Óscar Jiménez

León.- Lejos de significar un obstáculo, la negativa para León ante el proyecto de la presa de El Zapotillo podría leerse como una gran oportunidad. Porque aún se está a tiempo.

Por ahora, las alternativas ante el rotundo ‘no’ podrían digerirse a través de, por lo menos, cuatro visiones; sin embargo, para todas ellas se requiere suma de voluntades, evitar monopolizar proyectos y decisiones, y participación efectiva desde todas las aristas.

De acuerdo con el investigador del área de Estudios Sociales del Campus León de la Universidad de Guanajuato, Daniel Tagle, lo que resolvería El Zapotillo sería solventar el problema sin molestar a los ciudadanos, por lo que se convirtió en una opción viable, segura y sin afectaciones, incluso, políticas o sociales. Al no existir ya esa condición, propone algunas otras alternativas.

“El Zapotillo para SAPAL representaba resolver un problema de abastecimiento que no tendría que cargar con los costos sociales, políticos y económicos”.

Rehabilitar la Sierra

Desde 2004 se trataba la complicación de la escasez del agua en León, y se auguraban unos 10 años para que el problema fuera mayor. Han pasado desde entonces 17 años y sólo ha cambiado la profundidad de extracción en los pozos, el déficit del acuífero principal (Valle de León) y otras condiciones por la demanda agrícola, industrial, productiva y de uso público. Y sigue urgiendo la mejora.

Sin embargo, desde siempre ha estado la opción de poder rehabilitar la parte alta de la sierra para poder recargar el acuífero (Valle de León, con un déficit de más de 51 millones de metros cúbicos) a partir del agua de lluvia. Esto implicaría, también, la poda de árboles con plaga y otras adecuaciones que permitieran un buen aprovechamiento del agua, principalmente, durante época de lluvias.

“Se requerirían entre 400 y 500 millones de pesos para rehabilitar suelos y que permitan la absorción y los procesos de recuperación (…) No es un proceso rápido, lleva años, pero es un proceso que no se ha hecho. Es un proceso del que no se quiere tomar la iniciativa para utilizar los recursos para recarga natural”, comentó Tagle, ante una alternativa de mediano-largo plazo.

Fotos: Martín Rodríguez

Destinar agua tratada

El segundo camino a seguirse, ha sido mayormente explorado por el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL) durante los últimos años, y consiste en sustituir el suministro de agua potable por agua tratada para usuarios agrícolas, industriales y comerciales.

Cabe señalar que el uso agrícola es el que mayor cantidad de metros cúbicos de agua demanda anualmente, y donde se ha trabajado con esta alternativa; “Pero viene muy lento en la parte de los industriales y comerciales; hay que quitar las percepciones de que el agua tratada es mala y garantizarles que es buena para lograr que los usuarios productivos cambien el agua del acuífero por esa agua tratada”.

Tratar fugas en red de agua

Una situación que se vuelve fundamental más que optativa de cara a los siguientes años, es el trabajo ante las fugas.

Se estima a partir de los últimos resultados registrados en 2018, que León pierde 30 millones de metros cúbicos de agua por fugas en la red. Esto es equiparable a lo triple del consumo que registran los rubros industrial y comercial, por lo que ante los 50 millones de metros cúbicos que se estiman de sobrexplotación, la cifra resulta preocupante.

“Para el tipo de cuenca que tenemos, que SAPAL tenga 30 millones de metros cúbicos de fuga es muy elevado, y se requiere que se invierta en la rehabilitación de la red primaria, para bajar esos 30 millones a unos 10 millones de metros cúbicos, lo que le permitiría tener 20 millones para destinar a usos públicos urbanos, industrial o comercial”.

Arreglar las fugas en la red permitiría no recurrir a grandes cantidades de agua del acuífero y a la vez, cubrir las necesidades de los sectores. Sin embargo, el mayor freno ante la necesidad es la percepción ciudadana y política; “Es un tema importante pero muy delicado en el aspecto político, porque todos sabemos lo que implica rehabilitar la red primaria con las calles, y esto tiene sus costos políticos muy fuertes”.

“¿Por qué no lo quiere SAPAL? Porque es agua que no factura y por eso no se atreven a hacer proyectos a gran escala para la captación del agua de lluvia. Al final a ellos no les representaría ingresos”.

“Piensan más en la pérdida de ingresos con los sistemas de captación que en las mejoras que podrían tenerse en materia hídrica”, señala el especialista Daniel Tagle.

Cosechar’ lluvia

Una manera de sobrellevar el problema del agua, que provoca que “no se resuelva, pero sí que se alivie”, es la incorporación de técnicas para la captación del agua de lluvia. Este proceso tiene mayores beneficios… pero también, mayores condicionantes políticas y de operación.

