la base militar de las fuerzas de ocupación estadounidenses en el campo petrolero de Al Omar”, pero sin precisar su origen.

Tras esos bombardeos, aviones estadounidenses y de la coalición internacional antiyihadista liderada por Washington sobrevolaron la zona, informó esa oenegé, que cuenta con una amplia red de informadores en Siria, un país en el que varias milicias extranjeras -iraquíes incluidas- combaten en apoyo al régimen de Bashar al Asad.

En respuesta, “la coalición internacional llevó a cabo tiros de artillería pesada” contra la ciudad de Mayadin, en manos de las milicias pro-Irán, en Deir Ezzor, dijo el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. “Las fuerzas estadounidenses […] actuaron en estado de legítima defensa y llevaron a cabo tiros de artillería […] contra las posiciones desde las que se habían lanzado los cohetes”, confirmó.

En Bagdad, el primer ministro iraquí, Mustafa al-Kazimi, denunció una “violación flagrante de la soberanía” de su país, al tiempo que llamó a “evitar la escalada”. Rechazó que Irak se utilice como “territorio de ajuste de cuentas”.

La operación estadounidense es la segunda contra las milicias proiraníes en Siria desde que Biden asumió el cargo en enero. Una veintena de combatientes murieron en el primer ataque de febrero. Tras los ataques, Irán acusó a EE. UU. de “perturbar la seguridad regional”.

La Hashd al Shaabi, una alianza paramilitar, confirmó la muerte de cuatro miembros en ataques en Al Qaim, oeste de Irak, cerca de Siria. “Vengaremos la sangre de nuestros mártires (…) Ya hemos dicho que no nos callaremos ante la presencia de las fuerzas de ocupación”, amagó.