Redacción

Ciudad de México.- Con un incremento del 43% en sólo cuatro años, México es el segundo país en América del Norte en consumir sopas instantáneas, reveló Alejandra Contreras, coordinadora alimentaria de El Poder del Consumidor (EPC).

Según la Asociación Mundial de Fideos Instantáneos (WINA, por sus siglas en inglés), México está en el último puesto de los 15 países a nivel global que más consumen este tipo de productos con un total de mil 160 millones de porciones anuales. Sin embargo, en el continente americano, México se ubica en tercer lugar de la estadística, por detrás de EU, con 5 mil 50 millones de porciones al año, y de Brasil, con dos mil 70 millones de porciones al año.

Y es que el incremento en el consumo de estas sopas es altamente preocupante, pues en su mayoría son consumidas por población juvenil por su fácil proceso de preparación, sin tomar en cuenta que su consumo frecuente puede terminar por perjudicar la salud de los consumidores.

La preocupación reside en que las sopas instantáneas no sólo cuentan con exceso de sodio, sino que algunas tienen azúcares añadidos y potenciadores de sabor como el glutamáto monosódico, causante de sofocación, dolor de cabeza, adormecimiento de la boca, dolor de pecho y dificultad para respirar.

No obstante, la determinación de sacar del mercado 129 mil 937 sopas, correspondientes a 12 productos de nueve marcas, tuvo razón en la publicidad engañosa o no registrar la información nutrimental sobre el producto. Y es en ello en donde podrían estar recurriendo a “trampas” para regresar.

 “La mala noticia sería que pues los productores modifiquen nada más el empaque, que corrija en esta información nutrimental y si en algunos casos es un poco más complejo —donde tienen que modificar la composición de la sopa— o de otra forma modificar la publicidad para que no aparezca que tenga que tiene verdura cuando en realidad no contiene y bueno pues entonces las sopas podrían regresar”, indicó Alejandra Contreras.

Los daños

Pese a que refirió que no existen datos concretos hasta ahora sobre el consumo de este tipo de sopas en México, sí destacó que el 30% de las calorías que provienen de la dieta del mexicano son de los productos ultra procesados, de los que las sopas instantáneas tienen hasta 36 ingredientes, mayormente adictivos.

“Podemos encontrar que las sopas tienen hasta 300 calorías en 100 gramos de producto, que una sopita que está cubriendo la mitad de lo que se recomienda que comas de sodio en un día para un adulto. Si lo pasamos a un niño, que su requerimiento de sodio es más bajo, pues el niño estaría rebasando fácilmente la cantidad de sodio que se permite en un día y esto pues no es para nada saludable”.

En ese sentido, expuso que El Poder del Consumidor está impulsando que se retiren este tipo de productos del mercado, ya que además de añadirles muchas cantidades de azúcar, grasa y sodio, le añaden aditivos que les dan el saborizante, conservadores, colorantes, texturizantes.

De hecho, no sólo es un problema aislado en las sopas instantáneas y de fácil preparación. Actualmente, en todos los lugares es fácil encontrar productos que contengan dos o más sellos de advertencia nutricional.

Finalmente, Alejandra Contreras explicó que la manera más sencilla ahora de reconocer un producto ultra procesado es por medio de la NOM-151, es decir, los sellos octagonales que se ponen en la parte frontal de éstos para advertir sobre excesos (de sodio, de azúcares y demás).

“Si no sabemos qué es eso que están poniendo ahí, que tiene un nombre raro, entonces muy probablemente ese producto es un ultra procesado y no se recomienda que ni que se le den a los niños ni que sea un alimento que forma parte de nuestro nuestra dieta habitual”, recalcó.

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