En la CDMX, incluso, ya se trabaja bajo este sistema, en donde ciudadanos pueden inscribirse al programa denominado como ‘Cosecha de lluvia’ para permitir la captación, y, por ende, el ahorro con el vital líquido. Se estima que actualmente participan 21 mil viviendas en este programa, aunque para Guanajuato, echarlo a andar sería sinónimo de ‘abrir el camino’ y evitar el freno desde organismos gubernamentales.

Aún así se estima que, con este sistema, una vivienda podría obtener durante época de lluvias hasta 10 de los 14 metros cúbicos que se necesitan por espacio, pero SAPAL tendría que reconvertirse a un organismo que ayude en la instalación de estos sistemas de captación cuando exista el periodo de lluvias, y cuando no lo haya, como vendedor de agua tratada para algunos rubros que le requieren.

Sin embargo, Daniel Tagle, no deja de recomendar que se fomente la idea del ahorro entre todos los sectores, así como que se generen estrategias para evitar el gasto estratosférico. En este sentido, debido a las altas tarifas por el uso (la tercera más cara del país) se permite que no se gaste tanta agua en el uso público, aunque urge, que se establezca el diálogo entre especialistas que brinden y acuerden soluciones.

“Sapal ha gestionado muy bien la demanda de agua; ha sacrificado el derecho humano al agua, pero ha controlado la gestión haciendo que, en el año 2000 eran 154 litros por leonés al día, y actualmente estamos hablando de unos 70 litros por persona al día”.

“Los que están metiendo en apuros a SAPAL son los usuarios productivos”, dijo, “Es una excelente oportunidad porque Guadalajara dependerá de un megaproyecto y nosotros tenemos la oportunidad de que SAPAL y la Comisión Estatal del Agua muestren cómo nos podemos organizar entre todos los actores. Tienen que descentralizar las decisiones y generar mecanismos de participación”, finalizó el doctor Daniel Tagle.

Trabajar con el campo y los acueductos

Para León resulta urgente pensar en opciones para abastecerse de agua, sea o no, mediante El Zapotillo.

Aunque, incluso, la presa de El Zapotillo se mantiene como la ‘gran opción’ desde lo gubernamental para abastecer de agua a la ciudad, los especialistas coinciden en que hay otras variantes que se deben de considerar y que apuntan a la mejora del campo y de la filtración.

A decir por Yéshua Israel González, del programa de Sustentabilidad de la Universidad Iberoamericana de León y coordinador del Consejo Consultivo Ambiental de la ciudad, además de analizar mediante estudios (propios de la CONAGUA) desde dónde es posible mantener el flujo de agua para la ciudad, también se debería voltear al campo.

Dignificación del campo

“Una opción que es desde donde están buscando algunos municipios es la dignificación del campo, lo cual permitiría optimizar la utilización del agua”, dijo, a raíz de considerar que el 84% del agua de la ciudad se utiliza para este fin, siendo éste, también, el que mayor cantidad de pérdidas genera por la utilización.

Sanar acuiferos

La segunda opción que propone González Silva ante la problemática que arrastra León desde hace algunas décadas se inclina hacia el trabajo con los acuíferos y la recarga de agua. Y es que este es un proceso natural que se ve afectado por el crecimiento de las ciudades y por el ‘tapón’ de asfalto u otras condiciones que no permiten que el agua baje.

Y con ello se da otro problema; “No sólo no se deja que se recarguen los mantos, sino que también se vacían más”, dice Yeshúa González, que representa la problemática con la disponibilidad media de menos 51 millones de metros cúbicos anuales que tiene el acuífero de Valle de León, es decir, mantiene un gran déficit; “Se extrae mucho más de lo que se está recargando”.

“Por otro lado, siempre está en las opciones el mejorar la disponibilidad de agua en nuestro acuífero, que se puede mediante dos opciones; o recargando más el agua, que se pueda filtrar más agua y se pueda rellenar más rápidamente en nuestros mantos, lo cual se podría hacer a partir de sistema de infiltraciones municipales, jardines de lluvia o concreto permeable”, señaló.

No a la división política

Además de las opciones vertidas, se debe tener principal interés en el trabajo con aguas residuales así como con aguas tratadas en el municipio… pero también, con el cambio climático que afecta los ciclos y la contaminación, principalmente, en el Río Lerma, que funge como principal para la ciudad de León.

“Lo último que debemos pensar es pelear entre estados y más bien debemos pensar en una solución para la cuenca, y la cuenca en la que estamos la Lerma-Chapala-Santiago, involucra Jalisco y Guanajuato, y por eso hay que tener cuidado con los temas políticos, porque el agua no entiende de divisiones políticas sino que el agua entiende de sus cuencas, de sus acuíferos”, culminó el especialista Yeshúa González.

LC