Por si algo faltara a las dificultades que enfrenta la actividad económica por la pandemia de Covid-19 y sus efectos de restricción en producción, distribución y comercialización de bienes y servicios, se suma ahora el embate climático, propio del calentamiento global. Los Estados Unidos prácticamente están bajo nieve y su gas natural que abastece a nuestro sector eléctrico en el norte del país, no puede llegar por el congelamiento de los ductos. Así, en el desabasto, los apagones que hay en nuestro vecino del norte por el clima extremo, se reproducen en el nuestro, porque no tenemos la fuerza para garantizar la autonomía energética.

El problema adquiere un tinte especial pues también ha llegado la nieve a los estados norteños de México y la población sufre porque sin electricidad, por los cortes, no puede tener clima artificial que les haga más pasable el momento.

Pues bien, han comenzado a aflorar datos del impacto de los cortes energéticos en nuestro país. El Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), a través de su dirigente Luis Hernández, ha referido que la carencia de suministro tanto de electricidad como de gas natural ya afectó a 2 mil 600 empresas del sector industrial, al menos. Pero el dato escalofriante es lo que se pierde con el corte energético en nuestros estados norteños: la friolera de 200 millones de dólares… cada hora, desde el lunes.

Ante esta incapacidad de la Comisión Federal de Electricidad para abastecer plenamente al país, paralizadas sus termoeléctricas de gas natural, ha optado por una salida necesaria, racionar la energía en el resto de los estados, Guanajuato entre ellos. Esto tendrá un costo sin duda, pero podría ser el de menor daño por la distribución de los cortes y su duración, para abastecer a los estados fronterizos.

En este punto, la actual administración federal ha tenido que permitir el abasto de sus redes con la energía proveniente del sector privado, la misma que quiere limitar o acabar, en algunos casos y que despreciaba hace meses. Sin embargo, a pesar de esto, será insuficiente poder atender toda la red eléctrica nacional en estas condiciones.

Creo que a pesar de que la realidad les ha pegado con la puerta en las narices, los responsables del gobierno de México seguirán en línea recta con su iniciativa de reintegrar el monopolio eléctrico en el país. Usarán los hechos para justificar su llamado a la autonomía energética, entendiendo a esta con el control total del Estado en el sector, no les basta la rectoría que la constitución federal les permite. 

La autonomía es posible, pero no la puede lograr el gobierno mexicano por sí mismo. Nunca ha podido cubrir todos los requerimientos energéticos nacionales, aunque es justo reconocer que como en ninguna nación latinoamericana, la CFE logró la electrificación de más del 90 por ciento del territorio. Su red es la más extensa y la prueba de ello es que en materia de Internet y hay empresas que usan su infraestructura para tender su señal. 

Pero no basta con tener la mayor red, hay que producir la energía y hay una mayor demanda de ella cada día. Para cumplir con esa demanda, se necesita inversión, dinero que no tiene la Federación, porque hay más temas que atender. Por eso debe estar ahí el sector privado, 

Se les necesita y sobre todo con energía limpia, sostenible, de aire, de luz solar, en hidroeléctricas, en donde haya modo. El gobierno tiene en sus manos los controles contra los abusos, pero no puede regresar a los setentas, cuando quienes hoy gobiernan idealizaron al Estado. Debe privar la racionalidad en la toma de decisiones, pero…

Los cortes habrán dejado un efecto económico duro, que pega en el ánimo y vida de la gente. En eso hay que pensar, no en la abstracción estatista radical. Son otros tiempos, con otras formas, otros métodos. para hacer la justicia social.

Aviso de Ocasión

Llega al frente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, delegación Guanajuato, el arquitecto Enrique Aranda Anaya, uno de los socios de la empresa Construcción y Servicios del Bajío, S.A. de C.V. Su arribo a la presidencia del organismo significa aire fresco a una organización que con su exdirigente Javier Padilla Guerrero, habría logrado colocarse como referente del sector.

Sin duda hay áreas de oportunidad para Aranda Anaya, tanto para hacer sentir el peso de la CMIC como fuente informativa y de reflexión que anime el debate económico y social en el estado, hasta como el ente que debe estar atento a la acción gubernamental para la detonación del crecimiento y el desarrollo. Suerte en la encomienda.