Chispitas del lenguaje Opinión

Mayúscula en nombres propios

La mayúscula inicial es poco dominada por la mayoría de quienes redactan. Eso se debe, a mi parecer, a que la ortografía se enseña como un recetario. Pareciera que se tratan de vocablos inmutables, que siempre deben escribirse de una forma.

Eso sucede con las letras dudosas (b/v, c/s/z, g/j, h/no h) porque un cambio puede coincidir con otro significado (cima/sima; revelar/rebelar). Pero eso no pasa con la mayúscula (con raras excepciones, como estado/Estado o gobierno/Gobierno). La inicial mayúscula no suele cambiar de significado la palabra porque está sujeta a otros criterios, como la puntuación o los nombres propios. Sin embargo, este último aspecto genera muchísimas dudas y en ocasiones, francos errores.

Por ejemplo, la semana pasada trascurrió la Semana Santa. Este último nombre está integrado por dos palabras que regularmente se enuncian con minúscula inicial. Pero, en este caso aplica la mayúscula porque se trata del nombre propio de una celebración que comprende una parte del año. Entonces, acorde con lo anterior, pueden ir con mayúscula periodos más cortos como Miércoles de Ceniza y Día del Trabajo (un día); o más largo: Año de Juárez.

Sin embargo, esta lógica no aplica para estaciones del año, días de la semana o meses. Tengo la impresión que muchas personas enuncian esos nombres con mayúscula inicial a causa de la influencia del inglés. En ese idioma aplica, porque su concepto de sustantivo propio es diferente al español. En nuestro idioma estaciones del año, meses y días se escriben con minúscula inicial porque son nombres comunes. Eso se debe a que se conceptúan como una seriación que aplica y se repite cada que se requiere. Comparemos con los números (la más característica de las series). En cada calle se repetirán los números de los domicilios porque cada calle tiene un nombre distinto. Así las estaciones, los meses y los días, se repetirán cada año. Es decir, son nombres de series y por tanto serán nombres comunes. 

Ahora comparemos con la palabra dios, ya que estamos en Semana de Pascua. Si el vocablo se aplica como una forma común con el que se reconoce a ser sobrenatural, entonces se escribe con minúscula inicial. Así tenemos al dios de la lluvia mexica, el dios Tláloc; el dios de la guerra romana, el dios Marte; y el dios de los judíos, el dios Jehová. Pero si mediante esa misma palabra hacemos sobreentender a uno en exclusiva, entonces se enuncia con mayúscula inicial: «Porque solo Dios te salvará» (independiente de a cuál de los dioses nos referimos, para ello el contexto hará comprensible al cuál en específico). Es decir, que la palabra dios no es obligada con mayúscula inicial. 

También fue común en estos días leer la palabra papa -la máxima autoridad católica- con mayúscula. Se trata de un nombre común. Es decir, 264 papas han ostentado ese título. Por lo tanto, debe enunciarse con minúscula. Solo por antonomasia se enunciaría con mayúscula: «El papa Francisco publicó su primera encíclica en 2013. En ella, el Papa reflexiona sobre…».

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