Mexicanos y extranjeros usan el tren de Celaya para moverse por todo el país

II Las personas que vienen de paso descansan bajo el puente Anenecuilco en espera de una oportunidad para subir al tren. Foto: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- Diariamente hay decenas de personas originarias de otras ciudades abajo del puente Anenecuilco, ahí descansan y esperan el momento idóneo para poder subirse al tren y seguir su camino rumbo al norte del país.

Antes sólo eran migrantes centroamericanos que usaban el ferrocarril como medio de transporte, ahora también son mexicanos quienes viajan de un estado a otro.

Ante la desaparición del tren comercial y la crisis económica que ha dejado la pandemia del coronavirus, hay decenas de personas que usan el tren de carga para viajar y lograr llegar a su lugar de destino.

Jesús Eduardo Sasueta platicó que él viene de Veracruz y se dirige a Mazatlán, es pescador y piensa que allá le pagarán más haciendo lo que le gusta y sabe hacer.

“En esta temporada es cuando mejor pagan en Mazatlán, yo soy pescador y voy viajando en el tren por la falta de dinero, no tengo para el autobús, si tuviera no andaría sufriéndole, tomaba un camión, pero la necesidad nos orilla a buscarle opciones”, platicó.

Las personas que viajan en el tren no tienen tiempos o fechas exactas para arribar a los vagones, pues depende del momento en que se distraigan los elementos de seguridad privada del ferrocarril y se puedan subir; también depende que no vaya tan rápido y les sea posible abordarlo.

Arriesgan su seguridad

Y a pesar de que cada vez son más mexicanos que usan el ferrocarril para trasladarse, también los migrantes centroamericanos siguen pasando por Celaya, casi todos en busca del sueño americano.

Javier Aguilar tiene 23 años, es originario de Honduras y viaja con su esposa de 20 y su hija de 2 años; él sabe que el camino desde su país hasta Estados Unidos es largo y pesado, pero dice que más vale arriesgarse a soportar la escasez y pobreza que se vive en su país.

Todos los que descansan en la parte baja del puente Anenecuilco llegan maltratados, heridos, cansados, e incluso con miedo de ser secuestrados u obligados a trabajar para el crimen organizado, pero esta una ciudad de paso obligado.

EZM