Luz Zárate

Celaya.- En busca de una vida mejor para él y su familia, Javier Aguilar, acompañado de su esposa y su pequeña hija de dos años, viajan desde su natal Honduras hasta llegar a Estados Unidos, por lo que hicieron escala en Celaya para descansar y seguir su trayecto, pero se encontraron con que en ningún albergue pudieron pasar la noche.

Por la pandemia del coronavirus Covid-19, los albergues en los que hace unos meses se daba asilo a los migrantes centroamericanos no se han podido abrir, lo que ha afectado a los migrantes que pasan por Celaya en busca del sueño americano.

Los albergues La Casa del Buen Samaritano y Manos Extendidas se cerraron desde el inicio de la pandemia y se abrirán al 100% hasta que el Semáforo de Reactivación cambie a color verde. Mientras tanto, la Casa del Migrante ABBA sí ha recibido a personas que vienen de paso e incluso tomaron la determinación de brindar apoyo a quienes estén infectados de coronavirus Covid-19, esto porque un derecho universal es la salud y determinaron apoyar a quien lo necesite.

Foto: Martín Rodríguez

Javier y su familia, como decenas de migrantes, se quedaron a descansar a un lado de las vías del tren, pues a los albergues que acudieron no estaban abiertos y no se pudieron quedar a dormir. 

Javier platicó que aunque es pesado dormir en el suelo, entre la tierra o piedras, es más soportable que vivir en su país, señaló que aunque sabía que a lo largo del país los albergues están cerrados, “vale la pena arriesgarse”.

“Fuimos a dos albergues y no estaban abiertos por eso nos venimos a quedar aquí (abajo del puente Anenecuilco), sí es pesado para mi esposa y mi hija de dos años, pero está peor la situación en mi país, ellas saben que venimos de paso, en cuanto se pueda seguimos nuestro camino, pero así está en todos lados, no están abiertos por el covid, pero si ya la libramos todo lo que lleva (la pandemia) ahorita vale la pena arriesgarse para tener una vida mejor”, contó.   

Foto: Martín Rodríguez

El sacerdote Pedro Saúl Guerrero, encargado del albergue Casa del Buen Samaritano ubicado en la colonia Santa Rita, señaló que por disposición oficial no se ha podido abrir el centro, esto como medida para evitar contagios de coronavirus, pero a los migrantes que pasan y les solicitan apoyo, les brindan comida.

Al principio de la pandemia disminuyó considerablemente el número de migrantes que pasan por Celaya y ahora nuevamente comienza a aumentar el flujo.

Los colaboradores del albergue Manos Extendidas, señalaron que los migrantes centroamericanos sufren mucho en su trayecto a Estados Unidos, pues cuando llegan al albergue, les cuentan de los accidentes que han tenido cuando viajan a bordo del tren, los robos que han sufrido en el camino, los secuestros de los que han sido testigos, las violaciones sexuales que sufren las mujeres, el maltrato físico y psicológico y algunos hasta han sido reclutados para trabajar en actividades delictivas. La constante es que todos aseguran que “vale la pena el sacrificio”.

Foto: Martín Rodríguez

“Sí estaría bien que nos recibieran (en los albergues) pero entendemos que ahorita no se puede, pero no es sólo aquí en Celaya, en todos lados están cerrados y nos toca quedarnos donde se pueda”, contó Nelson García.  

Los centroamericanos que llegan, un 60 % provienen de Honduras, 20% de Guatemala, 10 % de El Salvador y el otro 10 % de otros estados de la República.