Lo que callan las autoridades el Día de Muertos

¿Quién responde por los más de 60 sesenta cuerpos encontrados en el Rancho Nuevo, perteneciente al municipio de Salvatierra?

¿Quién responde por el tiradero de cuerpos en todas partes, en fosas clandestinas o sitios de inhumación humana clandestina? ¿Quién responde por los 3 mil 438 homicidios dolosos cometidos en el Estado de Guanajuato según los datos que proporciona el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública?

No podemos tomar como normalidad, la violencia y la inseguridad, no perdamos nuestra capacidad de asombro ante estos hechos; hoy ante la violencia, observamos con estupefacción, lo que antes era impensado en un estado como Guanajuato. Hemos perdido la paz y la tranquilidad pública, siendo estas la primera obligación de nuestras autoridades constituidas. Elevemos nuestra exigencia de explicaciones ante el grave aumento de más del 34% de homicidios dolosos en la entidad. Siendo también grave el aumento de más de 339 asesinatos de mujeres.

¿Qué está pasando en Guanajuato, donde hay más muertes por homicidios, que por Covid-19? ¿Por qué somos el estado con más homicidios en la República Mexicana? ¿Quién va a proteger y defender la vida, los derechos humanos, la seguridad e integridad de los guanajuatenses?

Es escandaloso y contradictorio, como la ideología, y el credo humanista que profesan nuestros patricios legisladores mayoritarios en el Congreso del Estado, los lleva a desgarrarse las vestiduras arriba de la máxima tribuna del estado; frente al respetable electorado, sobre todo ahora que inicia la época de elecciones, defendiendo el derecho a la vida los no nacidos; pero frente a los homicidios que a diario se cometen a lo largo y ancho del estado, se quedan mudos; ¿qué acaso esas vidas no valen?

Nuestras autoridades deben recordar lo que manda el Artículo 1º. Primero de la Constitución: “En el Estado de Guanajuato todas las personas gozan de los derechos humanos y de las garantías para su protección reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los Tratados Internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como en los consagrados por esta Constitución y sus Leyes Reglamentarias, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece.

(…) Todas las autoridades del estado y de los municipios, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos…. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y restituir las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

Para los efectos de esta Constitución y de las leyes que de ella emanen, persona es todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. El Estado le garantizará el pleno goce y ejercicio de todos sus derechos”.

Estamos en el crepúsculo, a punto de entrar en la noche obscura, donde ya nada nos sorprende. A menos que despertemos del letargo en que nos han sumido nuestros gobernantes, con sus falsas promesas de cuidarnos como si fuéramos su familia; cuando en realidad solo están cuidando sus intereses y privilegios.