Agencias

Guatemala.- Miles de migrantes hondureños ingresaron ayer en caravana a Guatemala, desafiando la pandemia del nuevo coronavirus en una peligrosa travesía que busca llegar a Estados Unidos para escapar de la pobreza y la violencia en su país.

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, ordenó poco después la detención del grupo de hondureños al considerar que ingresaron ilegalmente y ponen en riesgo la salud de los guatemaltecoss por la covid-19.

Unas 3 mil personas, según las autoridades guatemaltecas, ingresaron en estampida tras romper un primer cerco militar en la línea fronteriza. Los migrantes avanzaron entre gritos de “fuera JOH”, por las iniciales del presidente hondureño Juan Orlando Hernández, y en medio de una gran algarabía.

Entraron a Guatemala sin que el personal sanitario les pudiera realizar pruebas de Covid-19, mientras que las enfermeras que habían llegado al lugar para tomarles la temperatura se retiraron bajo un fuerte aguacero. “En este momento se ha dado la orden que sean detenidos en territorio guatemalteco todos aquellos (hondureños) que hayan entrado ilegalmente” al país, dijo Giammattei en un mensaje a la nación. Los hondureños emprendieron el éxodo entre la noche del miércoles y la madrugada de ayer para escapar de la pobreza y la violencia que azota al país centroamericano, según reconocieron algunos integrantes del grupo.

Pocos kilómetros después de haber ingresado a territorio guatemalteco, un migrante hondureño murió al caer accidentalmente de un camión en marcha.

La caravana salió dos semanas después de que Guatemala abriera sus fronteras terrestres, aéreas y marítimas tras mantenerlas cerradas por seis meses para evitar la propagación del coronavirus.

Cargando sus pocas pertenencias en mochilas o bolsas plásticas, gran parte de los migrantes no portaban mascarillas.

Muchos migrantes citaron la falta de empleo, servicios de salud, educación, la violencia de las pandillas y la intrafamiliar así como el narcotráfico como las causas que los llevaron a dejar el pequeño país centroamerciano de 9,3 millones de habitantes. “La gente se está muriendo de hambre, hay mucha violencia y no hay empleo, por eso lo arriesgué todo para sacar adelante a mis dos hijos que están vivos. Al primero lo mataron de 37 balazos el 14 de diciembre de 2017”, contó a Willy Martínez, de 37 años.

El Ministerio de Salud de Guatemala mostró su preocupación por la posibilidad de que entre los migrantes, que cruzaron la frontera sin someterse a los controles sanitarios por la pandemia, haya contagios de covid-19.

La secretaria de Comunicación Social de la Presidencia, Francis Masek, reconoció a periodistas que la situación económica de los países del Triángulo Norte, integrado por Guatemala, El Salvador y Honduras, se ha “hecho más crítica con los efectos de la pandemia”, lo que explica el nuevo flujo migratorio.

Autoridades estiman que buscarán ingresar a México por el departamento de Petén.